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Acción contra el Hambre alerta de una inminente crisis alimentaria en primavera

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accion_contra_el_hambre"Es completamente irracional saber ya lo que se avecina y esperar a que ocurra para reaccionar", asegura el director técnico de Acción contra el Hambre, Amador Gómez. "Actuar ahora no permitirá solo salvar más vidas, será además mucho más rentable que una intervención de urgencia cuando los niveles de desnutrición hayan sobrepasado todos los umbrales de la emergencia", continúa.

Los equipos de Acción contra el Hambre han puesto en marcha una intervención urgente en los tres países que se prolongará durante seis meses para adelantarse al periodo crítico, que se producirá entre finales de abril, cuando las familias agoten sus últimas reservas de alimentos, y el mes de octubre, cuando se recoja la siguiente cosecha.

Se trata de una intervención que facilitará liquidez a las familias más vulnerables para comprar alimentos allí donde los mercados locales funcionen. Esta transferencia monetaria, acompañada de sesiones de sensibilización sobre hábitos alimentarios e higiene, será condicionada a la realización de labores comunitarias para las familias que cuenten con mano de obra activa dirigidas a aumentar la resiliencia de la población local. Algunos ejemplos de estas actividades son la rehabilitación de puntos de agua, de caminos o de campos de cultivo.

El proyecto financiado por el Servicio de Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea también prevé la distribución de raciones de protección a las familias con niños desnutridos, para evitar que se deteriore aún más su estado de salud y caigan en desnutrición severa, lo que tendría consecuencias irreversibles en su desarrollo y podría producir muchas muertes.

"Las intervenciones monetarias tienen grandes ventajas: favorecen los mercados locales, por una parte, y dan más autonomía a los beneficiarios para decidir cómo gestionar su alimentación, otorgándoles mayor responsabilidad", explica Amador. No obstante, no se descarta una distribución alimentaria, medida de mayor urgencia, en algunas zonas.

Múltiples causas, una crisis

El déficit de lluvias ha provocado una merma de las cosechas. Los hogares tendrán reservas propias para de dos a tres meses y no se producirá una nueva cosecha hasta octubre. Antes de febrero tendrán que comprar el cereal en los mercados, pero su escasez desequilibrará la oferta-demanda, aumentando previsiblemente el precio de los granos básicos y haciéndose inaccesibles para los más vulnerables. Se prevé ya que los precios serán a partir de febrero un 30-40% más altos que en años anteriores.

También será menor la demanda de mano de obra agrícola desde principios de año, que representa cerca del 15% de los ingresos en los hogares más pobres.

En Mauritania, la producción cerealera anual será un 40% menor que en la media de los cinco últimos años. Desde enero habrá unas 700.000 personas en inseguridad alimentaria, especialmente en las zonas de secano y agropastorales.

Podemos mitigar el daño, si actuamos ahora

"Tenemos suficientes pruebas, las emergencias de 2005 y 2008 sin ir más lejos, de lo que puede pasar en Sahel en circunstancias parecidas a las de ahora y es inaceptable hacer caso omiso a los sistemas de alerta puestos en marcha en la región y esperar a que la población esté muriendo de hambre", explica desde la oficina regional de Acción contra el Hambre Dakar Patricia Hoorelbeke.

Acción contra el Hambre hace un llamamiento a la comunidad internacional, donantes, y gobiernos nacionales para que actúen antes de que sea demasiado tarde.

Acción contra el Hambre

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