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La ayuda decae, las enfermedades crecen

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decaeExisten crecientes riesgos de que se desaten epidemias mortales como el cólera y el sarampión en los campamentos para las víctimas del hambre en Somalia, alertaron trabajadores humanitarios. Mientras, los desplazados se quejan de que la ayuda internacional ha disminuido o se ha detenido.

El líder de un grupo de voluntarios somalíes que asisten a las víctimas del hambre en campamentos de los alrededores de Mogadiscio, Abdi Ibrahim Ahmed, dijo a IPS que las condiciones higiénicas en estos eran preocupantes, y que muchos no tenían acceso a agua potable.

"Las condiciones en los campamentos están maduras para que se propaguen enfermedades mortales. Los médicos ya están contribuyendo con su tiempo, conocimiento y energía, pero llamamos al gobierno somalí a que tomen en serio nuestras advertencias", dijo Ahmed a IPS.

Señaló además que los desplazados estaban contrayendo ya varias enfermedades, como infecciones en las vías respiratorias altas y bajas, sarampión, malaria y meningitis.

Ahmed dijo que se debían instalar unidades médicas permanentes en los campamentos, e indicó que se necesitaba mejorar el saneamiento.

"Si caen lluvias torrenciales y no hay equipos móviles (médicos) que operen en los campamentos, me temo que enfermedades contagiosas matarán a muchos", explicó el médico a IPS.

Si bien Somalia sigue recibiendo asistencia, los esfuerzos de ayuda en algunos campamentos han disminuido o han cesado.

El campamento de Sigale, en las afueras de Mogadiscio, aloja a más de 3.000 personas, señaló su director, Mohamed Hassan Sheik Abdi. Sin embargo, no ha recibido ayuda desde inicios de agosto.

"Recibimos nuestra última ayuda alimentaria de Qatar en los primeros días (del mes sagrado musulmán) de Ramadán. Desde entonces no vino nadie. Solo escuchamos en la radio que la ayuda de la comunidad internacional llega a diario, y la distribución de comida continúa en algunos campamentos", dijo Abdi a IPS.

Contó que, todas las mañanas, madres y padres del campamento van a la ciudad a mendigar alimentos.

"Regresan a la noche con lo que han podido conseguir y alimentan a sus hijos, que no comen nada en el día", añadió.

Las condiciones de vida se deterioran rápidamente.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) construyó nuevos baños en Sigale y en otros campamentos, pero no son suficientes para atender las necesidades de la creciente población.

Mientras los adultos hacen largas filas para utilizar los pocos retretes, los niños y las niñas optan por hacer sus necesidades al aire libre.

También existe una gran carencia de agua, y las mujeres (http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98871) se ven obligadas a caminar largas distancias para recolectarla.

Además, el agua muchas veces está contaminada, y por tanto se producen casos diarrea, ahora una de las principales causas de muerte en los campamentos.

Diez personas, la mayoría niños y niñas menores de cinco años, murieron de diarrea, tos convulsa y difteria en Sigale desde septiembre, informó Abdi.

Desde agosto, al menos 38 personas de Sigale y de otros cuatro campamentos aledaños murieron por diarrea y otras enfermedades.

La organización no gubernamental humanitaria Qatar Charity (http://www.qcharity.com/en/) fue una de las primeras en llegar a Somalia para ayudar a las víctimas de la sequía, considerada una de las peores en el Cuerno de África en más de 60 años (http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98789). Duran Ahmed Farah, director de la oficina somalí de Qatar Charity, dijo a IPS que su agencia había provisto alimento a miles de personas y que ahora procuraba resolver los problemas de salud y saneamiento en los campamentos.

"Al principio intentamos hacer una campaña para salvar vidas, porque la gente moría de hambre y tenían que comer. Ahora vamos a crear más equipos médicos móviles que serán responsables de la atención en los campamentos para desplazados", dijo Farah a IPS.

Añadió que las agencias de ayuda no habían detenido sus esfuerzos de ayuda, sino que estaban alimentando a los nuevos desplazados que llegaban a Mogadiscio.

"La gran necesidad aquí no puede atenderse en un corto tiempo", indicó.

Mientras, la organización de ayuda Centro Comunitario Usmani comenzó a cavar pozos de agua en algunos campamentos.

"Cavamos los pozos en dos campamentos en los distritos de Hamar-Weyne y Abdel Aziz. En enero, intentamos cavar en los siete campamentos que tienen el mayor número de desplazados en Mogadiscio", dijo a IPS el representante somalí de la organización, Abdulaahi Mohamed Saneey.

El portavoz en Mogadiscio del gobierno somalí, Mohamed Abdullahi Arig, dijo a IPS que se procuraba prevenir posibles brotes de cólera y la propagación de otras enfermedades transmisibles en los campamentos.

"El gobierno es más vigilante, pero nuestra capacidad es demasiado pequeña. Necesitamos la asistencia de la comunidad internacional en este tema", indicó. (ips)

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