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Un joven con distrofia muscular y su madre se encadenan al Prop para exigir sus ayudas

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13-07-2010_ima2


«Ulises, estamos contigo». Esta era el mensaje que transmitían ayer a un joven con distrofia muscular progresiva y que a las once de la mañana se había encadenado a la puerta del edificio Prop de la Generalitat, en la avenida Rambla Menéndez Núñez de Alicante. A su lado, y unidos por la cadena de metal, estaba su madre, Llanos Rodríguez, también con una discapacidad del 83%, y al igual que su hijo, en silla de ruedas.

El caso de esta familia no es único pero es un ejemplo de la odisea por la que están pasando muchos dependientes. Madre e hijo han llegado a su límite de tanto esperar a que la Conselleria de Bienestar Social les abone las deudas que tienen reconocidas por los retrasos en pagar las ayudas de la ley. Porque Ulises Sempere (21 años), valorado como un gran dependiente, está atado a esa silla de ruedas desde los diez años y necesita una atención las 24 horas al día que su madre, sola, no le puede prestar.

Acompañados por más familiares de dependientes, Ulises mostraba su currículum través de pancartas para que todos supiesen por lo que está pasando: en mayo de 2008 le reconocieron un grado 3, nivel 2, (gran dependiente), pero tuvieron que pasar dos años y medio desde la presentación de su solicitud para recibir el primer pago de la prestación. Llanos decidió entonces reclamar todo el tiempo que habían estado esperando. Exactamente, 13.416 euros. Sin embargo, el Consell sólo les ha reconocido la retroactividad del último año (6.516 euros) y, además, todavía no se lo ha pagado. El caso ya está en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat (TSJ).

«Siento una gran impotencia», reconocía Ulises, que cuenta con un cuidador por las mañanas, otra persona que por las tardes le ayuda en el aseo personal, y un fisioterapeuta algunos días a la semana. Su madre avisaba de que continuará acudiendo los próximos días al Prop hasta que le conceda una entrevista el secretario autonómico, Joaquín Martínez. Y es que, a su juicio, «es necesario llamar la atención públicamente y de manera contundente porque la Generalitat se está burlando de las personas dependientes. No solamente no se está pagando la retroactividad, sino que tampoco se están abonando las cantidades que ha reconocido en las resoluciones».

Solidaridad

Una denuncia que ayer verificaban familiares de otros dependientes que acudieron a la protesta para mostrar su apoyo. Uno de ellos, Carme e Hipólito, padres de dos hijos de once años, y uno con parálisis cerebral. Viven en Cocentaina y ayer bajaron a Alicante para acompañar a Llanos.

Este matrimonio se encuentran en una situación similar. No han tenido más remedio que acudir a la Justicia, pero de todo el proceso dicen que lo que más les ha dolido es una de las cartas que recibieron de Bienestar Social (en contestación a sus demandas para pedir la retroactividad) que «decían que teníamos que demostrar que nosotros nos estábamos encargando de los cuidados de nuestro hijo Pau. Es indignante».

Pasadas las once y media, Hipólito también se encadenaba junto a su niño y alguien (al parecer una persona que entró al Prop) se quejó a la Policía de que estaban entorpeciendo la entrada al edificio a pesar de que la protesta fue en todo momento pacífica. Los agentes, de la Policía Nacional y Local no tuvieron más remedio que actuar aunque primero les preguntaron si iban a continuar más tiempo en la puerta. Con una cizalla, los agentes cortaron las cadenas, mientras el resto de familiares y dependientes (pertenecientes a distintas plataformas) gritaban «que paguen los atrasos» y daban ánimos a Llanos - «estamos contigo», vociferaban entre aplausos-, que ya desencadenada entró en el Prop para pedir la entrevista. Hoy volverá pese a que los agentes le han comunicado que ella y la familia de Cocentaina recibirán una sanción.

 

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