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Cooperación directa

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elperiodicodeAragon

Fue un viaje a la India en el año 2004 el que prendió la chispa y en la actualidad la Asociación Amigos del Orfanato activaEstrella de la Mañana ayuda a multitud de niños y niñas en riesgo de exclusión en varias regiones al sur del país.

El viaje permitió que sus impulsoras descubrieran una cara de la pobreza que no suele ser visible y las convenció de que es necesario actuar, aunque sea despacio y con pocos medios. El tsunami que arrasó la zona en ese año las llevó a ponerse en contacto con un matrimonio indio que estaba recogiendo niños abandonados, para interesarse por su situación y ofrecerles un pequeño aporte. Con varios voluntarios --una máxima que han mantenido todo este tiempo-- organizaron su primer mercadillo benéfico y mandaron la recaudación a la localidad de Payanood, aldea en la que el Orfanato Estrella de la Mañana comenzaba a dar sus pasos.

Después de ese primer impulso solidario, cada viaje al país asiático suponía descubrir nuevas realidades de la pobreza y por lo tanto intentar nuevos esfuerzos. Se constituyeron oenegé de forma oficial en el año 2007 y tal y como aseguran Ana Llombart y Marisa Vela, sus cofundadoras, "nos quedamos prendadas por el afecto y el cariño que se recibe de los niños".

En la actualidad, el orfanato Estrella de la Mañana, en una la pequeña localidad próxima a Mamallpuran, es posiblemente su iniciativa más querida y a la que en pocos meses dedicarán --si las subvenciones llegan como debería ser necesario-- un aporte importante que les permita construir una segunda planta del edificio que levantaron el pasado año gracias a los aportes de la asociación. Si no se logra buscarán otro sistema, pues recursos han demostrado con creces en todo este tiempo.

El orfanato en estos momentos acoge a 25 niños y niñas huérfanos o con problemas de abandono y pobreza. Allí, los hijos del matrimonio que conocieron en su primer viaje, con la ayuda en ocasiones de voluntarios de la asociación, se encargan del cuidado, la alimentación, la escolarización, el afecto y la seguridad de los pequeños. De hecho, en los últimos meses, gracias a su colaboración, se ha realizado una revisión oftalmológica a todos los chavales del centro y a los niños de las escuelas y vecinos de la zona. Gracias a ellas, se han donado gafas a todos aquellos que las necesitaban.

"Si vemos que se puede hacer algo no somos capaces de dejar de hacerlo". Según dice Vela, esta es la filosofía que pocos meses después de embarcarse en el proyecto les llevó a colaborar con un monje tibetano que ayudaba a los niños ciegos de la calle. Los estudios de la Organización Mundial de la Salud dicen que la población ciega se duplicará en treinta años y que el 75% de las cegueras son evitables. Esta situación todavía es más dramática e incomprensible en la India, país en el que la enfermedad es endémica y se ceba especialmente con los niños. Los orfanatos de niños ciegos de Mundgod y Haveri albergan a más de 60 niños. Todavía no tienen asegurada la financiaciación pública al cien por cien, y en ellos los voluntarios aragoneses se hacen cargo de las revisiones médicas y el seguimiento de los pequeños, con graves problemas de salud por culpa de las malas condiciones higiénicas.

La fundación Estrella de la Mañana vive "con lo puesto", destacan Lombart y Vela. Cuentan con unos ochenta colaboradores fijos que les proporcionan aportes económicos regularmente, dependiendo de sus posibilidades y de unas veinticinco personas incondicionales que siempre están dispuestas a organizar conciertos y mercadillos o a repartir carteles. A lo que haga falta.

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