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Educación, retos para asumir su responsabilidad social

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larepublica

La responsabilidad social de las universidades se ha visto retada interna y externamente. Hace un siglo, John Deweyretos (1916) identificó una correlación directa entre la educación superior de los ciudadanos y el compromiso cívico para el bienestar.

Para Dewey, aprendemos de la experiencia, y el aprendizaje ocurre cuando las personas resuelven necesidades reales y se embarcan en pensar en dilemas sociales, por lo que la universidad tiene que tener como visión la solución de problemas.

En la investigación de Arbo y Benneworth (2007), se muestra que las universidades han sido históricamente actores estratégicos de desarrollo regional a través de la docencia, la investigación, y el ser un centro de encuentro y facilitador de formación de redes de diferentes actores, recursos, sistemas, y procesos.

Después del surgimiento de la sociedad industrial en el siglo XIX, se observa un decline en la autoridad religiosa, y las universidades comienzan a hacer parte del sistema de producción, almacenamiento y diseminación de conocimiento.

Menores posibilidades

De manera creciente vemos hoy, debido a las necesidades de los mercados, la disminución de las posibilidades de acceder a recursos públicos; y, en el contexto político internacional de la "sociedad del conocimiento", observamos cómo el rol social de las universidades en las comunidades a las que pertenecen es un tema que ha recibido la atención de los académicos, los gobiernos, las instituciones financiadoras de investigaciones, los medios de comunicación, y las directivas de las instituciones de educación superior.

Desarrollo

Esto explica porque el rol social se ha orientado en los años recientes a la contribución de las universidades al desarrollo socio-económico, aspecto que se refleja en la misión de las instituciones educativas de tercer nivel alrededor del mundo.

En 2009, Hazelkorn identificó cómo las universidades se han visto bajo presión de los mercados, para la generación de recursos financieros.

En respuesta a esto, pueden ser vistas como fuentes de inversión a través de la comercialización de patentes y licencias, más que la generación de conocimiento para contribuir al desarrollo intelectual de la sociedad.

Sin embargo, pese a los hallazgos de Hazelkorn, hay abundantes estudios que demuestran el interés sincero de las universidades en participar por el mejoramiento de las comunidades, y ayudar a la solución de problemas reales en la sociedad por medio de proyectos colaborativos.

Unidades de coordinación

En los planteles donde existe un mandato de responsabilidad social, cívica o cultural se institucionaliza a través de unidades de coordinación de actividades pedagógicas, de acción y comunicación.

Generalmente, en las instituciones de educación superior involucradas socialmente, las actividades hacia la comunidad están lideradas por individuos en particular, miembros del grupo directivo, docente o investigativo con vocación al servicio.

Necesidade específicas de cada comunidad

Es crucial aclarar que no existe un modelo único de responsabilidad social de la educación superior. Por el contrario, existe una amplia gama tanto en la conceptualización como en la aproximación de responder a necesidades específicas de cada comunidad, y la sostenibilidad de responder a las expectativas sociales depende de un sinnúmero de factores exclusivos para cada centro de educación superior.

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