Imprimir

Más de 45.000 personas dependen de la ayuda solidaria para comer cada día

on . . Visitas: 849

5-04-2010_ima11


La demanda en el Banco de Alimentos y Cruz Roja ha subido otro 40% este año. «La situación es terrible», comentan desde la primera entidad

«Las ONG están tan desbordadas como lo estamos nosotros. La situación es terrible, pero hacemos lo que podemos». Así se encuentran actualmente los trabajadores del Banco de Alimentos de Alicante, una de las entidades, junto a Cruz Roja, que se encarga de repartir productos alimentarios a las ONG distribuidas en la provincia para ayudar a las familias que no tienen ningún recurso. Con la despensa vacía, ni el mínimo para zamparse un plato de comida al día.

El problema es cada vez son más los que se encuentran en una situación de pobreza. Y es que conforme se van acabando las prestaciones por desempleo, más alicantinos se van sumando y llamando a las puertas de las organizaciones no gubernamentales para pedir leche, arroz, legumbre... Además, por primera vez hay ya más demandantes españoles que inmigrantes.

El vicepresidente de la entidad, Juan Vicente Peral, acaba de hacer recuento del censo de población al que actualmente se le presta una ayuda alimentaria. Y «sigue creciendo de forma imparable». La cifra que manejan las dos distribuidoras -Banco de Alimentos y Cruz Roja- está superando todas las previsiones. «Exactamente 45.604 personas de la provincia dependen de las entidades», afirma. Y para demostrar la avalancha de peticiones de comida que se está registrando recuerda que el pasado año se esta atendió a 32.500 alicantinos. El incremento ha sido de un 40%.

El mundo de la solidaridad

«Cuando se acaban las prestaciones, el último mundo al que se recurre es el de la solidaridad», reconoce el vicepresidente, quien puntualiza que a pesar de estar desbordados 2009 fue bastante bien. Un año «afortunado» en cuanto a suministro gracias a las aportaciones extras e inesperadas de instituciones públicas que se recibieron, además de algún entidad privada.

Una de ellas procedió de la Diputación de Alicante, que donó unos 50.000 kilos de productos alimentarios no perecederos. A esta contribución se le añadieron las ayudas de la Generalitat Valenciana que se entregaron en dos fases: una de 129.000 kilos, y una segunda de 120.000 kilos.

Ahora están a la espera de las ayudas europeas. Un suministro «muy importante» y que se distribuirá a partir de junio. «Dentro de lo dramático, la gente se ha puesto las pilas y está colaborando».

Una afirmación que también han corroborado las ONG. Y es que en los actuales momentos tan difíciles se ha creado una cadena de solidaridad. Es la única cara positiva de la crisis económica.

Muchos ciudadanos, que están en la lista del paro, han decidido prestar su tiempo libre ayudando en organizaciones. Unas entidades que también han crecido en número y el pasado año ya eran más de 200 las ONG que se estaban encargando de repartir los alimentos que les llegaban desde las distribuidoras. Algunas han surgido por la necesidad que han detectado en sus municipios.

Del perfil de inmigrantes subsaharianos, latinoamericanos y personas de Europa del Este se ha pasado a españoles. De hecho, si al cimiento de la crisis la proporción de demandantes de alimentos estaba en un 30% de españoles frente a un 70% de inmigrantes, la tendencia se ha invertido y, según calcula el vicepresidente del Banco de Alimentos, ya se está en un 60% de nacionales y un 40% de extranjeros. Las previsiones no son, por tanto, muy optimistas. Y todo apunta a que este censo de población que busca la ayuda solidaria seguirá creciendo «al mismo ritmo que el paro» y acercándose a los 50.000 demandantes.

 

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y para ofrecerle contenidos más interesantes. Para obtener más información sobre las cookies y cómo eliminarlas, consulte nuestra Política de Privacidad.

Sí, acepto cookies de esta web