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2.000 alumnos con necesidades educativas especiales estudian en colegios e institutos

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Un total de 2.062 alumnos con Necesidades Educativas Especiales (NEE) siguen este curso enseñanzas obligatorias y postobligatorias. La mayoría de ellos, 1.792 (el 87%) están matriculados en centros ordinarios (1.216 en la red pública y 576, en la concertada); y el resto, 270 (13%) en centros de educación especial. Estos niños y adolescentes tienen alguna discapacidad sensorial (auditiva o visual), física o psíquica (discapacidad intelectual, retraso mental, trastornos del desarrollo..

Más de 600 profesionales, entre especialistas en Pedagogía Terapéutica, maestros en Audición y Lenguaje y cuidadores les atienden en los centros públicos y concertados.

Dentro de los centros ordinarios, el departamento de Educación del Gobierno foral puso en marcha hace algunos años los llamados centros preferentes, en los que los alumnos con alguna discapacidad comparten aula con otros compañeros. Para los niños y adolescentes con discapacidad auditiva son los CP Víctor Pradera (Pamplona) e Hilarión Eslava (Burlada) y los institutos Plaza de la Cruz e Ibaialde, en la mismas localidades. Los alumnos con discapacidad física con problemas más graves asisten al CP Azpilagaña (Pamplona). Son las familias las que eligen el centro que desean para su hijo, aunque el Centro de Recursos de Educación Especial de Navarra (CREENA) del departamento de Educación les orienta y asesora. Sólo en los casos de retraso mental severo deben ir a centros especiales.

"La evolución de la educación especial ha sido muy buena en los últimos años", apunta la directora del CREENA, la orientadora escolar Isidra Roldán Arróniz. "Hace unos años era impensable que todos los centros ordinarios fueran de integración, algo que ocurre actualmente. Sin embargo, ahora hay que dar un paso más: hay que pasar de la integración a la inclusión", añade.

Una opinión similar comparte el consejero de Educación del Gobierno foral, Alberto Catalán. "Hay que adecuar la respuesta educativa a la diversidad del alumno procurando el éxito escolar donde sea posible. Se debe proporcionar un entorno educativo de calidad que mejore las condiciones de vida de los alumnos más gravemente afectados". El responsable educativo recuerda, parafraseando a J. F. Kennedy, que hay que dar a cada niño "la oportunidad de educarse hasta el límite de su talento". "No todos los niños niños tienen un talento, una capacidad o motivaciones iguales pero sí deben tener los mismos derechos a desarrollarlos para hacer algo de sí mismos".

En los últimos tres años ha aumentado el número de aulas y de docentes destinados a atender a estos alumnos. En los centros ordinarios existen programas especiales para Educación Infantil y Primaria, las llamadas aulas de TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo); para la ESO, las Unidades de Currículo Específico (UCE) y para la enseñanza postobligatoria, los Programas de Iniciación Profesional Especial (PIPE) y los Programas de Cualificación de Cualificación Profesional Inicial Especial (PCPIE). Además, en el medio rural existen las llamadas aulas alternativas a los centros de educación especial, en las localidades en las que no los hay.

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