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Discapacitados protestan para que Titsa se adapte a sus necesidades

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Llevaban días anunciándolo y al final lo han hecho. Las personas con movilidad reducida de Tenerife han exigido, en las instalaciones del Intercambiador de Santa Cruz, un derecho del que muchos ciudadanos "se han olvidado": poder moverse de forma libre. Aseguran que a pesar de que Transportes Interurbanos de Tenerife (Titsa), posee "un gran número de guaguas adaptadas, no todo funcionan correctamente". Además, confirman que "hay incluso conductores que no tienen ni idea de cómo funcionan las rampas", comentan a coro los afectados. Para llevar a cabo su protesta han decidido, cada quince días aproximadamente, demostrar en líneas de guaguas diferentes, las pésimas condiciones que tienen que soportar de forma habitual para poder desplazarse de un lugar a otro.

El objetivo es que los usuarios de este servicio público, los conductores de las guaguas y en general toda la compañía, "sean más conscientes de las dificultades con las que nos enfrentamos cada día para poder utilizar el transporte público". Ayer la línea escogida fue la 236, que une el centro de Santa Cruz desde el Intercambiador con Santa María del Mar. Saliendo desde la capital, y siguiendo un orden establecido, se han subido y bajado de forma organizada en varias paradas durante todo el recorrido, ocasionando el correspondiente "trastorno a conductor y pasajeros". Hasta ahora, solo "con la ayuda de los pasajeros, logramos subirnos en la mayoría de las ocasiones hasta el interior de la guagua", explica Juan Antonio Cabrera, un usuario afectado. "Los conductores también nos ayudan mucho, y la mayoría son muy amables porque se dan cuenta de las dificultades con las que nos encontramos siempre", añade.

El caso de José Barbuzano es sin duda peculiar, pero le ocurre a más de uno de los presentes. Cada día entra en su puesto de trabajo a partir de las ocho de la mañana. Sin embargo, tiene que estar en la parada de guaguas desde las seis. El recorrido no es mucho, pero es necesario tener tiempo por si la guagua no llega. La razón es que tiene que subirse en un vehículo en el que pueda acceder. Para ello, el tiene que ser de piso bajo y, además, disponer de una rampa. No siempre Salvador llega a tiempo. A veces, incluso, pueden pasar varias horas hasta que un vehículo con esas características coincide en la parada. Si no, hay que dejarlo pasar hasta el siguiente, que con un poco de suerte, será el que necesite. Este colectivo es consciente de que de un día para otro es imposible que Titsa cambie de forma completa su flota de vehículos, pero no quieren seguir dejando pasar "actitudes que no cuestan dinero modificarlas". "Muchos conductores hacen su parada muy lejos de las aceras, algo que a nosotros nos imposibilita para poder subirnos, porque la rampa no llega hasta el pretil", comenta Salvador Morales. "Es sin duda una muestra de dejadez que no estamos dispuestos a soportar".

Entre sus peticiones también se encuentra que las personas que tienen la necesidad de desplazarse en silla de ruedas no tengan que entrar por la puerta de atrás de las guaguas. "Para poder pagar tenemos que apelar a la generosidad de los pasajeros, que nos recogen el dinero o el bono y van hasta la parte delantera para abonar el precio del trayecto por nosotros", comentan. Asimismo, estas personas exigen que las paradas de guaguas "no solo estén bonitas para que la gente las vea". "Deben ser accesibles, con aceras que dispongan de rampas". Además, no todas tienen marquesinas, con lo que la espera, hasta que llegue una guagua en la que puedan subirse, se hace a veces incluso más complicada, sobre todo durante el invierno, con la lluvia y el frío.

Por su parte, Titsa asegura que actualmente el 100% de las guaguas urbanas de Santa Cruz, así como el 38% por ciento de la flota interurbana, se encuentran adaptadas con rampas o elevadores para personas con discapacidad. De esta forma, Titsa asegura que cumple con la legislación vigente, e incluso la supera en materia de movilidad, ya que la ley exige que el mínimo de vehículos sea actualmente del 10%.

Asimismo, la compañía afirma que antes de final de año llevarán a cabo toda una serie de mejoras en los vehículos, como la incorporación de nuevas guaguas con doble plataforma, que incluyan una rampa manual para utilizar cuando se estropee la motorizada.

Por otro lado, intentando adaptar la flota de forma progresiva, se incluirán vehículos con puertas dobles, pasillos más amplios, pisos bajo y rampas manual y automática, con el objetivo de potenciar el uso del transporte público por parte de personas con movilidad reducida.
Además de mayor amplitud, también se eliminarán los escalones, para las personas con discapacidad visual, así como sistemas de aviso en el interior que informan de las próximas paradas o de las paradas solicitadas para las discapacitados auditivos.

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