Imprimir

Un comando talibán mata a tres civiles extranjeros en Afganistán

on . . Visitas: 480


David Petraeus aterrizó ayer en Afganistán y fue recibido por dos ataques talibanes al norte y sur del país que se saldaron con al menos once muertos y decenas de heridos. Un comando terrorista atentó contra las oficinas de la compañía norteamericana Development Alternatives Inc, encargada de ejecutar proyectos de la agencia oficial de cooperación estadounidense USAID en Kunduz, capital de la provincia septentrional del mismo nombre.

Las autoridades informaron de la muerte de tres extranjeros -un alemán, un británico y un filipino-, dos afganos y de la evacuación de veinte heridos al hospital que las fuerzas germanas tienen en la ciudad. También fallecieron los seis integrantes del comando talibán, que mantuvieron un enfrentamiento de varias horas con fuerzas de seguridad locales e internacionales.

Este tipo de asaltos a residencias de personal de agencias extranjeras es una técnica cada vez más usada por la insurgencia desde el ataque contra una casa de huéspedes de la ONU en Kabul el pasado octubre. El segundo incidente mortal de la jornada tuvo lugar en la ciudad de Kandahar, donde un conductor suicida hizo explotar su vehículo contra un puesto de control y acabó con la vida de un civil.

En plena expansión del 'civilian surge' promovido por Barack Obama -que predica la llegada de profesionales del sector civil para instruir a los afganos en distintos aspectos-, este atentado supone un mensaje directo a las organizaciones humanitarias y empresas que aceptan contratos de los distintos gobiernos extranjeros implicados en la guerra. Hay más de dos mil ONGs registradas en Kabul, pero la mayoría no disponen de personal en las provincias y funcionan por medio de subcontratas afganas. Tampoco son capaces de trabajar sin la protección de la OTAN o de empresas privadas de seguridad.

Zonas limpias en peligro

El ataque pone también de relieve el poderío talibán en Kunduz, una zona que hace un año era considerada segura, pero que ha ido cayendo en manos de la insurgencia. Un ejemplo, según las autoridades afganas, del peligro que corren otras zonas limpias debido a que la mayor parte de las fuerzas y de la ayuda humanitaria se destinan a las problemáticas provincias del sur, dejando de lado al resto del país.

Tras pasar por el Senado en Washington y la sede de la OTAN en Bruselas, el nuevo comandante en jefe de las fuerzas norteamericanas y de la Alianza en Afganistán comienza una nueva etapa y todas las esperanzas están puestas en el giro que pueda dar al conflicto. De momento tiene una fecha marcada en rojo en su calendario, porque Barack Obama estableció para julio de 2011 el inicio de la retirada de las fuerzas norteamericanas del país centroasiático.

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y para ofrecerle contenidos más interesantes. Para obtener más información sobre las cookies y cómo eliminarlas, consulte nuestra Política de Privacidad.

Sí, acepto cookies de esta web