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Mérida no olvida el dolor de Haití

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Cada persona pagó una entrada de 5 euros, dinero que se destinará a ayudar a los damnificados por el terremoto

IFEME congregó a más de 60 agrupaciones en más de doce horas de música

La música mueve corazones. Y mucho más si es por una buena causa. El Festival Solidario 'Mérida con Haití', que se celebró ayer desde las 12 de la mañana hasta la una de la madrugada, no tuvo la afluencia de público que se merecía, pero sí más de la esperada.

El hecho de ser sábado, primer día, para muchos, de las vacaciones de Semana Santa, y que un sol resplandeciente animara a la gente a salir a pasear, pudieron ser algunos de los motivos por los que el festival no haya tenido la repercusión social deseada.

Aunque bien es cierto que, a medida que transcurrían las horas, se acercaba más gente a las instalaciones de IFEME. Con tan sólo pagar la entrada, que costaba cinco euros, ya se colaboraba con el país caribeño destruido por un terrible terremoto.

Algunos incluso hicieron más. Adquirieron algunos de los productos que algunos colectivos solidarios llevaron hasta allí para recaudar fondos.

Pero no sólo los que acudieron a ver las actuaciones de más de 60 agrupaciones que participaron ayudaron en esta iniciativa. También lo hicieron los que se subieron en los distintos escenarios preparados. Artistas, profesionales o amateurs que quisieron aportar su granito de arena a esta causa.

Varios concejales como Luis Valiente, Mercedes Moyano, Roberto Olivera o Julio César Fuster, y el alcalde Ángel Calle se acercaron hasta IFEME para apoyar la organización del evento. Incluso alguno de ellos no tuvo inconveniente en colocar sillas para que la gente pudiera sentarse y estuviera cómoda viendo las actuaciones de grupos como Cría Cuervos, Bucéfalo, Bufones, La Familia Vargas, La Mella del 80, Los últimos de María...

Pero no sólo hubo actuaciones musicales. Algunas organizaciones solidarias y humanitarias también estuvieron presentes ayer en IFEME para, desde su ámbito, colaborar con Haití.

Todos aportan algo

Es el caso de los integrantes del Programa Renacimiento, un proyecto para ayudar a personas a insertarse en el mercado laboral. Algunas chicas que llevan a cabo este programa vendían sus productos a la entrada de uno de los pabellones donde se daban los conciertos.

En este caso, algunas de las que cursan Jardinería y Viverismo se dedicaban a vender ramos de flores, centros, plantas y motivos ornamentales hechos con flores a un módico precio. El dinero recaudado por la venta también irá destinado a esta causa.

Se quejaban de la escasa afluencia de público a primeras horas del día. Esperaban que por la tarde, la cosa se animara un poco, y pudieran vender, por lo menos, la mitad del género del que disponían

Tampoco quisieron faltar a esta cita los miembros del programa Puerta de Salida. Esta iniciativa está financiada por la consejería de Igualdad y Empleo de la Junta de Extremadura, a través del Sexpe, y gestionado a través de la Fundación Diagrama. Sus integrantes trabajan con colectivos en riesgo de exclusión social.

«Aunque seamos los más necesitados también queremos ser los más solidarios. Por eso no hemos dudado ni un instante en estar presentes en esta jornada. Porque mirándonos a nosotros mismos nos damos cuenta de que, siempre, hay gente que está peor», explica Ramón García, director del programa.

Para colaborar, expusieron en IFEME varias de las cosas que fabrican en los talleres de carpintería metálica, jardinería, catering, pintura, diseño gráfico... Todas para venderlas y sacar algo de dinero para ayudar a los afectados por el terremoto en el país caribeño. Cuadros, mesas de forja, jardineras, porta velas, dulces, productos salados... A un módico precio para animar a la gente a comprarlas. «A mí me gustaría que, todo lo que hemos traído hoy aquí, desapareciera. Eso querría decir que la gente lo ha comprado, dejando un dinero muy útil para los damnificados. De todas formas, los alimentos que no se hayan vendido, no se pierden. Ya tienen un destino. Irán a parar al centro hermano para ayudar a los necesitados de allí», explica García.

Coincide en que, durante las primeras horas del festival, poca gente se había acercado a IFEME. Confesaba también sus esperanzas de que por la tarde el ambiente estuviera un poco más animado.

Y así fue. A última hora de la tarde y primera de la noche, las instalaciones de IFEME presentaban ya una estampa mucho más animada que por la mañana. La solidaridad se hizo esperar.

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