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Más de mil metros de luz

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TODO huele a nuevo en el Centro de Atención Integral del Síndrome de Down, un espacio en el que la luz y la sensación de amplitud son los principales protagonistas. La diferencia con las antiguas instalaciones de la calle de San Juan de la Cruz se hace evidente nada más cruzar la puerta del edificio, un bloque de dos plantas repartidas en 1.200 metros cuadrados.
Pilar Florencio nos sirve de guía en nuestro recorrido, un paseo que comienza en la completa sala de informática: 25 ordenadores esperan la llegada de los chicos y chicas de la asociación, algunos de los cuales ya pasean por sus pasillos, ayudando a ultimar detalles.

El aula de manipulados o del taller ocupacional, en la que también se impartirán las clases de apoyo, se encuentra también en la planta baja. Y frente a ella, los vestuarios y los baños, todo ello adaptado a preparado para que pueda ser utilizado por personas con movilidad reducida. «El edificio es accesible al cien por cien», recalca Florencio, que apunta que para su construcción se han debido adaptar a la normativa propia de los hospitales.
El azul y el amarillo son los tonos básicos de la decoración del edificio. «Son los colores del logo de la Asociación Abulense del Síndrome de Down», comenta orgullosa su principal responsable, que destaca también la seguridad del edificio: éste se encuentra dividido en dos alas, que se vuelven totalmente independientes la una de la otra gracias a un sistema de puertas de seguridad, y cuenta con sus correspondientes salidas de emergencia y una entrada de vehículos.
La planta baja acoge también la cocina-comedor, una estancia que mejorará la calidad de vida de los chicos. «Es que hasta ahora los chicos se iban a comer a alguno de los cuatro pisos tutelados que tenemos», aclara Florencio, «pero ahora comerán aquí, y podrán continuar sus clases por la tarde».
Nuestro recorrido por el Centro de Atención Integral del Síndrome de Down nos lleva al taller de serigrafía. Aquí también se nota la renovación total de la asociación, que cuenta con nuevas máquinas capaces de serigrafiar tanto tela como papel. «Idea Publicidad nos va a echar una mano mandándonos una persona para que nos enseñe a usar las máquinas», destaca Florencio, que avanza que la asociación colaborará también con esta empresa.
En este mismo sentido, la presidenta de la asociación destaca el hecho de que todas las empresas proveedoras se están portando estos días fenomenal con ellos. «Hacen cualquier cosa por los chicos», dice emocionada.
Un amplio ascensor nos lleva a la segunda planta, en la que se distribuyen numerosos despachos, casi todos, habitados ya por los trabajadores de la asociación. Es en esta planta donde se encuentra una de las ‘joyas de la corona’ de la asociación: un pequeño apartamento, completamente dotado, en el que los chicos aprenderán habilidades básicas para desenvolverse en el día a día doméstico. «Para que puedan ayudar en casa e, incluso, poder llegar a ser independientes», subraya la presidenta de la asociación, que comenta cómo ésta es «el aula que más ilusiona a todos».
Nuestros pasos nos llevan ahora a un gimnasio y al aula de atención temprana, llena de color y pensada para los bebés y los más pequeños de la familia. Un salón de usos múltiples completa la segunda planta, desde cuyos amplios ventanales se contempla el patio

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