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En Haití es la octava noche que el equipo pasa en una plaza

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cuartomundoEn Haití es la octava noche que el equipo pasa en una plaza detrás de la casa del Movimiento con un centenar de personas del barrio.

Desde el anuncio del terremoto, los miembros del Movimiento a través del mundo multiplican los momentos para detenerse, para estar juntos, para no estar solos frente a la preocupación de no saber qué ha sido de las familias, de los voluntarios, de los amigos, para no estar solos frente a las noticias que se reciben de los que están sanos y salvos, para no estar solos frente a las noticias de los que nos hacen partícipes de su duelo.

Nuestros amigos en Haití nos dicen: la noche es el momento para poder llorar, temblar juntos de miedo, rezar, cantar, recuperar fuerzas para el día siguiente, para continuar buscando a aquellos de los que aún no tenemos noticias, para estar juntos frente a la muerte.

En el corazón de la noche, recuperar fuerzas para, juntos, hacer frente a la falta de alimentos, agua potable, cuidados médicos, y entrever qué se necesitará para construir el futuro en medio de una urgencia que lo constriñe todo. El equipo ha decidido que van a continuar con el proyecto « Bebés Bienvenidos » porque los más pequeños son los más frágiles.

En el corazón de la noche, recuperar fuerzas para reflexionar qué hacer y a dónde ir juntos, puesto que los lugares donde viven las familias siguen siendo zonas de alto riesgo.

“Esperamos que lo que vivimos no sea una tragedia, sino una dura prueba que nos permitirá estar más cerca los unos de los otros, que esto se convierta en una página de historia para todo el mundo” dice Jaqueline Plaisir, voluntaria permanente del Movimiento ATD Cuarto Mundo en Haití.

¿Y nosotros?

Cómo ayudarnos a permanecer juntos para que no nos ahogue el alud de imágenes y noticias que dan testimonio de la solidaridad internacional, absolutamente vital, pero que estará ciega y será ineficaz en este océano de sufrimiento, de vidas sepultadas, de destrucción si no se aúna y no se anuda con la solidaridad que surge, desde lo más profundo de este país, de su historia, de su alma; si no se anuda con los brazos y las manos, con la valentía, la inteligencia y la fe de la gente.

Por el momento, en los barrios las familias todavía están solas y saben que si no se ayudan a sí mismas, nadie lo hará. El escritor haitiano Dany Laferière ha dicho en una entrevista: «Tras el temblor de tierra lo que ha salvado a esta ciudad ha sido la energía de los más pobres, y es gracias a ellos que Puerto Príncipe sigue viva.» Cómo ayudarnos a permanecer juntos con estas palabras del Padre Joseph retomadas en la felicitación de Año Nuevo del Movimiento para 2010 : « El más pobre no nos pide que aminoremos la marcha sino al contrario, nos obliga a ir más rápido y más lejos, a tener una visión infinitamente más grande y a ser más ambiciosos de lo que somos. » Hoy, ¿cómo lograremos ser y hacer Movimiento juntos para que Haití pueda hacernos descubrir la urgencia de estas palabras del Padre Joseph?

Es a este desafío al que vamos a crear hueco en lo cotidiano de nuestras acciones, de nuestros compromisos, de nuestra expresión pública. Es esto lo que va a transformar nuestro Movimiento.

Unir nuestro quehacer cotidiano con Haití es manifestar que en todos los lugares donde trabajamos la apuesta es la misma. Nuestro Movimiento no tiene una jerarquía de urgencia o de gravedad, sino que haya donde estamos hacemos frente a una miseria que está hecha “de injusticia y violencia en todos los sentidos”

El Movimiento ATD Cuarto Mundo está presente en Haití desde 1980

 

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