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La hambruna amenaza a millones de personas en los países del Sahel

Escrito por diagramgen on . . Visitas: 470

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Millones de personas en la región del Sahel hace meses que comen sólo una o dos veces 07-07-2012e1al día y esa ingesta se reduce a una pasta muy poco nutritiva hecha de agua y cereales, y a hojas de algunos árboles o que recogen en los márgenes de las carreteras.

Las ONG que trabajan sobre el terreno y las organizaciones internacionales han dado ya la voz de alarma. Si no hay una intervención de ayuda inmediata y no llueve lo suficiente en los próximos dos meses, gran parte de la población de Burkina Faso, Mauritania, Mali y Chad padecerán en otoño una hambruna.

"Tenemos que evitar que se repita lo que ocurrió en los países del Cuerno de África y que nos encontremos con otra catástrofe humanitaria", alerta Omer Kaboré, director en Burkina Faso de Intermón Oxfam, durante una visita que un grupo de periodistas españoles hizo la semana pasada a este país organizada por la ONG.

Intermón ha denunciado que la campaña por el Sahel lanzada por la ONU el pasado diciembre no ha cumplido con las expectativas de recogida de recursos. Aún no se han desembolsado ni la mitad de los fondos comprometidos: 1.500 millones de dólares para la región.

En Burkina Faso, todo el mundo mira hacia el cielo. Y rezan, sean católicos, musulmanes o animistas, para que la estación de las lluvias que acaba de empezar sea abundante.

La población rural, el 80% de los habitantes, ha empezado a sembrar semillas de cereales con el estómago vacío y sin reservas en sus casas. Muchos de los que tenían animales (vacas famélicas y cabras) están vendiéndolos para comprar cereales en el mercado.

Burkina, que arrastra las consecuencias de las crisis alimentarias de 2005 y 2008 y de las inundaciones de 2010, vivió en 2011 la peor sequía de los últimos 60 años, por lo que la población no dispone ya de las más mínimas defensas para hacer frente a otra estación de escasas o nulas precipitaciones.

"No podemos evitar las sequías ni los efectos del cambio climático, pero sí podemos evitar las hambrunas. La sequía es un fenómeno natural, pero podemos conseguir que no derive en hambre", insiste Kaboré.

En Kaya, capital de la provincia de Sanmatenga, los socios locales de Intermón, ATAD, llevan a cabo un proyecto de distribución de dinero a personas sin apenas recursos y de quienes dependen familias de entre 5 y 20 personas.

Con los 25.000 FCFA (equivalente a 38 euros) que en abril se repartieron en la zona a 7.000 hogares, una familia de 10 miembros se pudo alimentar durante tres semanas.

Suzanne Uedraogo, una de las beneficiarias el programa, de 55 años y con 9 hijos, explica que es responsable de una familia de 15 personas y que con el dinero que recibió compró en el mercado maíz, que le duró 20 días. Agotados estos cereales, se alimenta ahora básicamente de hojas de árboles y de otras plantas que recoge.

Junto a ella, Boreima Sawadogo, de 53 años y uno de los jefes de la comunidad, reclama ayuda no para comer sino "para poder construir una presa", que les garantice un suministro de agua constante durante el año para poder cultivar maíz o arroz y crear una huerta.

Intermón lleva a cabo en Burkina otros programas como el de reparto de semillas y de construcción de graneros de seguridad alimentaria, así como de construcción o rehabilitación de bombas de agua, letrinas y duchas.

La subida de los precios de los alimentos puede agravar la crisis alimentaria, ya que se calcula que éstos aumentarán hasta un 30% durante los dos próximos meses.

La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU estima que más de 18 millones de personas padecen inseguridad alimentaria en el Sahel y que más de un millón y medio son niños que podrían padecer malnutrición grave.

Burkina Faso, uno de los países con un PIB más bajo del mundo, cuenta con 14 millones de habitantes, de los que 1,8 son clasificados por las organizaciones humanitarias internacionales como pobres o muy pobres.

La imagen más repetida en el medio rural en este país es el de una mujer o un hombre con el espinazo doblado haciendo un agujero en el suelo con una azada, donde luego dejará caer una semilla. Si llueve lo suficiente, ese esfuerzo acabará por reportar una cosecha de cereales de la que vivir todo un año.

"Antes de la colonización trabajábamos la tierra con azadas, durante la colonización continuamos haciéndolo y después de la colonización todo sigue igual", se ha lamentado el presidente de la Aassociation Aidons l'Afrique Ensemble (AAAE), Alidon Gueteba Sawadogo, que reclama formación agrícola para la población local.

En declaraciones a los periodistas, el responsable de nutrición de Unicef en Burkina, Mauro Brero, ha llamado también la atención sobre el hecho de que Burkina sufre una malnutrición crónica, con causas también culturales, pero advierte que esta vez se suma a esta situación una crisis agrícola con consecuencias imprevisibles.

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