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Tapial denunció que Israel amenazó con usar la fuerza militar antes del abordaje del 'Mavi Marmara'

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En el país en el que el escritor Theodor Herzl comenzó su proyecto sionista moderno, Turquía, los activistas de la ONG Cultura y Pau y miembros del ya tristemente conocido Mavi Marmara Laura Arau y Manuel Tapial asistían ayer a las ceremonias fúnebres en memoria de ocho turcos caídos de un total de nueve. Por disparos a distancia o a quemarropa.

Antes de la carnicería del lunes, llevada a cabo por tropas de élite de Israel, Manuel simpatizaba con los palestinos "porque eran lo primero". Ahora, en cambio, se siente "como ellos".

La entrevista que sigue a continuación fue realizada escasos días antes de la partida del Mavi Marmara desde Estambul. En aquella jornada, sábado 22 de mayo, se llamó a la "intifada global" en la que fuera capital del imperio otomano. Se condenó a Israel al mismo tiempo que se elogiaba al actual Gobierno turco, de raíces islamistas.

"Israel se comporta al igual que (Adolf) Hitler lo hiciera con los judíos. Hitler construyó campos de concentración en Alemania, y hoy el complejo sionista hace lo propio con campos de concentración en Palestina", dijo (en turco y sin traducción) aquel día en su alocución el fundador de la turca IHH, la organización que fletó el Mavi Marmara, Bülent Yildirim—vinculada según fuentes de inteligencia israelíes a la banda armada Hamas.

"Sabemos como convertirnos en mártires por Palestina y por Jerusalén", afirmó ayer Yildirim en los funerales. Su discurso de despedida a los sehitler o mártires fue retransmitido en directo por varias cadenas de televisión turcas.

Hoy, 4 de junio, está prevista una conferencia de prensa en Barcelona de los tres españoles integrantes de la llamada Flotilla de la Libertad: los ya mencionados y David Segarra.

-¿Os consideráis antisionistas?
M-Antisionistas, sí, claro.
L-Sí, porque estamos representando en este viaje a la organización, Cultura y Pau. También venimos al viaje a título individual, naturalmente, pero como ellos toman posiciones en esta dirección, nosotros también.
M-A nuestro juicio ser antisionista en el mundo en el que vivimos es defender los derechos humanos. Estos días tuvo lugar aquí en Estambul una conferencia sobre sionismo y antisionismo en la que participaron también judíos. Judíos que han organizado manifestaciones en Tel Aviv con la asistencia de más de 20.000, 30.000 personas en contra del sionismo. Y nadie, en ningún país de Europa hemos visto esa noticia (las manifestaciones) publicada en ningún medio de comunicación. Nos parece grave.

-¿A qué lo achacáis?
M-A un lobby sionista que está prácticamente en todas las capas de poder tanto de Europa como de Estados Unidos. No es casualidad que (el presidente estadounidense) Obama, recién llegado a la Casa Blanca, busque una solución rápida para Oriente Medio, pretenda potenciar las negociaciones de paz de nuevo y ante la posición del Gobierno de Israel cambie su política exterior y (…) deje aparcado (a continuación) todo el contencioso del Oriente Medio. La aparición suya en la conferencia de El Cairo, donde estaban representadas todas las naciones árabes produjo un discurso contundente pero Israel hizo caso omiso.

-¿Por qué vais a participar en la flotilla hacia Gaza?
L-Intentamos que el mundo se de cuenta de que lo que están viviendo los palestinos es algo grave. Es algo grave y que no están viviendo desde hace tres años con el bloqueo de Gaza sino desde el año 1948 cuando empieza el Nakba (la catástrofe palestina). Últimamente se está hablando más del tema palestino por las presiones que están generando las capas bajas de la sociedad. Nos damos cuenta que no se respetan los derechos humanos…el otro día leíamos: Israel ha dicho que atentaríamos contra su legislación si entramos con los barcos y nos preguntamos, ¿acaso Israel no atenta contra la ley internacional? ¿Qué es lo que prevalece? Yo creo que los derechos humanos. Es lo que hemos venido a hacer, a intentar solidarizarnos con esta gente (la población palestina), que está encerrada en la prisión más grande del mundo. Por otro lado, llevarles esta ayuda humanitaria como papeles y otro material escolar (bolígrafos, lápices y papel, básicamente) y para los niños, que no puede entrar en la Franja porque Israel así lo ha decidido privándoles así de educación, que es un derecho de la infancia.
M-El otro día nos llegaba una lista de los artículos permitidos para el mes de mayo en la Franja de Gaza. Solamente se permiten 86 artículos entre comida, medicinas etc cuando estamos hablando de una sociedad, que se nutre de miles de artículos. ¡86 artículos!
L-Por un lado eso, el defender la legislación internacional y los derechos humanos y por otro lado poder hacerles llegar una ayuda humanitaria como cemento para construir sus casas y no tener que vivir en tiendas o fuera en la calle. Entendemos que son derechos básicos que cualquier persona debería tener.

