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Las calles del casco antiguo de Ribadesella acogieron en la tarde de ayer una pequeña prueba de verdadera superación y solidaridad, la primera Carrera Riosellana por la Accesibilidad, en la que participaron ocho representantes de diferentes asociaciones del concejo. Este acontecimiento estuvo organizado por el Movimiento Lazo Amarillo contra las Barreras Arquitectónicas, que en colaboración con el Ayuntamiento y la Asociación de Parapléjicos y Grandes Discapacitados, lanzaron el claro mensaje de «concienciación de la sociedad con los constantes obstáculos que nos encontramos a diario los minusválidos», palabras de Esther Fernández, principal impulsora de la carrera.

El acto estuvo dirigido por el periodista David Serna, a quien acompañaron el concejal de Urbanismo, Francisco Vázquez; el presidente de la ASPAYM, Javier Rubio; el director de la Agencia Asturiana de Discapacidad, Luis Miguel Fernández y la creadora del Movimiento Lazo Amarillo, Esther Fernández. Todos ellos hicieron un llamamiento a la necesidad de solidaridad con quienes día a día luchan por normalizar su vida desde una silla de ruedas. Por eso mismo, mediante la carrera se hizo una valoración general de las sensaciones de los participantes. «Conocer lo que pasamos cada uno de nosotros cuando hacemos un recorrido por la villa», explicó Esther, quien además es usuaria de una silla de ruedas. Además escribió un cuento explicativo que se leyó durante la carrera, en el que hacía referencia a «un mundo de muros», lo que sintieron ayer los participantes.

Los asistentes portaron durante toda la tarde un lazo amarillo en señal de solidaridad, pues como explicó David Serna, «todos somos válidos interinos» y es necesario valorar nuestras capacidades y ser conscientes de las sensaciones de una persona que utiliza una silla de ruedas para desplazarse. Luisa Fernanda Rudi, política aragonesa y asidua veraneante de Ribadesella, también quiso sumarse a la iniciativa con el lazo amarillo.

A lo largo del recorrido los participantes se encontraron con los inconvenientes que a diario se encuentra un discapacitado, subir bordillos, rampas o abrir una puerta. Esto último fue lo que más complicado le resultó a Lucía Escudero, una joven de 16 años que asistió a la carrera en representación de la Sociedad Cultural y Deportiva de Ribadesella, y que tras finalizar la prueba en primer lugar, comentó cansada que «ha sido muy difícil, y abrir la puerta cuesta mucho». Lucía ya se había subido en otra ocasión a una silla de ruedas como participante de una actividad de este tipo, lo que considera «como una forma de apoyar a las personas discapacitadas».

Tras finalizar la prueba se hizo un examen teórico, necesario para obtener el carnet de accesibilidad, recompensa final. Como broche se leyó un manifiesto por la accesibilidad universal, recogiendo la necesidad y obligación de los poderes públicos de acometer políticas de adecuación para las personas con discapacidad. Esther Fernández comentó agradecida su satisfacción «por la participación y la respuesta de la gente».

 

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