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Un gran espacio para aprender a vivir

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La familia del Centro de Educación Especial Santa Teresa disfruta ya de sus nuevos y modernos talleres

Marta Martín Gil

LA luz es la verdadera protagonista del edificio. El sol entra a raudales por cada una de las muchas ventanas del renovado Centro de Día Ocupacional del Centro de Educación Especial Santa Teresa, en Martiherrero. Y en cada una de sus salas, chicos y chicas trabajan, concentrados en sus diversos quehaceres.
La directora gerente del centro, Pura Alarcón, es nuestra anfitriona la primera visita que Diario de Ávila hace al centro tras su reforma, acometida gracias al Plan E. «El Plan E nos subvencionó el 70% de los 280.000 euros necesarios para la reforma y la Gerencia de Servicios Sociales hizo lo propio con el 70% de los 160.000 euros necesarios para el equipamiento», aclara el aspecto económico de una reforma que ha transformado la antigua nave en una moderna instalación práctica y muy funcional, en la que conviven los distintos talleres que se imparten gracias a los 120 trabajadores del centro y que reciben 114 personas con discapacidad.


«Hay talleres ocupacionales, talleres pre-laborales (de carpintería y manipulados) y la lavandería», comienza a explicar Pura Alarcón, que recalca también que, aunque uno de los objetivos principales del centro es buscar la integración laboral de los chicos, no se abandona en ningún momento la formación de los mismos. «Porque queremos fomentar mucho las habilidades necesarias en la vida diaria, porque el empleo es muy importante, pero de poco vale si, después, no se saben hacer la cama o poner el microondas», dice.
Por eso, en las nuevas instalaciones se ha destinado espacio al área de formación, que incluye un aula de fisioterapia, otra de logopedia, una tercera de formación (en la que trabajan con una maestra), un aula de autonomía (pensada para que los chicos aprendan desde a poner la mesa a coger un autobús o hacer la compra semanal) y una cocina. Y todos los usuarios del Centro de Educación Especial, además de asistir a alguno de los talleres, acuden al área de formación. Como acuden también los diez trabajadores de la lavandería, un centro con Q de Calidad en el que se lavan 1.500 kilogramos de ropa diaria para cien clientes distintos.
Este año, además, el Centro de Educación Especial Santa Teresa cuenta con dos novedades: un programa de lengua de signos, al que asisten todos los alumnos con el fin de poder comunicarse con aquellos privados de los sentidos del habla y el oído; y el programa ‘Conoce mi pueblo’. Gracias a este programa, se consiguen dos objetivos: que cada uno de los chicos muestre a sus compañeros los rincones más hermosos de su pueblo, y que se estrechen los lazos entre las familias que viven en un ámbito más rural y el Centro de Educación Especial.

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