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Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2016

Escrito por Dominique Gross on . . Visitas: 179

Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2016

 

El Premio Mundo Negro a la Fraternidad, que cada año concede esta revista, ha recaído este año ex aequo en el cardenal arzobispo de Bangui, Dieudonné Nzapalainga, y el imán Kobine Layama, también de la capital centroafricana, por su trabajo de diálogo y promoción de la paz en el país.

El acto de entrega tendrá lugar el 4 de febrero dentro del XXIX Encuentro África 'Antropología y Misión'.

 

El arzobispo de Bangui, Dieudonné Nzapalainga, es un hombre de diálogo con sus palabras, y con sus gestos. Al día siguiente de conocerse su nombramiento como cardenal se dirigió a pie al barrio musulmán de Bangui –el conflictivo PK5–, acompañado de varios cientos de personas, para romper el aislamiento de este violento enclave. Allí saludó a sus amigos los imanes, y se reunió con los líderes de las milicias. Uno de ellos, Abdul Danda, entregó al cardenal dos rehenes a los que retenía desde hacía dos semanas. "Cada vez que hay problemas en el barrio, no viene nadie del Gobierno, pero el arzobispo acude siempre, y a pie", dijo el señor de la guerra, quien dos semanas después de aquello murió en un enfrentamiento. La elección de Nzapalainga es un mensaje claro del Papa sobre qué tipo de pastores quiere para una Iglesia de periferias: un hombre comprometido con la paz, cercano al pueblo y que tiende puentes para unir a comunidades separadas. La visita de Francisco a Bangui –donde abrió el Año de la Misericordia– a finales de noviembre de 2015 fue la primera de un Papa a una zona de guerra activa y un espaldarazo a una Iglesia joven comprometida con la paz y el diálogo en medio de la violencia. El que se define a sí mismo como 'el cardenal de los pobres' es, con 49 años, el benjamín del colegio cardenalicio. Dotado de una gran capacidad de escucha, sabe guardar la calma ante situaciones límite, habla con una oratoria persuasiva y tiene grandes dotes de análisis. Así diseccionaba ante el autor de este texto las raíces del conflicto que vive su país: "La mayor parte de la gente come solo una vez al día, en las zonas rurales hay que caminar al menos 40 kilómetros para llegar al centro de salud más

El imán Kobine Layama ha pagado un alto precio por denunciar las atrocidades de las milicias musulmanas de la Seleka, que ocuparon el poder en RCA de marzo de 2013 a enero de 2014 y aún controlan grandes zonas del noroeste del país. Presidente de la Comunidad Islámica de Centroáfrica (CICA), su liderazgo fue contestado por sectores radicales que le acusaron de traidor y llegaron incluso a destruir su oficina de la CICA en el PK5. También sufrió amenazas por parte de la Seleka cuando esta campaba por sus fueros en Bangui. En diciembre de 2013, las milicias anti-Balaka lanzaron una furiosa ofensiva contra la capital en la que murieron más de 1.000 personas en apenas dos días. Nzapalainga acogió en su casa al imán y a su familia, después de que los milicianos que desataron la caza al musulmán destruyeran su casa. Allí vivió nueve meses. La gente en Bangui, cristianos y musulmanes, les llaman 'los mellizos de Dios'. Hoy, cuando RCA tiene un millón de refugiados o desplazados internos y donde miles de musulmanes no pueden recuperar sus casas ocupadas por los anti-Balaka en barrios de Bangui, el mensaje de los dos ha calado en muchas personas de buena voluntad. Kobine Layama vive en una modesta residencia en el barrio de Ngaragba, donde sus vecinos cristianos le ayudaron el año pasado a construir una nueva mezquita. A pesar del resurgir de radicalismos y de los pesimistas que se burlan del diálogo entre religiones, el imán y el cardenal siguen predicando que cristianos y musulmanes pueden y deben "tratarse como hermanos" –como dijo el Papa Francisco en la mezquita central de Bangui– y trabajar juntos por la paz.

 

Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2016

 

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