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De regreso a casa

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29-01-2012e2¿Pero qué le pasa a España?", se pregunta Hernán Bocchio, un arquitecto argentino con tres hijos que lleva cuatro años sin empleo y estudia una oferta de trabajo llegada desde Brasil.

Bocchio, de 43 años y que vive desde los 17 en España, habla de compatriotas que ya partieron y de otros que preparan el regreso a su país natal porque apenas pueden pagar el alquiler de su vivienda.

Por primera vez en la década, la emigración de España supera a la inmigración, debido a la crisis económico-financiera que afecta severamente a este país y al resto de la Unión Europea.

Datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que 507.740 personas, en su mayoría extranjeros, salieron de España el año pasado, mientras que llegaron 457.650. El informe detalla que, del total de emigrantes, 445.160 eran extranjeros residentes, en su mayor parte de América Latina.

Entre 2004 y 2007 hubo un saldo positivo de 600.000 personas cada año, pero ahora España pierde población castigada por una de las peores crisis de su historia.

En los últimos años, la cantidad de ecuatorianos y bolivianos residentes en la sureña ciudad de Málaga descendió 30 por ciento, afirmó a IPS el portavoz de la Federación de Asociaciones Latinoamericanas (Fedesur), Gerardo Valentín.

El desempleo, que alcanza a 21,2 por ciento de la población económicamente activa en España, afecta especialmente a muchos inmigrantes de Ecuador, Bolivia y Colombia, que se ocupaban preferentemente en la construcción y la hotelería.

Valentín, natural de Bolivia y afincado en España desde hace 24 años, opinó que el retorno de los inmigrantes se produce debido a la confluencia de una serie de "circunstancias sociales, políticas y psicológicas", entre las que cita "el temor a las medidas sobre inmigración" que pueda tomar el nuevo gobierno del centroderechista Partido Popular (PP).

Muchos trabajadores latinoamericanos no quieren seguir en España "ganando menos y sufriendo más" y optan por regresar a su lugar de origen, acogiéndose al programa de ayuda a ese fin impulsado por el ejecutivo español desde fines de 2008.

El denominado Plan de Retorno Voluntario incluye a una veintena de países ajenos a la Unión Europea con los que tiene suscritos un convenio bilateral en materia de Seguridad Social, entre los que figuran 11 naciones latinoamericanas.

Según este plan, los inmigrantes desempleados que deseen volver pueden optar por cobrar de modo anticipado toda su prestación y computar las cotizaciones realizadas en España a la seguridad social en sus países de origen a efectos de su pensión futura.

La mayoría de los extranjeros residentes en España provienen de Ecuador, Bolivia, Colombia, Perú, Argentina y Brasil, según datos del INE de 2011.

Víctor Saez, representante de la Asociación de Chilenos en España, advirtió a IPS sobre las dificultades que tienen que salvar a quienes regresan a su país de origen.

"En Chile no existen políticas de reinserción y cada cual se salva como puede al no contar con ningún tipo de facilidad ", a lo cual se suma el sentimiento de frustración que se apodera de todo inmigrante que se ve obligado a volver.

"Las personas que regresan lo hacen con una carga emocional muy grande por ver truncado su proyecto de mejor vida", observó Sáez, quien contó que también hay chilenos que están viajando desde España a Noruega, Gran Bretaña, Suiza o Suecia en busca de una segunda oportunidad.

Según comentó a IPS la directora general de la ONG Realidades en Bolivia, Tahí Abrego, "es difícil volver, pero más aún con la sensación de que no has logrados tus metas".

No son pocos los inmigrantes que se quedan y resisten con la esperanza de que cambie una situación que no promete mejoría, según los pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de España, que prevén que el país caiga en recesión este año.

"Prefiero estar mal en España que mal en Argentina", aseveró Bocchio, quien cree que descartará la oferta en Brasil y espera "aguantar el chaparrón" con la esperanza en un futuro más halagüeño.

Por su parte, la presidenta de la Asociación de Uruguayos de Málaga, Patricia Rusmigo, aseguró a IPS que "muchísimos compatriotas han vuelto a nuestro país porque la situación allí ya no es tan dramática como antes y ahora hay más salida laboral".

Rusmigo, quien vive desde hace 11 años en España con sus tres hijos, reconoció lo duro que es hacer las maletas y volver a empezar, y destacó que muchos uruguayos están resistiendo y buscando nuevas posibilidades de trabajo en España para no tener que volver.

La solución no es fácil. Los niveles de desigualdad y violencia en América Latina son muy grandes y por eso muchos tratan de aguantar, según señalaron otros inmigrantes a IPS.

"Tendría que verme en una situación muy drástica para volver a Uruguay", afirmó Rusmigo, que trabaja como administrativa.

Joaquín Arango, director del Centro de Estudios sobre Migraciones Internacionales e Integración Social del Instituto Universitario Ortega y Gasset, considera que al hablar de emigración "se está exagerando la magnitud, porque hay una cierta fascinación por la novedad".

El experto declaró a IPS que, "si bien parece claro y cierto que hay más emigración de España que antes, hasta ahora las cifras son modestas y, visto sobre el telón de fondo de la magnitud de la crisis, se ha producido un cambio de tendencia con mesura".

Arango argumentó que, aunque el saldo migratorio es negativo, la diferencia entre los que se van y los que vienen, tanto en época de bonanza como en el presente, es pequeña.

El alto índice de desempleo y la falta de expectativas también obligan a un buen número de españoles, en su mayoría jóvenes cualificados, a partir al extranjero.

María Ángeles Sánchez, una ingeniera española de 39 años que perdió su empleo después de una década de trabajo ininterrumpido, comentó a IPS que tendrá que irse del país, para lo cual perfecciona sus conocimientos de inglés para aspirar a ofertas de Australia, Europa oriental o Emiratos Árabes Unidos.

Los profesionales españoles que más emigran son ingenieros, arquitectos, médicos y personal sanitario, y uno de sus destinos preferidos es América Latina, resistente por ahora a la crisis que sufren los países ricos. (ips)

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