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Enclave de pobreza, hambre y sida

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enclaveLas dificultades económicas y la epidemia de sida arruinaron el futuro de Lesotho: tres de cada cinco niños y niñas de este pequeño reino de África viven en la miseria, y uno de cada cuatro es huérfano.

Tan pronto como sale el sol, Moliehi*, de 17 años, se levanta, barre la tierra de su choza, sale a buscar agua y cocina el desayuno. Despierta a los pequeños, los alimenta y los envía a la escuela. Pero Moliehi no es mamá. Desde que su madre murió hace tres años, se convirtió en la tutora de sus hermanos menores, de nueve y 15 años.

Todos viven en una pequeña choza de una sola habitación, fabricada con láminas de hojalata. En ella solo hay un par de ollas, una tetera y una cubeta de plástico, amontonadas en una pequeña mesa, mientras en la pared de enfrente se encuentran unas maletas donde guardan ropa y cobijas viejas.

Por la noche, los tres hermanos se ven obligados a dormir en el mismo colchón deteriorado.

"Extraño a mi madre. Desempeñar su papel es una carga. Mis hermanos esperan de mí que les provea, pero no tenemos nada", explicó Moliehi, mientras sus hermanos se acurrucaban a su lado un tanto confundidos. "Por lo general voy de puerta en puerta para rogar por maíz o aceite".

Igual de pobre es el resto de la población de Mohasoa, la aldea donde vive Moliehi, ubicada a media hora de Maseru, la capital de Lesotho.

"Nueve de cada 10 hogares aquí sufren la pobreza. Casi nadie tiene empleo", dijo el jefe de la aldea, Malipontso Mokasoa. "Desde el comienzo de la crisis económica nuestro sufrimiento ha crecido a un ritmo alarmante".

La situación de los niños y niñas de Lesotho es dramática. En este país de 1,8 millones de habitantes, unos 500.000 de los 825.000 menores viven con menos de 1,25 dólares al día y sin refugio seguro, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Casi 40 por ciento de los niños y niñas presentan desnutrición crónica y están atrofiados. La mortalidad infantil ha crecido en forma sostenida en la última década.

"La gente simplemente aspira a las necesidades más básicas, como comida y ropa. Solo algunos pueden comer cada dos días", señaló Lineo Lephoto, del Departamento de Bienestar Social. "Se trata simplemente se sobrevivir, y no podemos esperar una mejoría a corto plazo".

Lesotho se ha convertido en uno de los peores lugares del mundo para la infancia. La razón principal es el devastador impacto de la crisis económica global en este país con el tamaño de Bélgica, enclavado en Sudáfrica y fuertemente dependiente de la economía de su gran vecino.

La caída de los precios de los diamantes y la pérdida de exportaciones textiles afectaron los dos sectores principales del país, en tanto que una disminución de 60 por ciento en los ingresos de la Unión Aduanera de África Austral, causada en gran medida por la crisis económica, secó el principal flujo de dinero de esta monarquía constitucional.

El crecimiento del producto interno bruto fue de solo 0,9 por ciento en 2009, cuando en 2006 había sido de 6,5 por ciento, indicó el Banco Mundial.

Mientras, en las zonas rurales, donde más de 70 por ciento de la población de Lesotho posee apenas nueve por ciento de la tierra arable, la agricultura de subsistencia ha disminuido.

La alternancia de inundaciones y sequías ha reducido los campos a su mínima expresión, arrastrando a más de un cuarto de la población a la inseguridad alimentaria.

Lesotho se ubicó en el puesto 141 entre las 162 naciones medidas por el Índice de Desarrollo Humano 2011, detrás de Benín, Yemen y Bangladesh.

Para empeorar las cosas, Lesotho es uno de los tres países del mundo más afectados por el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

Una de cada cuatro personas de la mayoritaria población basoto (hay una minoría zulú) contrajo el VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida), que ha dejado en la orfandad a un cuarto de los infantes.

"Lesotho tiene una de las mayores proporciones de huérfanos en el mundo", señaló el representante de Unicef en este país, Ahmed Magan. "La situación es dramática, y en este momento grado de privaciones aumenta, en vez de mejorar".

La triple amenaza del VIH, la pobreza y la inseguridad alimentaria crece, exponiendo la infancia a abusos, explotación y otras violaciones de derechos humanos.

"Si no logramos reducir la pobreza en los próximos cinco años, veremos una gran disminución en el desarrollo y en la supervivencia de los niños", alertó Magan.

En un intento de aliviar la pobreza infantil, Unicef lanzó en 2008, con 29,6 millones de dólares aportados por la Unión Europea (UE), un programa de subsidios para huérfanos y niñas y niños en situación vulnerable.

El programa es implementado por el Departamento de Bienestar Infantil de Lesotho, que destina 14,8 dólares al mes a los hogares más pobres. Hasta ahora, 10.200 familias son beneficiadas, incluyendo a 28.000 menores en cinco de los 10 distritos del país.

Para 2014, cuando se agoten los fondos, se habrán beneficiado 75.000 niños (una quinta parte de los menores huérfanos y vulnerables). El gobierno espera mantener el plan por su propia cuenta a partir de 2015.

No obstante, muchos dudan que este país pueda continuar con el programa.

"El gobierno tiene un largo camino por delante", reconoció el jefe de políticas sociales de Unicef, Mohammad Farooq. "Trata de mantener su gasto social, pero con la insuficiencia de ingresos, habrá que ver si podrán sostenerlo en 2015".

La única forma de lograrlo es con la ayuda adicional de donantes internacionales, como la UE, que ya brinda un apoyo a Lesotho de 134,7 millones de dólares, indicó.

Para niñas como Moliehi y sus hermanos, la continuidad del programa determinará su futuro. Aunque 14,8 dólares parece poco, les permite comprar comida e ir a la escuela. (ips)

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