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Japón recibe la ayuda del Programa Mundial de Alimentos

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elmundo

23-03-2011Escasez de combustible, una lluvia helada y los paros del suministro eléctrico agravan la peor crisis humanitaria de Japón desde la segunda Guerra Mundial, pero los trabajadores de socorro ya relatan algún progreso, como caminos destrozados reabiertos y nuevas casas construidas.

Además, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU responderá a la petición de ayuda del Gobierno japonés y entregará productos de primera necesidad a los damnificados del terremoto, según ha informado este organismo, que precisó que la operación costará 1,17 millones de dólares (casi 822.000 euros).

Se da la circunstancia de que es la primera vez que el PMA logra recaudar el dinero para afrontar el coste total de una operación a través de donaciones del público general, compañías y trabajadores.

La directora ejecutiva del organismo, Josette Sheeran, ha reconocido a Japón como "una de las naciones más humanitarias y generosas del planeta, que siempre ha estado ahí cuando otros han necesitado su ayuda".

Escasez de alimentos y energía

Las cifras alcanzadas en el desastre natural más costoso del mundo llegan a los 250.000 millones de dólares. Hay aproximadamente 21.000 personas entre muertos y desaparecidos, 319.000 personas evacuadas, 2.131 refugiadas, 2,4 millones de personas sin acceso al agua y 221.000 casas sin energía.

Por su parte, Tokio sufre escasez de algunos productos, y ha vuelto al régimen de apagones y ahorro energético que mantiene a zonas comerciales a media luz y ha obligado a cerrar algunos negocios temporalmente.

Algunos supermercados de la capital han pedido a los clientes no acumular víveres, en especial leche, de la cual no se puede adquirir más de un cartón por persona, porque escasea, debido a los problemas de distribución por el parón de algunas fábricas.

El progreso se está produciendo lentamente. La carretera que conecta Tokio con las zonas devastadas ya ha abierto la circulación para camiones. En Rikuzentakata, donde cerca del 80% de las 8.000 casas fueron arrasadas, ya se están construyendo viviendas temporales.

Mientras, en algunas regiones ya se han detectado casos de diarrea, gripe, estrés y fatiga. En Kesennuma, en la devastada prefectura de Miyagi, hubo muchos refugiados que llegaron con sólo unas prendas de ropa. Y muy pocos han podido darse una ducha desde que la tierra tembló.

"La carga psicológica sobre los que sobrevivieron el desastre se hace más evidente en los centros de evacuación. Muchos refugiados, incluyendo a niños, sufren de desórdenes de tensión postraumáticos", se afirma desde la agencia de Naciones Unidas.

"No puedo pensar en nada más que en tener electricidad, agua y gas" dice Takuro Endo, de 18, mientras busca nombres de los evacuados en una lista colgada de la pared de un refugio de Minamisanriku, también en la prefectura de Miyagi. "La ciudad podría necesitar unos 10 años para recuperarse".

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