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El coche eléctrico tiene el problema de ser muy silencioso

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Sorprendido y cariacontecido, Vicente Rambla sólo supo decir: «Es muy extraño». La experiencia de conducir, por primera vez, un coche eléctrico deja al usuario lleno de contrariedad. El conseller de Industria se montó ayer en una Ford Transit eléctrica. Muchos de los conceptos que tiene un conductor habitual se desvanecen cuando en las manos ya no está un vehículo con motor de propulsión.

No se puede calar, no hay marchas ni tubo de escape y, lo que sorprendentemente más preocupa a Ford: No hace ruido. «Estamos pensando en cómo solucionarlo», dijo ayer Manuel Lara, responsable de homologación de Ford. La multinacional americana teme que sus silenciosos coches eléctricos causen accidentes a personas con discapacidad auditiva o ancianos que «no oigan la llegada del coche» en su paso por las ciudades.

Y no lo oirían porque el Ford Transit que ayer se presentó en Valencia es silencioso y su arranque es totalmente sigiloso. «Cuando pasa de 60 kilómetros hora la sensación extraña de que el coche no suena desaparece. A esa velocidad en los vehículos modernos, se escucha más el ruido de la rodadura de las ruedas que el del motor», apuntaba ayer Emilio Orta, presidente de AVIA (Asociación Valenciana de la Industria de la Automoción).

Otra de las curiosidades del vehículo eléctrico es que como la energía no se puede revender, e·lloc, firma valenciana que ha desarrollado el respostador eléctrico, tiene como futuros clientes a El Corte Inglés, Carrefour o centros comerciales como Aqua que ofrecerán gratuitamente la carga de la batería.

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