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Cruz de mayo por la solidaridad

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Malos tiempos para la atención social. La crisis económica y el alto nivel de paro está asolando las iniciativas de cruzasistencia a los más necesitados en Cartagena, como en el resto de la Región, por el efecto combinado de la mayor afluencia de personas que necesitan de sus servicios y la merma de las ayudas públicas para la lucha contra la pobreza y la exclusión social, que este año se quedarán en el 40% de las de 2010, según admitió el director general de Pensiones, Valoración e Inclusión, Juan Castaño. Aun así, el esfuerzo de las Administraciones es importante. El Boletín Oficial de la Región de Murcia (BORM) publicó el pasado viernes la primera orden de subvenciones, la de empleabilidad, dotada con 824.202 euros. Media docena de las asociaciones más relevantes de Cartagena coincidieron en el peligro de fractura del sistema si esa orden no viene acompañada de otras antes del verano.

Asociaciones de beneficencia como la Hospitalidad de Santa Teresa de San Antón, la Asociación Rascasa de Los Mateos, la Fundación Tienda Asilo de Lo Campano y La Huertecica lo están pasando mal e incluso han tenido que prescindir de servicios y despedir a personal al caer sus recursos. Una de las pocas excepciones es Cáritas Diocesana, que se sostiene en gran parte gracias a su fuerza social.

Entre los más afectados por las estrecheces económicas está El Buen Samaritano, ahogado por la deuda de unos 60.000 euros con diversas entidades. En abril venció una póliza con Caja Mediterráneo (CAM) por 18.000 euros y hay otra con CajaMurcia que lo hará en breve. Esto ha obligado a abrir una campaña de suscripciones con la que pretende captar mil socios con aportaciones de diez euros. «Haremos lo que sea, hasta recoger papeles por la calle, antes de desaparecer», indicó su presidente, Juan José Sánchez, cuya asociación mantiene el comedor que atiende a trescientas personas al día en San Ginés y un hogar para marginados con unas treinta plazas en Molinos Marfagones.

La Asociación Rascasa de Los Mateos se salvó en diciembre de la desaparición, tras quedarse sin el 70% de sus trabajadores por la falta de financiación. Finalmente llegó dinero, parte de él de la Comunidad Autónoma, y se pudo formar una nueva plantilla que vuelve a estar en riesgo si no accede a las subvenciones regionales.

«Sólo tenemos cierta seguridad de mantener el programa de dinamización comunitaria en los barrios, del que se ocupan tres personas, pero podemos quedarnos sin otras nueve personas y tres acciones. Ya hemos tenido que prescindir de una mediadora intercultural para inmigrantes», indicó Manuel García, secretario del colectivo.

El Ayuntamiento cumple

El Ayuntamiento está cumpliendo; en eso coinciden todas las asociaciones. Pero sobre la financiación de la Comunidad pesa, no sólo el desacuerdo sobre el volumen de deuda reconocida e impagada, sino también quién es el responsable. Castaño quiso dejar claro que su departamento «ha pagado todas las ayudas que tenía concedidas». Desde las asociaciones aseguran que hay ayudas regionales que no han llegado.

En cuanto a este año, a los 824.202 euros de ayudas a la empleabilidad, para todos los colectivos regionales, deben seguirle un millón de ayudas excepcionales contra la exclusión y cuatro millones asignados, con fondos estatales, a la renta básica de inserción. Sin embargo, Castaño no aventuró ninguna fecha para su programación.

La Hospitalidad de Santa Teresa hospeda y alimenta a medio centenar de indigentes de media cada día, en su residencia de San Antón . Pero su funcionamiento está al borde del colapso si no consigue fondos antes del verano, tanto de la Comunidad como del Ayuntamiento.

El presidente de la popular institución sanantonera, Vicente Villar, dice que «hay proyectos de varios años que no acaban de salir adelante», como la puesta en servicio de la segunda planta de los locales, «donde hay veintiocho plazas de larga estancia, que podrían servir para personas con escasos recursos, o el nuevo local ubicado detrás de la iglesia de San Antón», señaló. Esta infraestructura, construida en los últimos dos años con fondos mayoritariamente propios está pendiente de la homologación del Servicio de Empleo y Formación (SEF) para convertirse en un local de talleres socio laborales.

«Inicialmente habíamos propuesto que fuera una guardería para el barrio, pero no contamos con el apoyo del Ayuntamiento, así que nos pusimos en contacto con la Comunidad Autónoma para ver qué se podía hacer. La salida ha sido lo de los talleres», contó Villar.

La situación del Colectivo La Huertecica no es mejor que la del resto. «Hemos tenido que prescindir ya de once de nuestros 35 empleados», afirmó su máximo responsable, Diego Cruzado.

Así de negro está el panorama: «Ya sufrimos el recorte de la ayuda del Instituto Murciano de Acción Social en un 30% el año pasado. Pero es que este año no sabemos cuándo va a abrirse la orden de subvenciones. Nos dicen que es por cuestiones internas», apuntó.

La faceta de asistencia sanitaria se sostiene gracias a que se ha recibido una cuantiosa subvención del Servicio Murciano de Salud, que además no se ha visto mermada. «Pero la reducción al 40% de los programas de ayuda contra la exclusión social complicará mucho nuestra subsistencia», advirtió Cruzado. La Huertecica mantiene un centro de tratamiento de drogodependientes con una comunidad terapéutica de veinte personas en Santa Ana; un centro de día para capacitación y formación socio laboral con 25 plazas en Molino Derribao; y un centro de asistencia social en la calle San Diego por el que pasan cada día unas cuarenta personas a asearse, cambiarse de ropa y recibir alimentación.

Enfermos de sida

El centro de Molino Derribao se encuentra en peligro por la falta de fondos regionales. Además, para las instalaciones de San Diego aún no ha llegado la subvención prometida por el Ayuntamiento.

En el campo de la asistencia socio sanitaria se sitúa también la Fundación Tienda Asilo de San Pedro, ubicada en Lo Campano. Gestiona un centro residencial con catorce plazas para enfermos de Sida. «Estamos en abril y todavía no hemos recibido la ayuda de 140.000 euros de Sanidad para este año, que necesitamos como agua de mayo», se lamenta Francisco Martínez Díaz, máximo responsable de esta organización. Esperan también unos 15.000 euros municipales para este año.

Asimismo, este colectivo gestiona un centro ocupacional con dieciocho plazas que tiene fondos para funcionar hasta el verano, pero que se quedará sin actividad a partir de agosto si no llega financiación regional. En este caso, al menos, se está pudiendo mantener a los dieciocho empleados que hacen posibles todos estos servicios.

En estas condiciones, todos los colectivos y asociaciones esperan el desbloqueo de ayudas que Castaño garantizó, al menos para su primera convocatoria antes de que acabe el mes.

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