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El modelo de atención a pacientes con discapacidad mental aunará los servicios sociales y los sanitarios

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El consejero de Familia e Igualdad de Oportunidades, César Antón, presentó ayer el nuevo modelo de atención a las personas con discapacidad por enfermedad mental, que aunará los servicios sociales y los sanitarios para mejorar la coordinación a través de la creación de equipos mixtos de apoyo comunitario y la creación de residencias especializadas, una por provincia.
El consejero explicó que, hasta ahora, los enfermos se encontraban con dos vías de entrada al sistema de atención paralelas «que entendíamos era necesario unificar»: desde el ámbito de los recursos sociales y desde el sanitario. «Pero creíamos que había que darles una atención común, coordinada, en beneficio de los enfermos y las familias», indicó.


Con el nuevo modelo que están poniendo en marcha, «la solicitud es única y la Gerencia de Servicios Sociales y los recursos de Atención Primaria de nuestro sistema de salud se coordinan a través de los equipos de salud mental, y se crea un equipo mixto en cada una de las provincias, que va a establecer en esa coordinación de todos los recursos que hay en la red para hacer el seguimiento, la derivación y brindar la mejor atención que pueda requerir en cada momento», explicó Antón.
«El primer diagnóstico lo hacen siempre los profesionales de la sanidad pública en los equipos de salud mental de Atención Primaria, y si solo necesita una atención sanitaria, pues será un ingreso en los servicios de la sanidad pública. Cuando ya requiera atención social es cuando entra el equipo mixto coordinado por profesionales de ambos ámbitos para hacer un análisis de la situación y una asignación de recursos. Es decir, en un solo proceso», relató el consejero.
Así, una de las ventajas del nuevo modelo es que en un solo proceso se lleva a cabo la evaluación y la asignación de recursos, mientras que en la situación anterior, el ciudadano tenía varias ventanillas de acceso. Respecto a la atención, el nuevo modelo establece un plan de intervención individualizado que tiene continuidad en la atención y los cuidados, así como un seguimiento coordinado desde los sistemas social y sanitario.

Ventajas. El titular de Familia se refirió también como ventaja a que «cuando una persona necesita recursos de carácter social, se garantiza simultáneamente la atención sanitaria». «Todos los recursos, independientemente del titular, se coordinan en una Red Integral. Se trata de un sistema flexible de atención adecuado a las necesidades y el territorio, desde el domicilio hasta la residencia en el medio urbano y rural y que busca promover la autonomía personal y la participación en la vida normalizada», aseguró.
Dos nuevos recursos se incorporarán al nuevo modelo de atención integral a las personas con discapacidad por enfermedad mental: los equipos de apoyo comunitario y las nuevas residencias.
Los equipos de apoyo comunitario son grupos psicosociales para el desarrollo de intervenciones directas especializadas en el domicilio y en el ámbito comunitario, como apoyo y refuerzo a CEAS, en el marco de un Programa de Atención Individualizado y del trabajo en red. Se ocuparán de facilitar el acceso y vinculación de la persona con los recursos sanitarios y sociales. Según precisó el consejero de Familia, «los usuarios serán personas con enfermedad mental que no están bajo un tratamiento o que o que lo hayan abandonado, o personas que se encuentren en sus casas con tratamientos pero necesitan el apoyo de profesionales».
Respecto a las residencias, irán dirigidas a personas con un marcado deterioro psicosocial, para que sean sus viviendas habituales con carácter temporal o permanente, según decidan los profesionales, y sirvan además como soporte para la recuperación y trabajar en su autonomía personal. «El objetivo es el de proporcionar con carácter temporal o definitivo los servicios de alojamiento con manutención, cuidado, apoyo personal y social, así como la habilitación y el apoyo a la integración de estas personas en la comunidad», explicó.
El objetivo de la Consejería es que todas las provincias cuenten con una residencia de estas características, que «obviamente sirve como respiro familiar».
La primera en crearse fue la de Zamora, que lleva dos años funcionando. Cuenta con 42 plazas y en ella han ingresado 64 personas, de las cuales 22 han salido ya, 12 se han rehabilitado con éxito siendo derivadas a pisos tutelados o a sus propios domicilios, y otras diez han pasado a tener estancias temporales. «Los resultados demuestran que el modelo está funcionando, la integración, el seguimiento y el soporte que dan en este tipo de actuaciones. El objetivo final es buscar la mayor autonomía o la plena integración», precisó .
En Ávila y Burgos, las residencias se está construyendo desde la Consejería y ya se ha licitado el equipamiento, mientras que en Salamanca y Segovia se trabaja con las diputaciones para crear estas infraestructuras, y también con las asociaciones de enfermos mentales en León, Palencia, Soria, Valladolid. «Hemos aprovechado todos los recursos, todas las posibilidades, estamos trabajando con asociaciones de familiares e instituciones».
La inversión total asciende a 19.896.669, y generará 225 empleos entre psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, cuidadores y educadores como personal de atención directa.
Para evidenciar que el modelo comienza a dar sus frutos, el consejero puso tres ejemplos surgidos en la residencia de Zamora, gestionada por la Fundación Intras: «Un grupo de teatro, otro que trabaja en una emisora de contenido social y otro que ha optado por la música como forma de integración», apuntó.
En Castilla y León existen 22.811 personas con discapacidad por enfermedad mental, que reciben atención desde varios frentes.

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