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2011, adiós a los humos

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En 1956, la Organización Mundial de la Salud declaró que el tabaquismo es la primera causa previsible de muerte precoz. Su Convenio Marco para el Control del Tabaco señala cómo la ciencia ha demostrado que la exposición a este humo es causa de mortalidad, morbilidad y discapacidad. Por ello, los 168 países firmantes se comprometen a aplicar medidas eficaces para la protección frente al humo del tabaco en espacios como zonas de trabajo interiores, transportes colectivos o lugares públicos cerrados. Lo que ya es una realidad total entre nuestros vecinos europeos, es aún parcial en España: ya no se encienden cigarrillos en la oficina, pero sí en bares y restaurantes.

Esta imagen, sin embargo, puede desaparecer definitivamente a inicios del próximo año. Al menos así lo espera el departamento vasco de Asuntos Sociales, que tiene previsto enviar antes del verano al Parlamento Vasco el proyecto de ley de la reforma antitabaco, que previamente habrá aprobado el consejo de Gobierno. «Nuestra aspiración, en tanto en cuanto no es una modificación compleja y esperamos lograr un acuerdo parlamentario, es que después del verano se pudiera hacer el trámite y que, en principio, entrara en vigor a comienzos del próximo año», explica el viceconsejero de Asuntos Sociales, Fernando Fantova.

El 'trabajo de cocina' arrancó hace tiempo. Una comisión técnica ha estado modelando el texto, al que distintos ámbitos sociales han realizado sus aportaciones. «Algunas se han aceptado, otras no». El de los hosteleros es el sector que más ha levantado la voz, entre otras cosas para criticar que no se haya asumido ninguna de sus aportaciones. También se han quejado de que el apartado sancionador les conviertes «en policías», papel que rechazan de plano, y han pedido que se espere a la ley que prepara el Gobierno central. Previamente, la Asociación de Municipios Vascos Eudel también realizó esta reclamación al considerar que no es el «momento más adecuado» ya que es de «muy complicada ejecución» la pretensión de que la norma vasca no entre en contradicción con la reforma impulsada por el Ministerio de Sanidad.

Autogobierno para utilizarlo

Desde el Departamento de Asuntos Sociales la respuesta ha sido contundente. «La protección de la salud no puede demorarse», ha dicho recientemente la consejera Gemma Zabaleta. Así que no habrá ampliación de plazos ni se aguardará a la promulgación de otras normas, «porque construir una Euskadi sin humos es una prioridad del Gobierno Vasco».

Fantova reitera que el criterio del departamento es claro: «Si tenemos autogobierno y competencia, es para utilizarlo». El viceconsejero aclara que ya se ha realizado la máxima labor de coordinación técnica. En todo caso, si el gobierno español cumple los plazos anunciados, la tramitación parlamentaria de la norma vasca y la estatal sería paralela, «lo que permitiría realizar hipotéticos ajustes pendientes. Lo que no podemos hacer es parar nuestra iniciativa».

Una reforma que tiene como principal objetivo «que alguien que no fuma y no quiere fumar no se vea obligado a ingerir o inhalar ese humo que le es perjudicial».

Es una cuestión de salud pública. Lo dice Fantova y lo subraya el médico Joseba Zabala, representante en el País Vasco del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). Según un estudio de este comité, que reúne a casi medio centenar de entidades científicas y sanitarias, el sobrecoste sanitario y social generado por el tabaco en 2008 en España ascendió a 16.474 millones de euros, lo que supone 433 euros por cada ciudadano adulto.

Pero el tabaco no sólo afecta a los fumadores, insisten desde la CNPT. «El tabaquismo pasivo, el humo del tabaco obligado que tiene que respirar una persona que entra en un establecimiento de hostelería o el mismo trabajador del sector no es una molestia, sino un daño cuantificable», dice Zabala. El experto en salud pública explica que una persona que fuma inhala sólo un 15% del humo total que produce su cigarrillo. El 85% restante va al ambiente.

Las máquinas expendedoras

«Y cuando la gente sale de esos locales y se va para casa, bien después de una tarde o noche de diversión o de trabajo, lo que queda es ese pestazo impresionante. Lo que molesta es el olor. La ropa se puede lavar, pero el cuerpo, los pulmones, la salud no», asegura tajante Zabala, quien aclara que no se pretende ir en contra de los hosteleros ni plantear posturas enfrentadas. De hecho, dice que el punto de vista es más coincidente de lo que se quiere hacer creer. «Los principales beneficiarios en términos de salud van a ser ellos. Compartimos cantidad de ideas como, por ejemplo, que no haya máquinas expendedoras en sus locales».

La instalación de estos aparatos es uno de los puntos de fricción del texto que maneja el Gobierno Vasco. Los hosteleros consideran «incoherente» que la futura norma haga referencia a estos establecimientos «donde van a prohibir fumar y, sin embargo, sí se podrá vender tabaco». El viceconsejero responde que «no se impone poner máquinas. Si alguien no quiere colocarla, nadie le obliga a hacerlo».

Fantova reitera que el endurecimiento de la norma responde a una cuestión de salud pública y, también, a una demanda social. «En pocos asuntos he recibido tanta retroalimentación positiva por parte de la gente, que te digan 'eso hay que hacerlo ya'». Ha llegado el momento oportuno: «Ahora estoy en Lakua y no hay nadie vigilando que no se fume, ni tampoco gente quejándose... Todo el mundo hemos asumido con mucha normalidad que no se puede fumar en el lugar de trabajo. El éxito de una política es encontrar el momento, y ha llegado».

La experiencia de otros países invita al optimismo. «Es algo que creemos que se va a asimilar de forma natural, desde la concienciación». En todo caso, el Gobierno Vasco ha previsto acompañar el proceso de tramitación de la ley con una campaña de sensibilización «en positivo».

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