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Lapidación, el precio del amor en Pakistán

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elmundo

14-02-2012je"Estamos muy ocupadas con un caso que nos acaba de llegar", cuenta Zubaida Noor, la presidenta de la Noor Education Trust, hablando de una joven que se dirigió a su asociación en busca de ayuda. Se trata de una muchacha con estudios que se casó, en contra de la voluntad de sus padres, con el hombre al que amaba.

Los mismos padres de esta joven – cuenta la señora Noor - ordenaron su secuestro y la obligaron a casarse, sin su consentimiento, de nuevo, con otro hombre. Al poco tiempo, la mujer huyó, pero su propia familia y el esposo que ésta había elegido para ella la demandaron judicialmente, la acusaron de robar las joyas de la familia, y consiguieron su detención y encarcelamiento. Mientras que, por otra parte, el primer esposo desapareció y se sospecha que fue secuestrado.

La fundación de Zubaida Noor pagó la fianza de la joven para que saliera de la cárcel y la ha ayudado a huir de Peshawar y llegar a Abbottabad, en la provincia del Khyber, donde podría quedarse en Darul Aman, un refugio gubernamental para mujeres. Pocas entidades hay en Pakistán que ayuden a las mujeres en situación de riesgo. Eso fue o que llevó a Zubaida Noor a crear, en 2003, un refugio – Mera Ghar (Mi hogar) – para acoger a las víctimas de abusos domésticos. Unas instalaciones en las que se brinda atención psicosocial y protección a las mujeres maltratadas, entre estas a muchas jóvenes casadas contra su voluntad.

Lapidaciones

El abandono del hogar marital puede llegar a ser castigado con la lapidación según las leyes que rigen en algunas zonas del país, especialmente cuando están bajo control de los talibanes. Zubaida Noor cuenta la historia de una mujer que fue lapidada hasta morir en Bairoch, una aldea de la provincia del Khyber, en un área controlada por facciones talibanes.

En este caso particular, la joven abandonó a su esposo y se fue a vivir con su madre en otra provincia. El esposo le pidió que regresara para que la jirga local (consejo tribal de ancianos) mediara. Cuando la mujer y su madre se presentaron, el marido la acuso de adulterio y las dos mujeres fueron condenadas a ser lapidadas hasta la muerte. Trece personas las apedrearon. La madre consiguió escapar, pero la hija murió.

Indignación entre las ONG

Este crimen movilizó a las ONG locales que forman parte del Comité contra la Violencia de Género de la Comisión Provincial para la Mujer en la provincia del Khyber. Este comité actúa como puente entre la sociedad civil y el gobierno.

Aparte de las declaraciones de prensa en que se condenaba sin paliativos aquel acto bárbaro e inhumano, se pidió al gobierno que diera los pasos necesarios para poner fin a los sistemas alternativos de justicia como los de las jirgas locales que dictan sentencias inhumanas contra las mujeres por temas relacionados con la familia y el honor.

Las ONG locales quieren que el gobierno "sea consciente de lo horrible del acto de lapidar a una mujer hasta la muerte" y exigen "un castigo ejemplar a los culpables que sirva de disuasión frente a la violencia contra las mujeres". Zubaida Noor dice que están "pensando en formar a las mujeres en derecho criminal, en los derechos constitucionales que tienen" y, a su vez, se están planteando establecer modelos de mediación alternativos a las jirgas.

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