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Por la inclusión educativa

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Los expertos abogan por que los niños con la patología se integren en los colegios ordinarios con ayuda de personal especializado

Hoy se celebra el Día de Concenciación sobre el Autismo

Los expertos consideran «muy enriquecedora» la integración de los niños autistas en la sociedad a través de su escolarización en centros ordinarios, con la ayuda de un profesional especializado, y no en colegios especiales. Así opina Luis Simarro, director técnico de la entidad Aleph, y Carlos Díez, director del Colegio Montserrat, quienes llevan a cabo una experiencia integradora de alumnos con esta patología que, según ambos, «está siendo un gran éxito». Hoy se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, un trastorno del desarrollo que afecta a unos 300.000 niños en España y que altera las capacidades de comunicación, relación e imaginación, sin que se sepan las causas exactas de esta enfermedad, aún incurable.

Su incidencia aumenta de manera exponencial y, en dos décadas, el conocido como Trastorno de Espectro Autista (TEA) ha pasado de afectar a uno de cada 2.500 nacimientos, a un caso por cada 150. El portavoz de Aleph -Asociación Libre para la Educación Personalizada y Humana de los Trastornos del Espectro Autista- señala que la inclusión social de estos niños es posible, combinando su educación en un «aula estable» ubicada en los colegios, donde asisten también a clases ordinarias. Se trata de que los menores con una grave discapacidad psíquica, como es el autismo , puedan beneficiarse de una experiencia de integración sin renunciar a la asistencia intensiva que necesitan.

Si bien los niños siguen recibiendo sus clases normalmente, con la ratio profesor/alumno necesaria -máximo 1 profesor para cada 5 alumnos- comparten algunas tareas comunes con los demás escolares que no tienen esta patología, además de otras actividades. Se intenta con estas aulas que los alumnos tengan los apoyos que necesitan de la mano de profesionales especializados y que, después, puedan socializar con el resto de los niños en otras asignaturas. Cada escolar tiene un «plan individual» para el aula especial y la clase ordinaria, disfrutando de materias como gimnasia, conocimiento del medio o matemáticas, una asignatura ésta última donde tienen «una potencialidad realmente interesante».

Esto, apunta Simarro, les permite desarrollar su etapa escolar en un colegio normalizado, sin tener que recurrir a una educación especial que, de algún modo, les mantiene aislados. Argumenta que «es complicado aprender a comportarse en un ambiente normal», cuando han pasado la mayor parte de su vida en «entornos segregados, como los centros de educación especial». Los profesionales de Aleph acompañan siempre a los pequeños, no sólo en las clases sino también en los espacios comunes, como patios y comedores.

Simarro confesó que al principio siempre supone para los otros chicos un «pequeño choque o extrañeza», porque su conducta les parece «peculiar», pero esto suele durarles un mes o dos, ya que «rápidamente se normaliza la situación y se hacen compañeros».

Los escolares con autismo pueden desarrollar las «máximas relaciones sociales a las que tengan alcance» y se van consiguiendo «grandes logros». «No están nunca solos en el patio, juegan con otros niños, son invitados a cumpleaños o, incluso, quedan fuera del colegio durante los fines de semana», comentó. Poco a poco, y a medida que ganan independencia, apostilla el experto, se intenta que el menor cada vez necesite menos apoyo de los educadores especiales.

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