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«Hemos llevado a Haití una potabilizadora que va a salvar vidas»

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El bombero almeriense que viajó al devastado país caribeño dice que la impresión que tuvo cuando llegó «fue dura, te choca bastante»

ROGER DÍAZ | ALMERÍA.

José Romero ha vivido una experiencia única en su carrera profesional como bombero de Protección Civil de la Diputación Provincial. Es la primera vez que viaja a un país devastado por un terremoto, como es Haití, y asegura que la misma le ha llegado al fondo del corazón, sobre todo porque se encontró con un país «que es un caos totalmente».

Romero viajó junto a otros tres voluntarios españoles, y a pesar de la mala situación en la que se encuentran los haitianos, está satisfecho porque ha conseguido llevar a buen puerto la misión encomendada, la instalación de una planta potabilizadora que abastece de agua en buen estado a miles de haitianos en Puerto Príncipe.

Estuvo siete días en el país caribeño, tiempo suficiente para darse cuenta de que el país más pobre de Lationamérica «es un caos, hace falta dar educación a la gente, fomentar los valores éticos y pautas de vida digna» en un país que tiene completamente desprotegidos a sus ciudadanos. Haití, según comenta, tras el terremoto, «está para meter una pala por un lado y sacarla por otro, hace falta que de esto no nos olvidemos, y hace falta que se mantenga la ayuda durante años, porque levantar un pueblo es cuestión de muchos años».

Él, como otros muchos cooperantes y personas que ofrecen su ayuda y solidaridad en unos momentos tan duros y difíciles como estos, ha puesto ya su granito de arena. Su aportación solidaria ha consistido en trasladar la potabilizadora, ponerla en marcha y asegurar que ha quedado en buenas manos. «Hemos llevado una máquina que va a salvar vidas, cueste lo que cueste, y ello gracias a la apuesta de la Diputación, y el equipo GEA nos sentimos muy orgullosos de que la bandera de la Diputación estuviera allí», en Puerto Príncipe, «y para mí, verla todos los días era muy entrañable».

José Romero, durante su estancia de siete días en el infierno de Haití, pudo comprobar que la ayuda internacional «está llegando», aunque el pueblo, a pesar de que ya ha transcurrido más de un mes de la catástrofe, «está en una situación caótica, porque hay casas y postes caídos y no hay infraestructuras por ningún sitio».

Recuerda que llegar a Puerto Príncipe desde Santo Domingo, en la República Dominicana, no fue nada fácil, ya que tardaron ocho horas, cuando lo habitual es hacer este trayecto en dos. Una vez en la capital haitiana estuvieron analizando las necesidades de la población y estuvieron suministrando agua en un par de sitios y fue entonces cuando «nos encontramos con las Hermanas de la Caridad, que llevan 25 o 30 años trabajando allí».

Las religiosas han perdido el colegio, que se ha derrumbado, «y están viviendo en tiendas de campaña, como la mayoría de la población», y cuenta que allí contactaron con un constructor «que se brindó a ayudar a las monjas, y a facilitarnos medios materiales» para poner en marcha la potabilizadora, que da 40.000 litros de agua al día.

Comenta que la población, a pesar de la ayuda internacional, está pasando muchas necesidades «y la gente se busca la vida como puede», vendiendo comida e incluso los alambres que extraen de neumáticos.

Dice que «la gente se acerca para pedirte dinero, pero cuando ayudas ves la cara amable, el corazón, y se pasa mal». La máquina se encuentra en buenas manos y en un lugar estratégico de la capital, «en una zona céntrica, con vías de comunicación a varios campamentos». Una vez satisfecha una necesidad tan básica como es la del agua potable, ahora hay que atender otra no menos importante, la de techos para que la población, que ha perdido sus casas, pueda protegerse de las lluvias y de los vientos huracanados que suelen azotar con gran virulencia esta zona del Caribe.

Uno de los objetivos que se plantean los cooperantes «es formar un campamento para 500 refugiados», por eso José Romero y otras personas solidarias como él del grupo GEA se plantean volver de nuevo equipados también con mantas.

Pabellón campaña

Estaba previsto que en este primer viaje, además de la potabilizadora, llevaran un pabellón de campaña, «pero no lo hemos llevado porque salimos con bastante urgencia».

Así que está previsto que se lleve a cabo una nueva expedición de ayuda en la que, además del pabellón, llevarán también medicinas. José Romero ha hecho un llamamiento público a las administraciones «para trabajar de manera conjunta», ya que «se ve el resultado, he llegado al sitio y se ha cumplido el objetivo».

Romero reconoce que la situación «no es buena», ya que hay quien se quiere beneficiar de lo mal que está el país, «y hemos tenido que pelear con mucha gente», pero han contado con la ayuda del personal de la Organización de Naciones Unidas-ONU, que trabaja en la zona y conoce bien el terreno. Gracias a ellos pudieron conseguir un vehículo para poder desplazarse desde Santo Domingo hasta Puerto Príncipe. En el campamento de la ONU en el que estuvo asegura que «hay militares de todos los países del mundo y también hay» mucho personal de Organizaciones No Gubernamentales-ONGs.

El viaje ha merecido la pena porque gracias a la aportación de la potabilizadora en la actualidad unas 15.000 personas se abastecen de agua apta para el consumo humano. Romero asegura que, de no ser así, la situación sería mucho peor, puesto que se multiplicarían las posibilidades de que la población desarrollara enfermedades y que éstas se cobraran más vidas.

Las últimas estimaciones apuntan que el seísmo se ha cobrado la vida de unas 200.000 personas, lo que demuestra el gran poder devastador que ha tenido.

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