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«Live Aid»: una estafa cantada

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Un documental revela que los fondos recaudados en los dos macroconciertos, organizados en 1985 para paliar la hambruna en Etiopía, fueron usados por los rebeldes para comprar armas. Un escándalo

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Corría el año 1985. Más de 78.000 personas esperaban en el estadio JFK de Filadelfia la actuación de sus cantantes favoritos. La misma expectación se vivía en el estadio londinense de Wembley. Detrás de todo, Bob Geldof. El irlandés había reunido a los más grandes para ayudar a las víctimas de la hambruna que vivía Etiopía. El mundo entero vió en directo el nacimiento de «Live Aid», los dos primeros macroconciertos humanitarios. La recaudación superó los 250 millones de dólares. Se convirtió en uno de los encuentros musicales más vistos de la historia. Marcó un hito, pero ahora todo se ha venido abajo. La BBC, la misma cadena que sensibilizó al mundo mostrando cómo niños y adultos morían cada 20 minutos, ha emitido un reportaje en el que un grupo de rebeldes etíopes explica cómo se apropiaron de gran cantidad del dinero donado para comprar las armas con las que derrocaron al gobierno. El programa, emitido el miércoles, ha causado gran revuelo en la sociedad e indignación entre los artistas, sobre todo a Geldof. El cantante aseguró al rotativo «The Times» que sería una auténtica «tragedia» si la gente deja ahora de ayudar a las organizaciones por las revelaciones de esa televisión.


La transformación de músico de rock a uno de los hombres más comprometidos con África ocurrió en 1984. Él y su pareja, Paula Yates, se quedaron impactados con las imágenes que mostró entonces la cadena británica. Yates puso un frasco a la entrada de su casa para que sus visitas metieran siete euros destinados a las víctimas. Geldof pensó que se podía hacer algo más y su cabeza se puso a maquinar.


Un destino imprevisto


Nada le hacía pensar que 25 años más tarde, la BBC emitiría un reportaje tan diferente. En el programa, Gebremedhin Araya, uno de los insurgentes, dice que aproximadamente 95 millones de dólares de los 100 que llegaron a manos de los rebeldes se destinaron a armamento. «Me dieron ropa para que pareciese musulmán y engañar a las ONGs –dice–. Pensaban que vendía cereales, pero los sacos estaban llenos de arena».
Su versión fue corroborada por el ex comandante del Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF), Aregawi Berhe, que ahora vive exiliado en Países Bajos. «Los insurgentes representaban un drama para conseguir el dinero. Se engañó a los trabajadores humanitarios», añadió. Uno de los supuestos responsables de esa desviación de fondos es Meles Zenawi, hoy primer ministro de Etiopía, país que sigue recibiendo la ayuda de Occidente. El mandatario no ha ha hecho declaraciones.

No es la primera vez que se denuncia un uso indebido de donaciones. En un documento de 1985 titulado «Etiopía: impacto de la sequía en la política y la seguridad», la CIA advertía que «algunos fondos que las organizaciones insurgentes están recaudando para operaciones de ayuda (...) se están desviando casi con toda seguridad a fines militares»
Aparte de la sequía y la hambruna, el Gobierno etíope combatía en ese momento las rebeliones de las provincias septentrionales de Eritrea y Tigray. No tenía control sobre la parte de las zonas rurales, por lo que las organizaciones humanitarias llevaban la ayuda desde Sudán. Según la BBC, esto ocurrió en el marco de la Guerra Fría. Por entonces, Adís Abeba formaba parte del círculo de influencia de la Unión Soviética, por lo que ésta no dudó en ayudar al Gobierno a luchar contra los rebeldes. Mientras, la política de EEUU en esa época sugiere que la CIA no sólo estaba al tanto de la desviación de la ayuda al TPLF, sino que la apoyaba.


«Enemistades personales»


Geldof considera que las revelaciones de los dos ex comandantes se deben a las enemistades personales que ahora tienen con sus compatriotas, y por eso se niega a creer que las cantidades de las que hablan sean reales. «Si se hubiese desviado ese dinero, habría muerto un millón más de personas», dijo a «The Times». Jaime Drummond, director ejecutivo de One –la ONG co-fundada por Geldof y Bono–, aseguró que hace seis semanas viajó con el compositor para ver los proyectos destinados a la agricultura. La financiación vino de los conciertos Live Aid y Band Aid, la unión musical que también creó el irlandés en los 80. Según Drummond, no se podrían haberse realizado si lo que dice ahora la BBC es cierto.

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