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Las ONG

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MARY CEJUDO
Un periódico nacional lanzó ayer una pregunta a sus lectores internautas, sobre el reparto de la ayuda en Haití después del terremoto sufrido en ese país: ¿Son eficaces las ONG en el reparto de ayuda humanitaria? Un 46% contestó afirmativamente pero, sorprendentemente, un 51% opinó lo contrario (el 3% de diferencia son la panda habitual de inseguros con su "no sé/no contesto").
Antes de conocer los resultados de esa encuesta, yo hubiera asegurado que un elevadísimo porcentaje de respuestas sería a favor de que las ONG controlasen cualquier envío solidario hecho para los haitianos. ¿Por qué me equivoqué? Seguramente porque cada día nos enteramos de que existe un número de organizaciones no gubernamentales (dentro del amplísimo universo en que han derivado) que funcionan como oficinas públicas, con demasiado personal administrativo y un derroche de gastos no adecuados a la labor que desarrollan. Incluso, todos hemos conocido filtraciones, mayoritariamente de ex-empleados de alguna de ellas, que cuentan casos de cooperantes que utilizan para sus desplazamientos en aquellos lugares del llamado tercer mundo, a los que han sido enviados para ayudar, vehículos de alta gama y pernoctan en hoteles de lujo de la capital del país correspondiente.
Y seguramente que será así. Pero las menos. Me niego a creer que una ONG como Médicos Sin Fronteras (aquí que cada uno cite aquélla en la que tiene depositada su confianza y sus aportaciones periódicas), cuyo simbolito rojo veo en cualquier catástrofe que caiga sobre nuestro atribulado mundo, actúe de esa ignominiosa manera.


El día del terremoto de Haití, cuando empezaron a aparecer las imágenes en los periódicos digitales, cogí una lupa para buscarles y les encontré. Ya habían montado como una especie de tiendas de campaña donde, imagino, poco podrían hacer pero para mí fue un alivio el saberles allí.
Cuando uno lee tanto periódico y recaba tanta información de un lado y de otro, tiene que tener las convicciones muy claras para no caer en la utopía ni en la desconfianza. No dudo de que en Médicos Sin Fronteras (y, repito, que es por citar a una de ellas) habrá algún gandul o sinvergüenza que actúe en beneficio propio pero, al mismo tiempo, estoy completamente segura de que realizan un trabajo formidable y, junto a los bomberos, son los salvadores que aparecen en mis pesadillas, dormida o despierta. Sigo prefiriendo que sean ellos los que controlen el reparto de ayuda o cualquier otro apoyo antes que esa ineficaz, burocratizada y politizada organización llamada la ONU, que ha demostrado, en esta ocasión como en otras, que cuanto más lejos del lugar de la tragedia, mejor para todos.
(Y ya que hablamos de ONG, permítanme recordarles que el sorteo de la Lotería Nacional del próximo sábado 6 de Febrero es a favor de una que ha demostrado a lo largo de más de medio siglo su eficacia, transparencia y solidaridad en favor de los enfermos oncológicos y sus familias: la Asociación Española Contra el Cáncer).

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