Imprimir

Comercio con ética

on . . Visitas: 460

diariodeibiza

«Existe otra posibilidad a nivel internacional. Se puede comercializar desde el respeto al medio ambiente, a los eticaderechos de las personas y, sobre todo, a los derechos de los niños. El comercio con ética es posible», reivindicó ayer, durante la celebración del Día Mundial del Comercio Justo, la responsable de este área en Deixalles, Graciela Valín, quien resaltó que este nuevo modelo cada vez funciona «con más fuerza» y se extiende, pero «con dificultad», ya que no cuenta con tanta publicidad.

Valín apuntó que la gente está tomando conciencia y también las administraciones públicas, que «tienen más en cuenta los productos de comercio justo en sus eventos». «Aquí los productores saben que su trabajo se verá remunerado con lo que realmente cuesta», apostilló.

El Día Mundial del Comercio Justo se conmemora en más de 70 países y se hace una fiesta en cada lugar donde hay tiendas que venden estos productos, señaló Valín. En la isla de Ibiza hay tres asociaciones que se dedican a ello: Alternancia, que está en Sant Miquel y tiene la tienda ´Algomas´; Deixalles y su ´Botiga Solidaria´ abierta en Vila, y la Fundación Vicente Ferrer, que aunque no tiene un local físico, se mueve por distintos mercadillos. Tras varios años organizando esta celebración en Ibiza, las asociaciones, que cuentan con la colaboración también del Fons Pitiús de Cooperació, quisieron «descentralizar un poco» y llevaron esta fiesta hasta Santa Eulària, para que su labor se conozca en otros sitios y que todo el mundo pueda participar.

Así, la plaza de España de la Villa del Río permaneció ocupada desde las 10.30 hasta las 15 horas por los tres puestos instalados por cada colectivo y el cuarto del Fons Pitiús de Cooperació. Había también otro con una degustación gratuita de productos elaborados con ingredientes de comercio justo, donde sobre todo los dulces triunfaron entre el público, y un puesto en el que se preparó un taller de reciclaje para niños, quienes con una goma elástica, una bandeja de porespán, un cutter, pegatinas, rotuladores y plastilina hicieron sus propios aviones.

Deixalles mostró en su stand café, té, galletas, barritas de sésamo y mermeladas de comercio justo. Al otro lado, ´Algomas´ tenía, entre otros alimentos, una bebida muy similar a la Coca-cola pero hecha con productos africanos, explicó una de las encargadas, Orietta Sala. «Tenemos el mejor café del mundo, ron de Cuba, chocolate de Ghana y Ecuador...», enumeró. Había también artesanía de Kenia, Mozambique, Sri Lanka o Madagascar. «Este es un comercio difícil y totalmente transparente», comentó Sala, que añadió que su objetivo es ayudar a los productores de países subdesarrollados.

Las voluntarias de la Fundación Vicente Ferrer tenían broches, collares, pines para la nevera, pañuelos o chales, monederos, bolsos y juegos de mesa, realizados por mujeres de la India y personas discapacitadas, y un libro con el trabajo del colectivo. «Se trata de que tengan unas condiciones de trabajo dignas frente al capitalismo», comentó una voluntaria.

La soleada mañana estuvo amenizada con las actuaciones del Coro de Soul and Body y T de Jazz Swing and Dream, la visita de Cachirulo y una exhibición de capoeira. Bastantes turistas y residentes se acercaron hasta la plaza, aunque a algunos lo de comprar les costó un poco más.

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y para ofrecerle contenidos más interesantes. Para obtener más información sobre las cookies y cómo eliminarlas, consulte nuestra Política de Privacidad.

Sí, acepto cookies de esta web