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El turrón sin azúcar añadido, una bomba para diabéticos y obesos

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lavozdegalicia

04-12-2011treSi Navidad es sinónimo de turrón, lo es necesariamente de calorías. Elaborado a base de miel y almendras, productos altamente calóricos, cien gramos de turrón blando o duro rondan las 550 kilocalorías de media, un lujo que no se pueden permitir diabéticos o personas con problemas de sobrepeso u obesidad, sometidos por lo general a dietas de unas 2.000 kilocalorías diarias, incluso menos. Esos cien gramos de turrón (unas tres rebanadas) equivalen a la cuarta parte de las kilocalorías que deben ingerir al día estas personas.

Como una aparente invitación a que enfermos cardiovasculares y obesos disfruten también de las fiestas navideñas con su correspondiente dosis de turrón, invaden los palés de los supermercados productos sin azúcar añadido que han creado un nicho propio de mercado y que en realidad pueden suponer un problema serio para personas con restricciones de este tipo.

La media de kilocalorías por cien gramos de turrón sin azúcar añadido ronda las 500, apenas 50 menos que el normal.

Por ese motivo es desaconsejado abiertamente por los endocrinólogos, que advierten además de que las grasas con las que en ocasiones se sustituye el azúcar son más calóricas todavía que aquel.

En cifras similares se mueven tanto el duro como el blando, pero también el turrón de yema y el de chocolate, productos en los que las diferencias calóricas entre el que tiene azúcar y el que no la lleva son aún más reducidas: apenas 30 kilocalorías. Algo menos energético, el mazapán presenta un margen algo más amplio, de 380 kilocalorías sin azúcar, a 470 con él.

En el caso del turrón, también se consigue a veces un ligero descenso calórico si se opta por la calidad extra en vez de la suprema. Esta última incorpora un 70 % de almendra, mientras que la extra baja al 50 %. Cien gramos de turrón blando extra descienden en algunas marcas hasta 285 kilocalorías, 215 menos.

El misterio de la caducidad

Sigue siendo un misterio por qué, con frecuencia, la fecha de consumo preferente del turrón abarca solo hasta el otoño siguiente, lo que en teoría impide guardar el producto sobrante de un año para otro. Sobre todo porque hay marcas que sí estiran esa fecha de consumo preferente hasta enero e incluso febrero.

La Voz de Galicia consultó sobre este asunto a la Asociación Española de Fabricantes de Turrones y Mazapanes, con la siguiente respuesta: «Nosotros podemos dar una orientación, pero es cada fabricante el que incluyen la fecha ciñéndose a la normativa de etiquetado».

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