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La doble discapacidad de Bernardo

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A Bernardo Bilbao un accidente le dejó paralítico hace 14 años pero nunca se imaginó que su Ayuntamiento se convirtiera en otro obstáculo para sus limitaciones. Su familia, residente en el municipio de Lezama, lleva 12 años esperando sin éxito a una vivienda adaptada y ni siquiera ha logrado que se eliminen las barreras arquitectónicas del barrio en el que vive. No puede transitar solo al salir de su portal: los badenes y bandas de goma provocan, por su altura, el vuelco de la silla de ruedas. Las aceras, habitualmente con coches aparcados, carecen de peraltes para el paso de las personas discapacitadas.

"Es una venganza personal", dice su hijo Javier Bilbao. Bernardo, de 79 años, vive a un kilómetro del núcleo urbano de Lezama, en el barrio de La Cruz, donde los coches apenas pueden transitar a más de 30 kilómetros por hora debido a las curvas cerradas entre los edificios y la estrechez de la calzada. Pero desde 2006, están colocadas bandas de goma y, en 2008, se añadieron pasos de cebra elevados. Cuando sale de casa, su silla de ruedas no puede superar esos obstáculos sin volcarse. "Encima, los coches aparcan en las aceras. Necesita siempre alguien a su lado. Los badenes son totalmente ineficaces y su función es impedirle el paso a mi padre. Hemos enviado escritos de denuncia al Ayuntamiento y no nos han hecho caso".

En 1997, un año después del accidente que le dejó con un 94% de minusvalía, su familia pidió al consistorio un piso de protección oficial adaptado pero estuvieron cinco años de espera. "El Ayuntamiento nos dio largas. Primero plantearon dos ubicaciones y al final, en 2001, dijeron que no tenían obligación de hacer VPO, pese a que hubo una partida de dinero del Gobierno". La siguiente idea fue construir una casa en un terreno familiar de 3,6 hectáreas, que se pidió oficialmente en 2002. Tras otro año sin respuesta - "nos tacharon de aprovechados, de querer hacernos una casa para los hijos"-, la familia Bilbao expuso el caso de otro minusválido de Lezama que pudo construir una casa adaptada y un caso similar en el cercano municipio Mungia. Sin éxito.

En 2005, "según ellos por las presiones recibidas", se concedió la licencia pero siguieron los problemas. El consistorio cambió la ubicación inicial y la situó encima de un paso de servidumbre. Ante ello, los Bilbao mandaron escritos sobre la situación al lehendakari, el diputado general de Vizcaya, el Ararteko o a la sede del PNV en Bilbao. "Como represalia, el Ayuntamiento inició los trámites para la caducidad de la licencia de edificación", que se materializó en 2008. "Hemos perdido tiempo y dinero, unos 78.000 euros en los proyectos de la casa, y lo peor han sido todos estos años con peor calidad de vida para mi padre", dice Javier Bilbao.

Un portavoz municipal aseguró ayer que Lezama tiene en marcha un plan de accesibilidad y que los badenes existentes en su barrio "son petición expresa de los vecinos de la zona. Sobre la vivienda, explicó que se le "amplió el plazo para que pudiera hacerla, de ahí que sea injusto culpar al Ayuntamiento de eso".

 

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