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Los campos de refugiados en la frontera de Libia sufren una escalada de violencia

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elmundo

28-05-2011bisCientos de miles de refugiados han pasado por el campo de Shousha desde que estalló hace ya tres meses el conflicto libio, pero unas 4.000 personas, la mayor parte de ellos africanos subsaharianos, no pueden ser repatriados a sus países de origen debido a la situación de inseguridad e inestabilidad que existe en todos ellos, según informa Médicos Sin Fronteras.

Todas estas personas,tienen ante ellas un futuro más que incierto. "En los últimos días, hemos visto una escalda progresiva de la violencia, con incidentes constantes entre grupos de refugiados de diferentes nacionalidades", explica Mike Bates, coordinador general de MSF. "Se han quedado atrapados en el campo, que recordemos fue construido como una zona de tránsito temporal, por un tiempo que se antoja totalmente indefinido. La mayoría siente que se encuentra en una callejón sin salida, sin ninguna expectativa de futuro en el horizonte".

Durante la noche del pasado domingo, un incendio de origen desconocido se propagó por el campo, acabando con la vida de 4 refugiados y destruyendo más de 20 tiendas. A raíz de aquello, la tensión no ha dejado de aumentar, y se han producido varios enfrentamientos entre refugiados de diferentes orígenes, en los que se han involucrado también los residentes locales.

Este martes, por lo menos dos personas más han muerto, mientras que otras muchas han resultado heridas. Además, como muestra de hasta qué niveles se ha extendido la violencia en el campo, hay entre 300 y 400 tiendas que han quedado reducidas a cenizas.

Desde principios de marzo, MSF ha estado gestionando un programa de salud mental para las personas que han huido del conflicto en Libia, en el que se han realizado más de 9.000 consultas. Muchas personas han tenido experiencias traumáticas, pues o bien han sido testigos de la violencia durante su huida de Libia, o bien la han sufrido directamente en sus propias carnes. Además, una gran parte de los miles de africanos subsaharianos que han llegado a los campos ya había sufrido diversas persecuciones y malos tratos en Libia antes del conflicto, o habían sido víctimas de la violencia y la inseguridad en sus propios países de origen.

Incoherencia política

En el inicio del conflicto, el 17 de febrero, 800.000 personas, la mayoría de ellas no libias, han huido del país, dirigiéndose casi todos hacia Egipto y Túnez. Otros miles han arriesgado sus vidas huyendo hacia el norte a través del Mediterráneo rumbo a Europa, de los que más de 11.000 han llegado a la isla italiana de Lampedusa. Y alrededor de 60.000 personas más también han huido hacia el sur, cruzando el desierto hacia Níger y más allá.

En una carta abierta el 19 de mayo, MSF alertó a los mandatarios de los estados europeos implicados en la guerra en Libia de la situación tan atroz a la que se enfrentaban los migrantes y refugiados que huían del conflicto, criticando la falta de coherencia de las políticas migratorias europeas y la lucha de egoísmos de los gobiernos de los países europeos que están involucrados en la guerra contra el régimen del Muamar el Gadafi.

"Los últimos acontecimientos en el campo de Shousha ilustran la ausencia de opciones seguras para la gente que huye de Libia, en particular los ciudadanos subsaharianos, cuyo viaje en busca de una vida mejor es como una pesadilla sin fin", concluye Bates.

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