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El Banco de Alimentos se queda sin reservas y reclama ayuda urgente

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diariodeMallorca

El Banco de Alimentos de las islas se está quedando sin reservas y tiene serios problemas para suministrar algunos nadaproductos básicos como arroz, aceite, leche y pastas, según reconoce su presidente, Manuel Marco. La explicación es bien simple: la crisis económica ha hecho que la cifra de asociaciones que reclaman su ayuda haya crecido muchísimo más rápido que las donaciones.

Esta fundación tiene como objetivo el suministrar productos alimentarios a aquellas organizaciones sociales que lo reclaman, y que en este momento superan el centenar. Con una evolución que está siento espectacular: En 2007, estas asociaciones deban servicio a unas 4.900 personas. En este momento, se alcanzan las 40.000.

Manuel Marco afirma que su organización sigue "sin ver los brotes verdes", ya que durante el pasado invierno no ha habido semana en la que no se haya inscrito una nueva asociación social reclamando que se le aporten alimentos. El resultado es que si a lo largo de todo 2007 se sirvieron 330 toneladas de productos, en solo los primeros seis meses de 2011 ya se han alcanzado las 250, lo que hace prever que se cierre el ejercicio con unas 500 toneladas. Eso ha dejado sus estantes casi vacíos, especialmente de productos como los antes señalados, limitando sus reservas a legumbres y algunas frutas y verduras.

El problema para el Banco de Alimentos es el fuerte aumento que se ha dado en el número de asociaciones que piden su ayuda, vinculadas a los colectivos de inmigrantes y de etnia gitana, iglesias evangelistas y comedores sociales. Así, en lo que va de año son dos las organizaciones que han recibido más de siete toneladas de productos: Zaqueo, que cuenta con un comedor social en Palma, y la Asociación Cultural Romaní. Por encima de las cuatro toneladas se pueden citar a dos asociaciones bolivianas, una gitana, otra marroquí y la de antiguos alumnos de Montesión.

El aumento de demandantes no ha ido parejo al de donantes, entre los que se encuentran, entre otras, grandes supercifies como Carrefour, cadenas de alimentación como Makro o Eroski, la empresa Agroilla o la cooperativa de sa Pobla Esplet/Sat, que en un solo semestre ha donado 45 toneladas de patatas.

Pero a ello hay que añadir un segundo factor: algunas de las asociaciones que reclaman alimentos han aprendido que resulta doblemente fructífero acudir al mismo tiempo al Banco de Alimentos y a las empresas donantes, lo que hace que al primero le lleguen menos suministros. "Algunos se van a las 9 de la mañana a solicitar ayuda a alguna de esas compañías, y dos horas más tarde los tenemos aquí pidiéndonos a nosotros", afirma el presidente.

Así que la estrategia que la fundación va a seguir es movilizar a sus más de 20 voluntarios para que comprueben si las asociaciones que les piden alimentos los usan para los fines previstos, y al mismo tiempo reclamar la ayuda de la sociedad balear, empezando por sus Administraciones. Para ello, ya se ha solicitado una reunión con la directora general de Bienestar Social, Margalida Ferrando. "Y llamaremos a las puertas que haga falta", concluye Manuel Marco.

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