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La paralización del sector público se queda a medias

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08-06-2010
Las administraciones sitúan entre el 4% y el 25% el seguimiento de la huelga, elevado por los sindicatos al 70% de los funcionarios

La amenaza de colapso de la administración pública planteada por los sindicatos se quedó en amenaza. La convocatoria con la que CCOO, CSIF y UGT intentaban dar no pasó del amago y el ciudadano de a pie, en una jornada de absoluta normalidad, apenas se vio afectado por los paros planteados en servicios básicos como la sanidad, la educación y la justicia.

La movilización de los funcionarios en la calle, como poco, fue tímida. No obstante, los tres sindicatos principales, secundados por ANPE, STAR, STE y agrupaciones policiales como la SPPME (Sindicato Profesional de Policías Municipales de España) -también se dejaron ver la CNT, IU y el PCPE-, se mostraron satisfechos elevando la participación por encima del 70%, porcentaje que las distintas administraciones se encargaron de dejar entre el 4 y el 25%.

Sin embargo, no todos se mostraron partidarios de maquillar las cifras. ANPE, contra la extendida práctica, informó de que apenas 207 profesores de un total de 3.300 docentes en lo que a la enseñanza pública no universitaria se refiere optaron por quedarse en casa. De hecho, el seguimiento de apenas el 9,2% en Infantil-Primaria y el 5,9% en Secundaria vino acompañado de una mínima participación del profesorado de la privado-concertada.

El caos provocado por el Gobierno de España sobre cuáles son los colectivos con recorte salarial, los múltiples centros que engloban las administraciones central, autonómica y local, y el corto espacio de tiempo para preparar la protesta fueron las tres razones más esgrimidas por los sindicatos para justificar el escaso seguimiento de la huelga. A ello, en el caso de La Rioja, se añadiría el día elegido. Consensuado a nivel nacional olvidó que en la comunidad a la celebración del 9 de junio le sigue el puente de San Bernabé en Logroño.

«No son disculpas pero tenemos que tener en cuenta las fechas que vivimos en la región», se encargó de recordar el secretario regional de UGT, Javier Granda, quien en compañía del secretario regional de CCOO, Koldo González, calificó la jornada reivindicativa de «positiva» con la mente ya puesta en la próxima y 'cuasi-segura' huelga general.

La ya tradicional guerra de cifras no sirvió en esta ocasión para ocultar que la rebelión de los empleados públicos contra la reducción salarial del 5% fue más que discreta. Así, mientras CCOO y UGT de La Rioja hablaban del 69% de adhesiones en la Administración General del Estado, el 82% en la Administración local -hasta del 92% en el caso del Ayuntamiento de Logroño- y el 75% en la Comunidad Autónoma, las citadas administraciones redujeron las mismas al 13,58% en el caso del Gobierno de España -166 de 1.568 trabajadores-, al 3,69% en el del Ejecutivo autonómico -apenas 407 personas de las más de 10.000-, y al 25% en lo que al Consistorio capitalino se refiere.

«Analizando los efectivos que podrían sumarse a la huelga podemos comprobar que el seguimiento ha sido escaso, teniendo en cuenta que en La Rioja este día ya estaba bajo mínimos por el efecto de los festivos», explicaba el STAR, pese a su valoración «favorable».

«La jornada ha transcurrido con absoluta normalidad, con excepción de la atención al público en el servicio de Tesorería que no ha atendido en ventanilla, pero sí han trabajado en el interior», informaba el Ayuntamiento de Logroño en un comunicado.

En el ámbito sanitario, siempre preocupante, el Gobierno de La Rioja precisó que apenas 50 trabajadores del SERIS se sumaron a la huelga de los 3.810 posibles, una incidencia del 1,3% elevada al 75% por los sindicatos con un 97% en el Hospital San Pedro y un 80% en la Fundación Hospital de Calahorra, paradójicamente, cuando ni CESM ni Satse (sindicatos mayoritarios de médicos y enfermeros, respectivamente) se sumaron a los paros.

Sencillamente, la tan traída y llevada huelga del 8-J no fue tal. La normalidad absoluta y la sensación de estar ante un día cualquiera también se vivieron en el resto de cabeceras de comarca de la región.

Calahorra, como todas, siguió la tendencia. Seguimiento del 96% de los funcionarios del Ayuntamiento según sindicatos y del 36% según esta administración. Arnedo, sin embargo, fue la excepción. El ciudadano tomó conciencia de la huelga al acudir a las dependencias municipales y encontrarlas todas cerradas salvo el Registro y servicios mínimos como la Policía Local. En Alfaro, como contrapartida, apenas percibieron la jornada de paros pues el Ayuntamiento funcionó como un martes más. Algo similar a lo sucedido en Cervera del Río Alhama.

Por su parte, en Haro, con un seguimiento del 7%, sólo 7 funcionarios municipales de un total de 102 optaron por secundar las protestas por los recortes salariales y sociales. Porcentaje que ascendió al 13% en el caso del Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada, donde, siguiendo la tónica general, no se registró ningún tipo de incidencias y los servicios mínimos establecidos funcionaron según lo establecido. La ausencia total de problemas también se extendió a Nájera.

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