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La música se viste de solidaridad

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REPORTAJE DE R.L.
Como una actividad extra, los niños del Conservatorio de Música atienden las cualidades de su voz durante una hora a la semana, que les supone desconectar del instrumento que los tiene atados en el tiempo que va desde que salen del colegio con la mochila en ristre hasta que llegan a casa para hacer los deberes.

Como un extra también, el dinero recaudado en el concierto que ofrece este miércoles la escuela de música irá destinado al programa de actuaciones de la Fundación Tierra de Hombres, muy apetecible, según el director de la Orquesta Sinfónica y el coro infantil del Conservatorio, Fernando Briones.

Porque el hecho de que el colectivo trabaje con niños con problemas de salud hace que los otros niños, más privilegiados, se motiven más todavía con la cita solidaria. Lo que en otras ocasiones fue donado para la Cocina Económica y Equus Zebra, esta vez, servirá para paliar las deficiencias sanitarias de los países donde habitan estos pequeños. Tierra de Hombres se encarga de traerlos para que reciban las atenciones adecuadas.

El director ultima los detalles de un repertorio que hubo que cambiar. El concierto estaba fijado para navidades pero un temporal hizo que se suspendiera.

Cita aplazada > Así es que los villancicos fueron sustituidos por piezas con toque infantil en una fiesta con la conciencia, en la que estará la Sinfónica, el grupo de percusión Attacca y el coro infantil. Mientras los primeros interpretarán la “1ª Sinfonía”, de Beethoven, la formación cantora se decantará por temas de Disney, junto a composiciones del francés Gabriel Fauré y la canción gallega “Canto de berce para unha princesa negra”. En total, serán más de 130 niños encima del escenario tocando por la igualdad en una actividad extra, donde los alumnos pudieron conocer la línea de actuación de la ONG, a través de visitas al centro, donde se les informó de los proyectos que llevan a cabo. Los niños pudieron aprender que la música, además de alimentar espíritus, es capaz de ayudar a los más desfavorecidos.

De hecho, el Conservatorio de Música prepara un nuevo concierto solidario en el mes de marzo para cooperar con la reconstrucción de Haití, ahora que ha quedado reducido a ruinas tras el terremoto del pasado mes de enero.

Briones habla de lo ilusionados que están los estudiantes, los más jóvenes -que serán voces entre 8 y 11 años- y los del grado medio, que demostrarán su habilidad para tocar. Estos tienen entre 14 y 17 años.

Dedicación > El día a día de ellos pasa por ensayar el repertorio y seguir con sus estudios musicales. En vez de hacer rodar un balón de cuero, su sueño pasa por darle vida a las cuerdas y el teclado, en una etapa que les lleva a pasar un mínimo de cuatro horas en el Conservatorio. “La carrera es de unos catorce años por lo que en este tiempo están obteniendo un bagaje de cara a lo que vendrá”, dice Briones.

Además, muchos alumnos compaginan las clases instrumentales y de lenguaje musical con una formación entre varios, que surge de las horas en clase. Un conjunto que les permita crear libres y ofrecer lo mejor de ellos como músicos sin las ataduras de una partitura.

Porque la música se entiende en equipo, los niños pueden fomentar así valores importantes de compañerismo.

El precio de la entrada es de seis euros. Las personas que habían comprado su localidad para el concierto de diciembre, sólo tendrán que enseñarla. El resto, podrán cooperar con la causa.

El teatro Rosalía se viste este miércoles de solidaridad a las ocho de la tarde.




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