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Aprende a interpretar antes de firmar

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Los ciudadanos deben conocer y estar de acuerdo con todos los aspectos recogidos en su contrato laboral

¿Sabe el trabajador qué firma cuando pone su rúbrica en un contrato laboral? ¿Conoce qué partes de este documento hay que tener en cuenta a la hora de formalizar la relación con el empresario? Un contrato laboral es algo fundamental a la hora de comenzar a trabajar, ya que representa el acuerdo al que empleador y empleado han llegado y por el cual éste último está obligado a prestar determinados servicios por cuenta del primero y bajo su dirección, a cambio de una retribución.

Por ello, saber qué partes tiene un contrato y qué es en lo que hay que prestar más atención a la hora de firmar es algo que todo ciudadano debe conocer.

¿Quién y por qué?

La ley establece que para poder firmar un contrato laboral el trabajador debe ser mayor de edad o menor de 18 años pero que esté legalmente emancipado. En el caso de los mayores de 16 años pero menores de edad deben tener la autorización de los padres o de quien los tenga a su cargo, cuya firma deberá quedar expresa en el propio contrato. Por último, también pueden firmar uno de estos documentos los ciudadanos extranjeros, de acuerdo con la legislación que les sea aplicable en cada caso.

Un pacto de este tipo puede ser formalizado bien por palabra o bien por escrito, aunque existen ciertos casos en los que es obligatorio que se realice en papel, como, por ejemplo, los contratos en prácticas, formación, para la realización de una obra o servicio determinado, a tiempo parcial, fijo discontinuo y de relevo, a domicilio, trabajadores contratados en España al servicio de empresas españolas en el extranjero y los contratos por tiempo determinado, cuya duración sea superior a cuatro semanas.

Sin embargo, tanto el trabajador como el empresario pueden solicitar en cualquier momento de la relación laboral que el contrato se celebre por escrito.

Por partes

El documento puede ser dividido en tres partes, cada una de ellas con su correspondiente relevancia: datos, cláusulas y las cláusulas adicionales.

En el primer bloque, el empleado debe prestar atención al tipo de contrato que se le realiza. Lo primero que verá será la definición de su relación laboral (indefinido, temporal, por obra o servicio, etc.). Junto a este dato, aparece el código de contrato, donde se define si la jornada será a tiempo completo o parcial.

Los siguientes datos que el acuerdo recoge son los de la empresa (nombre, CIF, nombre y apellidos de la persona que firma el contrato por parte de la misma, en concepto de qué firma y el domicilio social). Posteriormente, aparecen los datos de la cuenta de cotización y los del centro de trabajo donde el empleado desempeñará sus funciones.

En tercer lugar, este acuerdo por escrito incorpora los datos del trabajador (nombre, NIF, número de afiliación a la Seguridad Social, nivel formativo, nacionalidad y dirección).

Para finalizar este bloque, aparece un pequeño apartado, en caso de que la persona a emplear sea menor de edad o sufra alguna discapacidad, para que sus padres o tutores den el correspondiente consentimiento.

Lo importante

Una de las secciones más importantes de un contrato es la referente a las cláusulas que afectarán a la relación laboral entre empleado y empresario y que ambos han pactado de manera voluntaria.

Hay que tener en cuenta que estas condiciones deben respetar los derechos básicos recogidos en el Estatuto del Trabajador y en los correspondientes convenios colectivos.

La categoría y el puesto de trabajo marcan las tareas y el salario mínimo de la persona a contratar, así como los grupos de cotización, aspecto básico a la hora de determinar, por ejemplo, las prestaciones por desempleo o jubilación.

El siguiente punto corresponde a la jornada de trabajo. A pesar de que ya se ha determinado al comienzo del documento, aquí se vuelve a hacer hincapié en el asunto marcando el número de horas que el trabajador debe cumplir. Asimismo, en algunas ocasiones, el contrato puede recoger el horario específico.

La duración y la fecha a partir de la cual comienza la relación laboral deben aparecer también en este documento. Esta data no tiene por qué corresponder al día en el que se firma el contrato pero sí al día en el que se empieza a trabajar. Además, es la fecha en la que el empleado debe ser dado de alta en la Seguridad Social y en la que da comienzo el periodo de prueba.

Uno de los apartados que más interesa a la persona contratada es el correspondiente a la retribución que va a recibir por desarrollar su trabajo. En el contrato debe aparecer la cantidad total a percibir (salario base, conceptos retributivos, salario en especies, etc.) determinando si es anual o mensual y el número de pagas a recibir.

Las vacaciones y el convenio colectivo aplicable a la relación laboral son otras de las condiciones que deben aparecer.

Alguna cláusula más

La libertad de negociación existente en España permite que el contrato incorpore cláusulas adicionales que pueden ser interpuestas por el empresario. Algunas de las más comunes están relacionadas con la confidencialidad, la exclusividad o los derechos de imagen.

El acuerdo debe estar firmado por ambas partes y presentado en la Oficina del Inem correspondiente.

Por último, el trabajador, el empresario y el representante sindical, si le hubiera, han de quedarse con una copia, acompañada del justificante de que ha sido llevado al Instituto Nacional de Empleo.

 

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