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Los asaltos dificultan la asistencia a los afectados

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Las deficiencias en las comunicaciones impide la llegada del material de ayuda a los lugares más necesitados del país.

Cinco días después del terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter que asoló Haití, son cada vez menos las esperanzas de encontrar a supervivientes entre los escombros. Sin embargo, los milagros existen y ayer fueron rescatadas con vida tres personas más, dos en un supermercado y otra en un hotel. Mientras, la ciudad sigue sumida en el caos. La principal prioridad de las autoridades sigue siendo la atención de los supervivientes, pero sigue habiendo muchos problemas. Uno de los más preocupantes es el de la reorganización de las bandas de delincuentes.
Destrucción de archivos
El terremoto permitió la fuga de entre 3.000 y 5.000 prisioneros de la Penitenciaría Nacional de Haití, que han regresado al barrio de Cite Soleil para destruir los archivos policiales con sus antecedentes y recuperar el poder de las calles. Algunos vecinos de esta barriada, en la que viven 300.000 haitianos, han denunciado que los tiroteos son constantes.


La pacificación de Cite Soleil había sido uno de los pocos logros indiscutibles del presidente René Preval, desde su asunción del cargo en 2006, hasta que el terremoto devastó Puerto Príncipe. Ahora «es natural que vuelvan» porque «siempre ha sido su bastión», señaló policía que, además, advirtió de que si la violencia explota a gran escala, sumada al caos y los saqueos que han crecido hora a hora en Puerto Príncipe desde el temblor, será difícil el restablecimiento de la ley y el orden en la capital. Los primeros enfrentamientos han provocado ya, al menos, dos muertes: Una por disparos de la Policía. La segunda, recibió una paliza mortal tras haber sido acusado por robo.
En cambio en otras zonas la realidad es bien distinta y prima la solidaridad. Jordi Bach, director de la ONG Cesal, destacó la fuerza que está demostrando el pueblo haitiano, que está removiendo los escombros buscando supervivientes. Crespo relató que hasta hace poco estaban solos, pero que la ayuda internacional lentamente va llegando, aunque no aún por todas partes. Sólo el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha entregado durante el fin de semana comida a unas 100.000 víctimas, aunque se espera que la cifra llegue al millón de personas en poco menos de una semana.
Sobre el vandalismo, dijo que no cree que sea un problema generalizado. «Aunque se reportan algunos pillajes y vandalismo, sobre todo en la zona comercial del centro, casi todos los haitianos se están comportando con una admirable calma». «La gran mayoría de distribuciones de agua y alimentos se hacen en ordenadas colas y sin violencia», indicó.
Ambiente seguro
El teniente general de Ejército y subcomandante del Comando Sur, P.K. Keen, y el administrador de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid), Rajiv Shah, consideran que, aunque se trate de hechos aislados, la violencia presenta un problema de seguridad que dificulta las tareas humanitarias.
«Tenemos que establecer un ambiente seguro para poder tener éxito con nuestra misión de asistencia humanitaria», dijo Keen, quien coordina las actividades de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en las tareas de rescate y reconstrucción.
Se prevé que hoy el país caribeño cuente con la presencia de poco más de 12.000 soldados estadounidenses. «Estamos fortaleciendo nuestra capacidad cada día y obteniendo lo que necesitamos para cumplir con nuestra misión», agregó Keen.
Para evitar este problema, las autoridades haitianas y dominicanas preparan un corredor humanitario por tierra desde Barahona (sur de República Dominicana) hasta Puerto Príncipe para que la ayuda llegue sin problemas. Esta ruta, no obstante, no comenzará a funcionar hasta que no sea protegida por las fuerzas de Naciones Unidas.
Otro de los obstáculos con los que se están encontrando todos los países al llegar al país caribeño es la falta de organización. El Gobierno de Rene Préval cedió la gestión del aeropuerto a EE UU, pero la gestión ha levantado ya numerosas críticas por la imposibilidad de aterrizar de muchos aviones cargados de productos de primera necesidad.
Médicos Sin Fronteras denunció el «atasco» en el aeropuerto, que ha impedido la llegada de un hospital de campaña y material crucial para prestar asistencia. Este problema se ha repetido en numerosas ocasiones y las autoridades norteamericanas han decidido desviar muchos de los vuelos a República Dominicana, lo que ha bloqueado los accesos a Haití.
Promesa de De la Vega
Por otra parte, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, se comprometió ayer con el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, a que la presidencia española de la Unión Europea planteará el envío de una misión especial europea que ayude a la reconstrucción de Haití. De esta forma, De la Vega accedió a la principal petición que le realizó Ban Ki Moon en el encuentro que celebraron en Puerto Príncipe. De la Vega reiteró que España, a través de la UE, trabajará para hacer valer su voz ante este tipo de tragedias, marcándose como prioridad la ayuda a los damnificados.


Préval forma un nuevo Gobierno
El presidente haitiano, René Préval, ha visto cómo se desmoronaba su Gobierno, pero se ha mantenido en primera línea. Su equipo estaba deshecho: El ministro de Finanzas estaba buscando a su madre entre los escombros. Otro estaba enterrando a sus hijos. Mientras, Préval se rodeó de la gente de confianza que pudo localizar y empezó a nombrar cargos. Un reputado doctor fue nombrado responsable de la salud. Otro de sus amigos, debe resolver los problemas de combustible. Y así, hasta formar un Gabinete de crisis. Ayer se celebró el primer Consejo de Ministros en una mesa precaria con sillas de plástico y en un patio con suelo de cemento de la sede de la Policía.


Quema de cadáveres
Ahora que la ayuda humanitaria ha comenzado ha llegar, una de las prioridades de las autoridades locales es evitar la proliferación de enfermedades. Los cuerpos sin vida de las víctimas siguen atrapados entre los escombros y su descomposición dificulta en muchos casos las tareas de los equipos de rescate, que deben hacer turnos de 30 minutos por el fuerte olor. Para evitar la proliferación de enfermedades, el Gobierno, que ha ya enterrado 25.000 cuerpos en fosas comunes situadas en las afueras de la ciudad se plantea la posibilidad de empezar la quema de los cuerpos de víctimas que vayan apareciendo. De momento, la cifra supera las 70.000, pero puede llegar a las 100.000 en las próximas horas. de hecho, las estimaciones más optimistas establecen en 200.000 el número total de fallecidos en el terremoto del pasado martes.

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