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Un antiguo Teatro accesible para todos

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Más de 2.000 años de historia convierten al Teatro Romano en uno de los monumentos más longevos y especiales de la capital autonómica que en estos días luce con la vitalidad y protagonismo de antaño. Lo hace gracias al Festival de Teatro y lo hace para todas las personas. Pero el hecho de que este escenario singular lleve tantos años en pie (y los que les quedan), donde cada noche las risas y llantos retumban en sus paredes, ahora con 'Lisístrata', hace 77 años con la 'Medea' de Séneca, no es motivo alguno para que no pueda estar acondicionado para personas con algún tipo de discapacidad y movilidad reducida.

Más de 200 personas con discapacidad o simplemente que tienen un esguince y les es complicado el acceso habitual al recinto, han adquirido este año sus entradas y disfrutado de las obras desde que se inaugurara el programa de este año. Para ello cuentan con la atención del Festival emeritense.

Para que todo el que pueda venir y disfrutar de las representaciones en el Festival de Mérida como espectador, la organización reserva un número determinado de entradas para personas con movilidad reducida o con algún tipo de discapacidad, situadas independientemente de la entrada que se adquiera y el dinero que les cueste, en orchestra, la zona más privilegiada a la par que cercana del escenario.

«Cuando vienen con sus amigos y familiares, se les cobra la entrada por ejemplo en cavea alta, aunque después se le sitúe en orchestra que es donde tenemos reservada una zona para ellos», indica Pedro Salguero, gerente del Festival de Mérida, quien además añade que «la mayoría suele repetir, y cuando lo hacen, tanto él como sus amigos, adquieren las entradas cerca de donde los situamos».

Para evitar que entren por la puerta convencional y tengan que lidiar con la irregularidad -y peligrosidad- del terreno, se queda con ellos en la puerta reservada para los actores y la prensa (lateral) a una hora determinada. Un guía del Festival, que se encarga de alumbrarles el camino con una linterna conduce a la persona y sus familiares o amigos, a una de las entradas laterales habilitadas con varias rampas que los sitúan directamente en la zona reservada sin necesidad de que nadie los ubique.

De esta forma tan sencilla, las limitaciones y obstáculos que puedan presentar otros lugares y que pueden parecer insalvables en el Teatro Romano desaparecen.

Mérida, aprobada

Pilar Blanco, de 60 años, sevillana, irradiaba el martes pasado ilusión y entusiasmo por poder disfrutar de una obra de teatro sin que su condición física sea un impedimento . Ella es una de los dos centenares de espectadores que se han acercado a Mérida en esta edición.

Que actuara Paco León ha sido determinante para que su hija, Concha Suárez, se pusiera en contacto con el Festival con el fin de obtener información acerca del acondicionamiento que la organización dispone para personas con movilidad reducida.

«Ha sido un poco difícil porque en la zona en la que sitúan a las personas con discapacidad no había entradas», indica Suárez, quien durante la representación de 'Lisístrata' tuvo que situarse unas filas atrás, mientras que su madre la pudo disfrutar desde la orchestra, pegada a la escena.

Esta sevillana piensa volver. «Ahora que sé que puedo venir sin problemas, donde tengo posibilidad voy, lo malo es cuando crees que puedes y luego no es así», subraya Pilar, quien además reivindica lo mal que se encuentra España en el campo de la accesibilidad respecto a otros países. «Debería servir como ejemplo, con la de años que tiene este Teatro Romano y se puede acceder a él sin ningún tipo de limitación», añade Blanco. «Mérida en este sentido está aprobada de sobra por mi parte», concluye Isabel, a la que vimos reír y disfrutar de la obra minutos más tarde.

 

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