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Fotografiando el dolor de Uganda

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Este profesional de los medios de comunicación creó su organización hace un año, pero trabaja con otras del estado africano desde 2006 El jerezano Borja Luque ayuda desde su ONG a los niños de la guerra de ese país

27012010im4El germen del proyecto fue Jolly Grace Okot, una joven ugandesa que tuvo la desgracia de ser una de las primeras secuestradas por los rebeldes en su país en 1986 y que se vio obligada a convertirse en una niña soldado, a matar pese a su corta edad, a sufrir los abusos de los guerrilleros, hasta que algunos años después logró escapar y regresó a su vida.

 

Los talleres de fotografía permiten a los jóvenes africanos superar los traumas provocados por el conflicto civil en su país, del que formaron parte activa.

La experiencia traumática le sirvió para hacerse fuerte y para crear en 2003 Heals, una ONG con sede en Gulu, en el norte de Uganda, desde la que tratan de ofrecer actividades que sirvan de terapia a otros jóvenes y niños que también hayan sufrido los efectos de la guerra. Allí, la educación sanitaria, las clases de literatura, el teatro, el dibujo, el deporte y los juegos les ayudaban a abrir su alma y recuperar su infancia, y con este proyecto se encontró el fotógrafo jerezano Borja Luque en 2006 en su búsqueda de nuevos retos sociales hacia los que enfocar su cámara.

Luque, un curtido profesional de los medios de comunicación, ya tenía experiencia en el campo del reportaje social. También había colaborado con otras ONG y asociaciones (Vicente Ferrer, Kike Figaredo, etc.). Por eso, no lo dudó a la hora de empezar a colaborar con Jolly y su proyecto.

«Me topé con África y ya no pude dejar de ayudarles», explica a este medio Luque, que reconoce todas las dificultades que le ha supuesto viajar y colaborar con un país tan convulso y asolado como Uganda, pero que recalca que «los niños están tan afectados por el sufrimiento de la guerra, por la corrupción, el hambre y el sida que lo único que te planteas es darles salidas y ofrecerles una terapia». «Todos tenían una dura historia detrás, unos habían sido secuestrados o les habían obligado a matar a sus propios padres como parte del entrenamiento; otros habían tenido que huir y convertirse en refugiados para evitar ser unos niños soldado», narra este fotógrafo.

El jerezano puso entonces las bases de su cooperación con África y fundó HYPO (Heals Youth Photography Outreach-Proyecto de fotografía para jóvenes) que bajo el paraguas de Heals pretendía enriquecer la experiencia del centro aportando los conocimientos e infraestructuras necesarias para incluir la fotografía como una disciplina más dentro del amplio abanico que ya ofrecía.

Luque reconoce que todo su empeño quedó empequeñecido ante la magnitud de su tarea y de los problemas del país, pero lo sacó adelante porque «quería ofrecerles una herramienta terapéutica, un salida emocional, pero también un futuro profesional».

Así, poco a poco fueron saliendo promociones de estudiantes hasta que en el verano de 2009 una serie de problemas obligó a Heals a cerrar. Para entonces, Luque estaba tan implicado que buscó un socio, el fotógrafo navarro Luis Arellano, y creó en Jerez a finales del año pasado Hypoheals, una nueva ONG que les permitía continuar con el proyecto y que cuenta con voluntarios en Gulu y una junta directiva compuesta por alumnos de la propia escuela.

Desde esta organización siguen recabando material fotográfico, cámaras y equipos de todo tipo, al tiempo que rastrean a profesionales que sepan hablar inglés y que deseen participar voluntariamente en el proyecto que «es un sueño para esos niños que ya creían que no tenían futuro».

 

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