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Más de 2.000 segovianos caminan juntos por la integración de las personas con discapacidad

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La amenaza de lluvia no doblegó el poder de convocatoria de la Asociación de Padres de Deficientes Físicos, Intelectuales y Mentales (Apadefim) que un año más ha recibido el apoyo de los segovianos a la actividad que desarrolla a favor de la integración de las personas con discapacidad y ayer registró un nuevo éxito de participación en su Marcha Popular.
Aún sin cerrar todos los datos que diferencian los caminantes reales y las personas que se inscriben en la prueba sólo para dar una colaboración económica mínima de cinco euros, los primeros indicadores señalan que más de 2.200 personas participaron en la XXIX Marcha Popular Apadefim. Hay que señalar que hasta minutos antes de dar la salida había personas inscribiéndose en la plaza del Azoguejo, punto de inicio del itinerario que concluyó en la alameda del Santuario de la Virgen de la Fuencisla. Y, de hecho, ayer junto al Acueducto se realizaron 600 carnés de participantes.

Antes de dar la salida, el presidente de Apadefim, Hilario Miguelsanz, entregó al alcalde de Segovia Pedro Arahuetes, que se implicó en esta actividad, el carnet de participación con el número 2.016, como símbolo del apoyo de la asociación a la candidatura de Segovia a la capitalidad cultural europea en el año 2016, en presencia de Juan Herrero "Juanito el de la Taurina", que al borde de cumplir un siglo de vida mantiene intacta su ilusión de participar en esta iniciativa solidaria.
Muchos segovianos lucieron durante el camino camisetas con el logotipo Segovia 2016 y otros portaron la diseñada con motivo del 125 aniversario de la declaración del Acueducto como monumento nacional, pero el color dominante fue el naranja gracias a las gorras que usuarios y socios de Apadefim portaron.
A las diez de la mañana, la multitud de caminantes llenaba la avenida de Fernández Ladreda iniciando el recorrido de 9,5 kilómetros con un ritmo muy vivo, precedida por aquellos participantes que decidieron realizar la marcha en bicicleta o corriendo con cronómetro en mano.
La amenaza de lluvia no se cumplió y por el contrario los asistentes disfrutaron de temperaturas idóneas para el paseo en el que se fueron sucediendo los saludos y conversaciones entre los fieles a esta jornada que está consolidada como una de las actividades sociales y solidarias más importante de la provincia. El ritmo de la marcha se fue acomodando a las exigencias del terreno, cuyas características permiten un recorrido amable. Pese a ello, el avituallamiento líquido ofrecido en el punto de control intermedio situado frente al IES "La Albuera" fue agradecido por la mayoría de caminantes para reponer fuerzas tras atravesar el barrio de Nueva Segovia a través de la avenida Gerardo Diego.
La “marcha naranja” descendió después por la avenida de Padre Claret y la calle San Gabriel para, a través del barrio de San Lorenzo incorporarse por el Camino de la Presa al denominado "cinturón verde" de la capital por donde transcurrió el último tramo de la ruta.
La llegada de la marcha fue ubicada en la alameda situada junto al Santuario de la Virgen de la Fuencisla, donde todos los participantes recibieron un bocadillo y un refresco, así como un obsequio por su participación. Los niños pudieron divertirse en los juegos y atracciones para ellos instaladas, mientras sobre el escenario se sucedieron las actuaciones del Grupo de Sevillanas “El campillo” y de la Agrupación Cultural “Los de siempre”.
Hilario Miguelsanz manifestó el agradecimiento de Apadefim a la sociedad segoviana por “el apoyo que nos han dado y por la alegría con la que acuden a la marcha”. Miguelsanz recordó que para “nuestros chicos este es el día más feliz del año y todos los participantes contribuyen a ello”. También valoró la colaboración de las instituciones y empresas así como de las cerca de cien personas que trabajan en la organización de esta actividad.

Una marcha familiar
María García se siente muy orgullosa de participar en la Marcha de Apadefim y de poder reunir en ella a sus hijos y nietos. “Este año hemos venido siete de la familia, incluidos dos nietos de 21 y cinco meses” ha comentado María bordeada por los dos carros de niño que sus hijos han empujado en el camino. Fue un socio de Apadefim quien hace más de diez años dio a conocer a la familia el trabajo que esta asociación realiza en defensa de los derechos de las personas con discapacidad intelectual y el sentido solidario de la marcha popular. María se sumó pronto a la iniciativa y ahora intenta mantener la continuidad en los más pequeños. “Me parece que es una obra muy buena que hay que apoyar. Prometí que vendría siempre y mientras pueda así lo haré. Si estoy bien —dice esta mujer de más de 60 años— haré el recorrido entero y si no tengo fuerzas, solo una parte”. Éste es un ejemplo de las decenas de familias que se reúnen en esta actividad.

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