-Una pregunta técnica: ¿Sería una violación de la legislación de Israel si intentáis entrar en Gaza para hacer lo que queréis hacer?
M-No lo sabemos pero es que directamente nos da igual. Quien está atentando todos los días contra los derechos del pueblo palestino es Israel. Hay algo que me molesta particularmente de los medios de comunicación: pretenden mantener una equidistancia entre Israel y los palestinos y se omite la realidad que se está viendo: Israel es un estado ocupante y los palestinos forman un estado oprimido. No se puede tratar a los dos por igual. No se puede ser imparcial.

-¿De dónde procede vuestro interés por los palestinos?
M-Yo estuve en el año 2006 en el Líbano, una semana después de la guerra entre Hezbolá e Israel y una vez en Damasco me acerqué al Líbano a ver las consecuencias de la guerra y me quedé tocado, muy tocado, Una parte importante de Beirut totalmente destrozada. Los campos de refugiados también afectados por bombardeos. Me puse en contacto con los refugiados palestinos y empezamos a trabajar juntos desde entonces. Y una vez que generas este tipo de vínculos empiezas a profundizar y profundizar. Es como vas tirando del hilo y llegas a descubrir a personas como Ilan Pappe, Norman Finkelstein o Eitan Bronstein, que siendo judíos, habiendo sido ciudadanos de Israel, pues han renunciado a esa nacionalidad por el trauma que conlleva el cargar con el peso de pertenecer a un estado o a un grupo étnico que es completamente irracional para el resto de seres humanos.

-¿Tenéis miedo de lo que pueda pasar?
L-Da respeto, no se puede negar. Pero miedo, no, porque si no, no estaríamos aquí. Sabemos a lo que venimos.

-No es usual ver en Estambul tantas pancartas en apoyo de una organización concreta como estos días. Además de algo que tiene cierto cariz político porque tenéis una posición muy consecuente y dura respecto a Israel. Habéis recibido apoyo asimismo por parte de un ministro de Estado y del periódico Vakit, el más islamista de Turquía. ¿No tenéis miedo de ser instrumentalizados?
M-Creo que hay un punto en la vida de las personas cuando llegan a un auto de conciencia donde al fin y al cabo todos somos instrumentos. Y entonces, en función de quién te use o te deje de usar pues te puede preocupar más o menos. Nosotros venimos bajo la bandera de los derechos humanos, bajo la bandera del respeto a las Naciones Unidas. No conocemos la política interna de Turquía. Lo que comentas, nosotros también nos lo hemos preguntado todos los días. ¿Cómo es posible que una organización pueda tener todo Estambul lleno de pancartas? Y a cada acto que hemos ido, miles de banderas palestinas que casi se regalan a la gente, y te dices: aquí hay apoyos. Entendemos que como Turquía es un país con el 95% de población musulmana existe una sensibilidad muy especial con este asunto. Además las posiciones del primer ministro Erdogan con el tema palestino han sido bastante contundentes ¿Qué los activistas que vamos seremos instrumentalizados? Pues habrá quien en Turquía quiera jugar con ello, pero nosotros somos ajenos a ello.

-El apoyo del Vakit….se trata de un periódico islamista, reaccionario…
M-Voy todos los años a un campo de refugiados palestino y paso allí entre uno y tres meses y una de las conclusiones que he sacado es que los palestinos son los hermanos pobres del mundo árabe. Los hermanos pobres del mundo árabe son los que no tienen ningún tipo de poder, ningún tipo de incidencia en la sociedad, que generalmente son excluidos. Pero claro, por el volumen de personas que representan son el caramelo goloso de todas las diferentes organizaciones, grupos de Oriente Medio. En el Líbano, por ejemplo, la cuestión palestina es una cuestión de Estado.

-Uno de los argumentos que Israel utiliza es: si realmente lo pasan tan mal, ¿por qué no son acogidos por los países árabes?
M-En el caso del Líbano, cuatrocientos mil palestinos suníes desestabilizan el frágil equilibrio de la política libanesa. Siria los ha acogido y allí prácticamente comparten los mismos derechos que los ciudadanos sirios. En Jordania, el 65% de los ciudadanos jordanos son palestinos. Quien no los acoge o nos los quiere permitir retornar es Israel. Y hay una resolución de la ONU, la 194, que habla de ello. Estamos hablando, creo, del año 1949.

