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La denuncia de los soldados

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Una ONG de ex militares israelíes muestra fotos de abusos a palestinos

Un centenar de llaves de coches pueden observarse hasta el día 20 de junio en una exposición fotográfica en el Círculo de Bellas Artes que se inaugura esta tarde. ¿Y qué pintan esas llaves colgadas ahí? Fueron confiscadas a conductores palestinos por circular por una carretera prohibida, por resistirse a obedecer cualquier orden en un control militar israelí. O porque sí. Porque muy a menudo los soldados israelíes se comportan arbitrariamente. Lo sabe de sobra Yehuda Shaul, director de Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio), quien junto a otros ex soldados -alguno ex oficial- fundaron en 2004 esta ONG sumamente molesta para el Gobierno israelí. "Queremos dar a conocer lo que sucede cotidianamente en los territorios ocupados palestinos", explica Shaul.

Porque aunque abunden las informaciones sobre los grandes acontecimientos que acaecen en Oriente Próximo, casi cualquiera que visita por primera vez la zona, y que tiene que sortear tres controles para avanzar unos kilómetros, se declara, cuando menos, sorprendido.

El centenar de fotografías exhibidas fueron captadas entre los años 2000 y 2006 en lugares diversos de la Cisjordania ocupada desde 1967. Con una particularidad: fueron captadas por los propios soldados. Algunas fotos no resultan precisamente agradables, aunque tampoco sean excesivamente escabrosas.

Ejemplos gráficos: los soldados ven en la televisión un partido de fútbol. Nada de particular, salvo que los militares estaban en una misión y no sabían cómo ver el encuentro. Entraron en una casa palestina con parabólica y encerraron a la familia en una habitación, donde tuvieron que esperar a que el árbitro pitara el final.

Otra serie muestra a un terrorista muerto en un invernadero de Gaza antes de la evacuación de soldados y colonos en agosto de 2005. Es un trofeo para los soldados. Alguno posa pisando el cadáver. Algún otro sonríe. Un tercero incluso tiró de Photoshop para aparecer solo con su arma junto al muerto. Luego las envían a sus amigos. Por eso a veces se filtran. Como ocurrió con el documental que se muestra en la exposición.

Son 15 minutos grabados en uno de los check-point más estrictos de los muchos que puntean Cisjordania. Muestra cómo se abofetea a civiles. Fue filmado por el propio Ejército. Breaking the Silence lo difundió y el oficial al mando del control fue castigado pese a que sus soldados testificaron que solo era un cabeza de turco. Eso, alegaban los subordinados, se hace muy frecuentemente y, a su juicio, el oficial no debía pagar. Casi nunca pagan por esas actitudes destinadas a humillar a los palestinos, ni por agresiones peores.

Es la punta del iceberg que tratan de descongelar estos perseverantes activistas -a Yehuda Shaul algunos compatriotas, los colonos de Hebrón, le han llegado a llamar Hitler- , unos profundamente religiosos, otros agnósticos o ateos. No soportaron lo que vieron durante su servicio en filas. Vean si no la instantánea del soldado sonriente a bordo de un taxi amarillo -palestino- del que expulsó a su propietario. Simplemente, le apeteció dar un paseo.

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