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Tráfico 'prohíbe el paso' a los sordos

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19-06-2010_ima1


Han suspendido ya dos veces, pero saben bien lo que significan las señales de prohibido el paso o de callejón sin salida. Se sienten impotentes, discriminados y víctimas de una situación absurda. 17 personas sordas protagonizan muy a su pesar una rocambolesca historia que comenzó el 21 de mayo, cuando acudieron a Tráfico a examinarse de la prueba teórica del carné de conducir. Los examinadores no sabían, como era de esperar, lengua de signos, así que el grupo de sordos se encontró con el examen tipo test encima de la mesa sin posibilidad de preguntar dudas, como sí pudieron hacer el resto de alumnos. Hasta hace un año, los sordos hacían el examen teórico a través de un DVD en el que con lengua de signos se planteaban las preguntas y las posibles respuestas. Los aspirantes con discapacidad auditiva sólo tenían que apuntar luego la opción que creyesen correcta. Pero ahora tienen que responder directamente en el papel, como el resto de alumnos, y es ahí donde empiezan los problemas.

Tráfico dio por hecho que los sordos pueden leer sin problemas los exámenes teóricos, pero la realidad no es tan sencilla. El lenguaje escrito es muy complicado para quienes no pueden oír y no usan, por tanto, el castellano para expresarse, sino la lengua de signos. Su capacidad lectora es menor porque, por ejemplo, no utilizan verbos conjugados, sólo infinitivos. «Cuando nos dieron el examen, había términos que ni conocíamos. No entendíamos la mayoría de las preguntas y suspendimos todos», cuentan Sandra Ramírez y Juan Antonio Fernández, dos de los afectados.

Sin DVD de ayuda

Ya sabían que iban a tener problemas. Su profesor les había advertido de que habían eliminado los DVD de ayuda. Los 17 sordos se han estado preparando durante un año en un centro de Lorca especializado, enfocado a personas con discapacidad auditiva. Es el único lugar de este tipo de la Región, y hasta allí se desplazan semanalmente alumnos de todos los puntos de la geografía murciana, y también de otras comunidades autónomas. Sandra Ramírez acudía desde Cartagena, donde vive. Juan Antonio Fernández desde Los Alcázares. Durante estos meses de preparación, han estudiado con un manual adaptado a sus necesidades. Pero el examen que les pusieron encima de la mesa no lo estaba. La sensación de discriminación y casi de humillación se amplificó por «la actitud del examinador. Prácticamente ni dejó hablar a nuestro profesor. No nos prestó la más mínima atención y ni siquiera nos dejó más tiempo para acabar el examen, pese a que lo había prometido», relatan Sandra y Juan Antonio. «Fue horrible, de una frialdad tremenda». Tras el unánime suspenso, los 17 sordos decidieron volver a intentarlo.

El 11 de junio se sentaron por segunda vez frente a la prueba teórica. Esta vez había tres examinadores, y su actitud fue muy diferente. «Intentaron comunicarse con nosotros con algunos gestos, con mímica, y nos dieron quince minutos más que a los demás para que pudiésemos acabar». Pero pese a estos esfuerzos por eliminar las barreras, todos volvieron a suspender. Ahora han decidido protestar. Volverán a presentarse en septiembre, y esperan que para entonces haya alguna solución.

La Federación de Personas Sordas de la Región (Fesormu) los apoya, y ha solicitado ya una reunión con el jefe provincial de Tráfico, Francisco Jiménez, para tratar de hallar una solución. «No entendemos por qué se eliminó el DVD con las preguntas adaptadas a lengua de signos», explica Francisco Jesús Pérez, presidente de la federación. La presencia de un intérprete en el examen podría plantear más dudas, por una hipotética filtración de las respuestas, pero el DVD solucionaba toda sombra de dudas.

Límites de velocidad

Los sordos denuncian además que las barreras en el examen teórico no son los únicos ejemplos de «discriminación» por parte de Tráfico. «A una chica de unos 40 años le pusieron una limitación de velocidad de 100 kilómetros por hora cuando se hizo una de las revisiones del carné. El funcionario que lo hizo se escudó en que hay un reglamento que establece ese límite, pero estamos seguro de que no existe. La mujer recurrió y estamos a la espera de la resolución».

Defienden que los sordos están perfectamente capacitados para coger el volante. Carecen de capacidad auditiva, pero se apoyan en la percepción visual, normalmente mayor a la de las personas oyentes precisamente por esta razón.

Sandra Ramírez y Juan Antonio Fernández no quieren que les regalen el examen. Al contrario, quieren demostrar que están capacitados para aprobar por méritos propios. Pero para ello necesitan que la prueba se adapte a su propio lenguaje. Esperan que a la tercera, en septiembre, podrán conseguirlo. Habrán eliminado una barrera más.

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