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Ana Hernández / fuera de plano: A 12 euros el gramo

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De oro. Dinero al momento, rápido y fácil. El negocio crece y se mueve y es de las pocas excepciones. Salamanca está siendo testigo de su bonanza y no dejan de abrirse nuevos establecimientos. Que me dé cuenta tras un rápido ejercicio de memoria hay alrededor de siete tiendas, y la mayoría no ha cumplido un año. Otras acaban de instalarse en una ciudad que sus promotores ven como muy rentable. Será por la necesidad. De hecho la última en abrir cuenta con varios puntos comerciales en Madrid o Valencia y ahora se estrena en Salamanca.

Los carteles que dicen compro oro se multiplican. Y cada día hay más gente que vende. Se desmantelan armarios, reliquias heredadas, piezas de ajuar, joyas, cuberterías. En la práctica en estos lugares y por dinero se cambia casi todo. A un mínimo de 12 euros pagan el gramo de oro, que puede ser menos dependiendo de su calidad o estado pero también algo más. Oro de todo tipo, roto, descabalado, usado, pero también plata, antigüedades. Parece que la falta de liquidez en muchos bolsillos lleva a visitar estos lugares de trueque donde desaparece lo que guardan esas piezas, sentimientos y recuerdos, otros valores que no se pesan.


Vuelven los empeños y cada día son más las personas que se acercan a estas casas. Ofrecen oro, por lo general, no ya como garantía de un préstamo y sí a cambio de unos euros, pocos o muchos, para aliviar otras cargas. Para salvar el aquí y ahora cuando asfixia se echa mano de relojes, anillos o pulseras, cuberterías que no se usan, marcos de fotos, candelabros, o jarrones. Y el gesto lo protagoniza el pensionista que se siente en apuros, pero también el padre de familia a quien no le llega, o el joven que busca un dinerito cómodo y al que no le duele desprenderse de algo.

El negocio de la compra-venta de oro resurge, como lo hacen otro tipo de empresas dedicadas a mover artículos de segunda mano. Tiendas, también hay varias en Salamanca, donde te cogen cualquier objeto ya usado, cualquier prenda, cualquier aparato. Sólo se requiere que no sea de estreno, a cambio te dan lo que consideren que suele estar muy lejos de lo que te costó. Hasta estos lugares llega también mucho material robado, de ahí que la Policía les exija un control de las operaciones que realizan, y mantener durante un tiempo todas esas adquisiciones que suele ser durante un mes.

Ya sabemos que no es oro todo lo que reluce, y que estos negocios como otros indicadores reflejan el panorama. Quienes hasta ayer no tenían problemas hoy forman parte, por ejemplo, de los beneficiarios del Banco de Alimentos. Con lo que recogen en Salamanca dan de comer ya a más de 14.000 personas y este año desde esta ONG esperan recoger un millón y medio de kilos de alimentos de empresas y particulares. Luego los distribuyen a través de colegios, organizaciones y colectivos que trabajan directamente con los más necesitados.

Y hasta la moda, un sector que vuelve a estar de actualidad con motivo de la próxima Pasarela de Burgos también es un buen reflejo. Ayer Enrique Loewe decía que la moda ahora como siempre sobrevivirá a cualquier momento, pero que el lujo está en crisis. El presidente de la Fundación Loewe intervino en unas jornadas en la Facultad de Comunicación y aquí pidió un tratamiento profundo y no sensacionalista de la moda como fenómeno que acompaña el desarrollo de la sociedad.

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