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Contra el hambre, defiende

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Francisco Pérez Álvarez

 

MANOS UNIDAS, es una asociación pública de fieles de la Iglesia Católica, reconocida por el Estado, como Organización no Gubernamental para el Desarrollo. MANOS UNIDAS, nace en la Iglesia Católica, de la misión recibida del Señor de estar al lado de los más necesitados, viendo en ellos al mismo Cristo, que solicita nuestra ayuda. Por su condición de organización católica, no desdeña, sino que acoge con gusto y agradece la colaboración tanto personal como económica de todas las personas, creyentes o no, y de todas las instituciones, también, las no confesionales. En el servicio a los pobres, cuantos más seamos, mejor organizados y más unidos, tanto mejor.

Todos conocemos la naturaleza de MANOS UNIDAS y sus campañas, proyectos, acciones, que tienen como fin, colaborar al desarrollo integral de las personas y los pueblos pobres, luchando contra el hambre y el subdesarrollo. En el desarrollo de la agricultura, la educación y la sanidad y en la promoción de la mujer. Ello será posible, si los que vivimos en los países desarrollados, nuestras instituciones y nuestra propia Iglesia , nos sensibilizamos para colaborar más generosamente.



En este año, 2010, el lema de la Campaña es ´´ CONTRA EL HAMBRE, DEFIENDE LA TIERRA.-´´ Celebramos cincuenta años de sensibilización y cooperación, acercándonos a una nueva realidad desde la que abordar el problema de la pobreza y el hambre: la creciente conciencia del mundo sobre el uso insostenible que hacemos de nuestro planeta. Los bienes que se nos dieron gratuitamente para disfrutar de unas condiciones de vida digna, generación tras generación, son hoy malgastados, degradados, hipotecando, así la Vida: el presente y el futuro de todos. MANOS UNIDAS centra su estrategia para el presente año, en la lucha contra la pobreza y el hambre, objetivo 1º del Milenio, en relación con el cambio climático. Todos los climas del planeta presentan una variabilidad que se produce constantemente por causas naturales. Los cambios se presentan en todos los elementos y medidas del clima: la temperatura, las precipitaciones, la nubosidad.

Las decisiones sobre desarrollo económico, las políticas medioambientales, los hábitos de consumo y los estilos de vida de las personas, tanto de los países ricos como de los empobrecidos, contribuyen al problema global del cambio climático Este, tendrá consecuencias sobre el acceso a los bienes básicos como el agua y los recursos agrícolas, comprometiendo la seguridad alimentaria e incidiendo sobre algunas enfermedades relacionados con ellos. Muchos de los avances conseguidos a favor de los Objetivos de Desarrollo del Milenio se verán anulados por este motivo. Los hogares pobres, para recuperarse, pueden tener que desprenderse del resto de sus bienes, emigrar, sacar a sus hijos e hijas de la escuela y endeudarse. Todavía más, cuando al frente de la familia está una mujer. La mala salud perpetúa la vulnerabilidad, al dificultar la educación y el acceso a los recursos. El cambio climático a través del aumento de las temperaturas, la humedad, las lluvias, el nivel del mar… pueden modificar la dispersión, maduración y grado de supervivencia de determinados patógenos (malaria, dengue), que tiene graves implicaciones en la transmisión de enfermedades.

Los eventos extremos tienen también gran impacto en la salud pública. En épocas de sequía, al disminuir la cantidad de agua, aumentan las enfermedades transmitidas a través de ellas, debido a la concentración de elementos patógenos, en las fuentes que usan personas y ganados. También las inundaciones generan incremento de las infecciones respiratorias y otras, porque interrumpen el acceso al agua y provocan contaminación de las mismas. Las naciones económicamente desarrolladas, tenemos una responsabilidad y una obligación especiales, por habernos beneficiado de los recursos de la tierra, malgastando y contaminando, generando efectos devastadores en poblaciones más vulnerables.

La doctrina social de la Iglesia, uno de los fundamentos de la encomiable labor de MANOS UNIDAS, señala cual debe ser el trabajo por la justicia y la salvaguarda del medio ambiente. ´´ El ser humano, no debe disponer arbitrariamente de la tierra, sometiéndola sin reserva a su voluntad. La tutela del medio ambiente constituye un desafío para la entera humanidad. Se trata del deber común y universal, de respetar un bien colectivo… Se extiende no sólo a las exigencias del presente, sino también a las del futuro.´´ MANOS UNIDAS sabe que sólo mediante el cambio de mentalidad, actitudes y estilos de vida, tanto en el Norte como en el Sur, se podrá lograr un mundo más justo y solidario, donde el ambiente sea un compañero, la casa común.

Por ello, en las misas de ayer sábado, por la tarde y en las de hoy domingo, en todas las parroquias y capillas de nuestra ciudad, se realizarán colectas, para financiar el Proyecto asignado. Con ello, cooperamos a resolver la vida de muchas personas, contribuyendo a la hermosa y ejemplar labor que año tras año realizan los componentes de MANOS UNIDAS en Melilla, organización eclesial, cuyo delegado es Alberto Vera Acosta. ¡Y qué menos, que cuenten con nuestra generosa aportación y colaboración desinteresada, que nos solicitan en nombre de Dios!

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