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«Mataba a los galgos para no abandonarlos»

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larazon

12-03-2011bisEl ahorcamiento de galgos al terminar la temporada de caza es una práctica que continúa vigente en España, según vienen denunciando diversas protectoras de animales. Sin embargo, lo sorprendente de este nuevo caso en Fuensalida, Toledo, es que el dueño ha reconocido haberlo hecho y ha confesado que matarlos «es mejor que abandonarlos, como hacen otras personas».

Voluntarios de la asociación Baasgalgo llevaban tiempo peinando la zona, no era la primera vez que recibían alguna denuncia de esta cruel práctica. «Normalmente están en tan mal estado que no se puede hacer nada ya por ellos, y como no llevan microchip...», explica Sandra Baas a LA RAZÓN.

Costumbre macabra

La presidenta de Baasgalgo indica que su sorpresa fue que el 10 de febrero se encontraron con una galga ahorcada en un olivar cerca de la depuradora de Fuensalida, y debajo, había otros dos semienterrados que sí tenían chip. Baas, que lleva más de diez años al frente de esta particular lucha, reconoce que rápidamente lo denunciaron a las autoridades, quienes al leer el microchip se pusieron en contacto con el sospechoso: «Los ahorcó y enterró el mismo día que terminó la temporada de caza, el 6 de febrero de este año».

El propietario confesó a la Guardia Civil que dos de los tres perros eran suyos y que era «su costumbre ahorcarlos al terminar la temporada de caza». «Suponemos que todos eran de él. Precisamente no enterró a la que no tenía el chip». De hecho, le «parecía mejor que abandonarlos, como hacen otras personas». Ahora Baasgalgo se personará en el juicio que se celebrará en Torrijos el 13 de abril y pedirá la pena máxima: «Dos años de cárcel, uno por cada galgo asesinado», explica, que lleva más de diez años al frente de la asociación y nunca había conseguido que se llegara tan lejos. Sin embargo, el propietario dijo a los agentes que «desconocía que ahorcar animales fuera delito».

En Baasgalgo ya han recogido a más de 20 galgos abandonados en lo que va de 2011 sólo en la zona de Fuensalida y Torrijos. «Suelen estar atropellados, con roturas de patas, la situación en las carreteras españolas es terrible», explican desde la entidad. Además, los gastos de sus intervenciones quirúgicas suelen variar de 500 a 1.000 euros. «Por muchos calendarios que vendamos, ferias en las que estemos nunca me salen las cuentas», añade Baas. Por suerte para ella, el abogado que presentará la acusación se ha ofrecido voluntario y llevará el caso gratis.

Un maltrato «doloroso e ignominioso»

Este caso no es un hecho aislado en Castilla- La Mancha. La semana pasada, asociaciones de la Federación Española para el Bienestar Animal (Feba) entregaron 27.603 firmas para pedir formalmente la «urgente toma de medidas para acabar con el maltrato y con la dolorosa e ignominiosa muerte que reciben los pobres galgos». Exigen una reforma de la legilasción de protección animal de dicha Comunidad Autónoma. «Creemos que esta cifra es tan sólo una pequeña muestra de la creciente inquietud, ya que el problema "galgos" está cada día más presente en la mayoría de la sociedad», defiende Maunel Cases, presidente de Feba.

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