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La detección temprana permite diagnosticar más casos de autismo

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«A ti, que a veces me oyes, sin quererme escuchar; a ti, que a veces me miras sin llegarme a ver, a veces quisiera llegar hasta ti y hundirme contigo en tu pozo blanco». Son letras de Pilar Calleja. Palabras con fuerza y optimismo que pesan sobre un marco colgado en una de las salas de la Asociación de Padres de Niños Autistas de Badajoz (Apnaba). Son las llaves de una puerta cerrada a cal y canto.

El autismo es un trastorno del desarrollo que afecta a un número cada vez más numeroso de personas en Extremadura. Si hace una década se detectaba un caso por cada 2.500 personas. En la actualidad, los estudios establecen que uno de cada 150 niños en edad escolar presenta un caso de autismo clásico. La región extremeña no es un ejemplo aislado, sino que se trata de una tendencia al alza a nivel internacional.

A finales de este año, Apnaba celebrará su vigésimo aniversario y durante este tiempo de lucha han podido observar que el número de demandas para acceder a sus servicios es cada vez mayor. Se trata de una asociación subvencionada por la Consejería de Sanidad y Dependencia, la Consejería de Educación y la Obra Social de Caja Badajoz, que financió la actual sede.

En estos momentos, sus instalaciones no pueden acoger el excesivo número de solicitudes que reciben, alrededor de cinco peticiones semanales. Por este motivo, la Diputación de Badajoz les ha cedido unos terrenos en el barrio de Valdepasillas para construir un nuevo edificio y dar respuesta a todas aquellas personas que acuden a ellos para mejorar su calidad de vida.

Es una construcción de la Obra Social de Caja Badajoz que está paralizada debido al actual contexto económico. Sin embargo, la situación que atraviesa Apnaba requiere de una rápida intervención. Su servicio de residencia es el más solicitado. En la actualidad, tiene once plazas que están ocupadas por personas gravemente afectadas por un trastorno del espectro autista. Las nuevas instalaciones permitirán descongestionar la demanda de usuarios facilitando 30 plazas de residencia y un centro de día que permitiría atender a un mayor número de pacientes.

La actual sede, situada en la calle Félix Fernández Torrado, permanecería como un centro educativo de educación especial con el servicio de atención temprana, habilitación funcional y servicio de diagnóstico. Por otro lado, al nuevo centro se trasladaría el área de residencia y centro de día con un perfil de usuario adulto y gravemente afectado.

Hace una década, Apnaba nacía fruto del compromiso establecido entre doce familias con personas que presentaban trastornos autistas. En aquellos momentos, eran alrededor de 20 los pacientes que eran atendidos, hoy ese número ronda los 160 casos. Esta cifra puede extrapolarse a la vida diaria, puesto que cada vez aumenta más y más rápidamente el número de diagnósticos. Sobre todo, a partir de 2007 los casos se han duplicado. En la provincia de Cáceres, estos datos oscilan sobre las 40 familias con algún miembro con esta enfermedad.

Son varias las causas que explican este aumento. Entre ellas, la detección temprana es un factor que incide mucho en el incremento de casos diagnosticados con trastornos del espectro autista. La coordinadora del servicio de psicología de Apnaba, Ana Clara Alonso, afirma que «el centro acoge muchos más casos con sospechas». Los facultativos están más preparados y aquellos niños con unos rasgos propios de este tipo de alteración son derivados directamente a la asociación para su posterior evaluación. Es el único centro de estas características en la provincia de Badajoz y un referente a nivel nacional.

Otra de las causas viene motivada por una serie de variantes que se han establecido dentro de la burbuja que se conoce como autismo. Variantes como el síndrome de Asperger que influyen en que los datos se hayan disparado en los últimos años.

El perfil del paciente no ha variado, sino que la evolución técnica ha permitido detectar antes y mejor casos que pasaban desapercibidos para el propio entorno familiar o profesional.

Tratamientos

El autismo afecta de diferente manera a cada paciente. Por lo tanto, no existe un tratamiento único, sino un tipo de tratamiento médico que depende de las características de cada persona. Apnaba cuenta con unos 70 trabajadores. Según la directora gerente, Pilar Dávila, «son necesarios más profesionales para llegar a cubrir las necesidades reales del autista».

Concretamente, el centro de día tiene un coste de 1.200 euros al mes. Un servicio que incluye transporte y comedor. No obstante, las plazas de atención temprana, habilitación funcional y centro de día están concertadas con el Marco de Atención a la Discapacidad en Extremadura, que está sometido a estudio para modificar algunos matices. «No se puede generalizar a través de un marco legal todas las discapacidades», asevera Dávila, que afirma que el autismo es un trastorno altamente costoso.

«A ti, que estás sumergido en un mundo lejano y no quieres flotar en este mundo real. A veces me pareces el ser más inteligente de la tierra, es tan difícil en este mundo estar», son las palabras con las que Pilar Calleja dibuja el universo del autismo.

«Es una situación que nunca he aceptado, pero sí asimilado»

«Necesitamos más profesionales para cubrir las necesidades»

«Tenemos muchos más casos con sospechas, aunque no todos se confirman»

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