-¿Hay algo que os ha sorprendido en vuestra llegada a Estambul?
L-No conocíamos a la fundación IHH, venimos aquí sin conocerla demasiado bien. Nosotros somos una organización pequeña pero claro, ver todo el potencial, no solamente de las pancartas, sino lo entregados que están las personas que están ahí dentro, estamos hablando de 120 personas trabajando en la organización y todos ellos son activistas. El nivel de compromiso…y por otro lado, la sociedad turca en general encontrarnos por ejemplo con un chófer de un autobús que no nos quiso cobrar porque llevábamos prendas palestinas. Esta sensibilidad es la que nos ha gustado mucho…
M-También hay algo relativo a la ciudad que me ha llamado la atención que también viví en Líbano y en Siria. Hay sinagogas, hay judíos y aquí la gente convive. Aquí no se les ha expulsado porque haya un sentimiento propalestino exacerbado. Hay una diferenciación clara, no como en Europa donde se tiende a pensar "todos los judíos son sionistas", "todos los judíos son malos", y aquí si existe: no es lo mismo ser judío que ser sionista. Y eso se lleva a la práctica en la sociedad 

-¿Cuál es vuestra meta?
M-Este va a ser el viaje más importante de nuestra vida. Por lo que significa, por el simbolismo que tiene, porque por primera vez va a ir una flota de nueve barcos cargada de ayuda humanitaria con presencia de personas de 40 países, además a sabiendas de que Israel ya nos ha dicho que no nos dejará pasar. Y a pesar de eso, todo sigue en marcha.

-¿También os acompañan eurodiputados? ¿Qué hacen allí?
M-Pues lo mismo que nosotros: intentar romper el bloqueo, lo mismo que nosotros.

-¿Y por qué hay que romper el bloqueo?
M-Porque es algo insostenible, porque es lo necesario, porque es inhumano ser consciente de lo que está pasando en Gaza y mirar para otro lado. No hay justificación alguna para que un millón y medio de personas, siendo su gran mayoría, el 90 o 95% población civil, esté sufriendo las consecuencias de haber elegido democráticamente unas elecciones impuestas por la comunidad internacional al pueblo palestino el haber votado lo que no interesaba o lo que no se quería en la Unión Europea. Porque es inmoral, hay tantas razones…
L-Porque seiscientas personas han muerto debido al bloqueo. (…)

-En uno de sus artículos, Manuel, dice: "Como activista me niego a asumir las posiciones oficiales y justificar las masacres de civiles" ¿Cómo os desvinculáis de grupos como Hamas?
M—Tú no puedes tratar igual al ocupado que al ocupante. No puedes tratar igual a un estado que tiene todo tipo de armamento, que tiene una sociedad creada con un grupo que no tiene más de 25.000 milicianos y no sé si son muchos esa cifra que representan por una parte de la sociedad civil y abogan por la resistencia porque continuamente se están sintiendo agredidos. Poner en la misma balanza a Israel, que es una sociedad sólida, con relaciones internacionales, con un grupo como Hamas, para mí no tiene ningún sentido. El decirle a alguien a quien han matado a su padre, a su madre, decirle que tiene que ser bueno, para mí no tiene ningún sentido. Hay temas que afectan a la sociedad entera—como armas nucleares—y Hamas no altera la sociedad entera. Su ámbito de incidencia es muy local y dentro de un marco bastante cerrado que no es lo mismo que Israel. Como ha escrito Joan Roura, el periodista de TV3 en el diario El Punt, Israel tiene 200 cabezas militares, pero eso, ante la lógica de la historia no impedirá que lo que hoy es conocido como Israel termine llamándose Palestina y que la comunidad judía sea una comunidad importante en número dentro de ese Estado. No puedes equiparar a un grupo que resiste contra la ocupación de su país porque, además, las propias reglas de la guerra contemplan eso. Hay grupos de resistencia que están legitimados por la Convención de Ginebra, por las Naciones Unidas…a luchar contra la ocupación de sus tierras. Y el ocupante tiene unas obligaciones también que Israel está incumpliendo. 

-Respecto a la posición de Israel, afirmando que son grupos (armados) como el de Hamas los que realmente evitan que los palestinos tengan una vida normal, la paz, porque la hipotecan con violencia…
M—No estoy de acuerdo, aquí el único que hipoteca algo es Israel. Israel incumple las resoluciones de la Naciones Unidas y a partir de ahí…Hamas aceptó en su momento las fronteras de 1967.

-¿Estáis a favor del derecho a la existencia de Israel?
M—-a favor de la solución de un único estado. A mi juicio, es la única viable, la más democrática. Que ellos elijan el nombre, yo no se lo voy a poner. Yo no veo la solución de los dos estados por ningún lado. Es igual que si en Sudáfrica se hubiera creado un estado para los afrikaaners y un estado para la población negra. La Sudáfrica del apartheid era un estado en el que los blancos oprimía a la población negra. Yo creo que con Palestina pasa lo mismo.

-La amenaza por parte de Israel, ¿se ha concretado de alguna manera?
M-director para Europa de asuntos exteriores israelí se reunió con delegados consulares de algunos países que participan en la flotilla para que no permitiesen a sus ciudadanos embarcar en los barcos porque no llegarían nunca a Gaza. Se habla desde un abordaje a los barcos y la detención de los activistas hasta un representante del partido Likud que declaró que estarían dispuestos a utilizar la fuerza militar en el caso necesario.

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