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Una segunda vida sobre ruedas

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Todo empezó casi por casualidad. La primera vez que Laida San Sebastián viajó a Guinea Ecuatorial en 2005 para visitar a Clemente -un niño que había sido tratado de una dolencia en un centro sanitario donostiarra gracias a la mediación de Cáritas-, una de sus personas de contacto en la ex colonia española le contó la situación de otro menor con parálisis cerebral al que le hacían falta unas muletas para desplazarse por las calles de Malabo, la capital ecuatoguineana. Ella no lo dudó ni un segundo y embarcó el material como equipaje propio. El gesto que ayudó a caminar al pequeño Juan Babasasa hace cinco años se repitió en los sucesivos desplazamientos a África que Laida completó junto a la que hoy es su pareja, Emmanuel Becoba, un ecuatoguineano que reside desde hace diez años en España, los últimos cinco junto a Laida. «Sabíamos que allí la gente necesita de todo, pero se empezó a correr la voz de que nosotros podíamos traer muletas, sillas de ruedas, material para ayudar a las personas con discapacidad y, de repente, nos encontramos hasta con una lista de espera», cuenta Laida.

De ese compromiso personal nació GOW, las siglas de 'Guinea On Wheels', que significa Guinea sobre ruedas en inglés. El proyecto solidario se encarga de organizar y repartir el envío de productos de apoyo para las personas con discapacidad del país africano. La idea fue cogiendo forma con la ayuda de la empresa Icavi Bikain, una consultaría especializada en el sector de la discapacidad ubicada en Donostia que Laida dirige. Los trabajadores decidieron emplear su tiempo libre para crear una asociación sin ánimo de lucro gracias a la cual han podido enviar el primer contenedor con material de apoyo.

Muletas, sillas de ruedas, camas articuladas, grúas para movilizar a personas, salvaescaleras... todos los productos de apoyo, que en Gipuzkoa iban a quedar fuera del circuito sanitario, encontraron rápidamente una segunda vida en Guinea Ecuatorial, un país donde no están cubiertas las necesidades más básicas y los problemas 'menores', como el de la discapacidad, son arrinconados. La discriminación es doble para las personas con problemas de movilidad pues, además de no poder haber sido escolarizadas junto al resto de niños, se convierten en ciudadanos invisibles para recibir las pocas ayudas que se reparten, explica Laida.

Así que, después de las dificultades que sortearon para poder descargar toda la mercancía del primer envío, Laida y los suyos se encuentran ahora manos a la obra para cerrar un segundo contenedor. En el primer envío, los productos los puso la Diputación de Gipuzkoa, a través del Departamento de Política Social. También colabora el Ayuntamiento de San Sebastián y la ONG Akiba, que lleva varios años trabajando en Guinea Ecuatorial y que ha sido «un gran apoyo» para cumplimentar los trámites administrativos para el proyecto. Igualmente, Unai Adrada, del establecimiento Zuk zeuk, consiguió repuestos a precios interesantes, precisa Laida. Pero no es suficiente. La asociación 'Icavi 4all' necesita más ayuda. No sólo dinero, que también, sino voluntarios, 'manitas' que puedan arreglar los objetos que necesitan alguna reparación y todo tipo de piezas, en general, para los recambios.

El anterior envío, cuenta Laida, costó unos 14.000 euros, destinados principalmente al envío de los contenedores, el alquiler del almacén en el puerto de Malabo y los gastos del transporte, así como la contratación de varios «destajistas» para descargar la mercancía.

Un taller en marcha

Laida y Emmanuel, que suele pasar largas temporadas en Guinea Ecuatorial por cuestiones laborales, no dieron su brazo a torcer cuando las autoridades portuarias les reclamaron el pago de aranceles por la entrega de todos los productos. «El envío estuvo meses parado en el puerto, porque tuvimos que negociar con las autoridades guineanas para que nos exonerasen de las tasas aduaneras, ya que era un envío solidario, sin ningún fin comercial. Nos costó, pero lo logramos», relata la donostiarra.

La asociación 'Icavi 4all' ha querido dar continuidad al proyecto GOW con otra experiencia que van a poner en marcha en el país africano. Se trata de la creación de un taller de reparación y fabricación de productos de apoyo a los discapacitados, utilizando los recursos naturales del país, de forma que las personas «no dependan únicamente de los envíos puntuales y voluntarios de material desde otros países», especifica Laida.

La iniciativa se llama 'Enableing Guinea' (Capacitando a Guinea) y ya se han dado los primeros pasos en el país africano para poner en marcha el taller. «Se trata de que las personas con discapacidad sean capaces de crear sus propios productos de apoyo y, sobre todo, de arreglarlos», añade Laida que viaja periódicamente hasta el país africano para supervisar todas las tareas. Allí suele permanecer su pareja durante largas temporadas por motivos de trabajo y gestionando las actividades de la asociación, para asegurarse de que todo lo donado llega correctamente a su destino.

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