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Padres de hijos con discapacidad luchan contra el desahucio en Madrid

Escrito por diagramgen on . . Visitas: 546

 

Desde el pasado 22 de octubre un grupo de personas se concentran en la madrileña Plaza del Celenque, ante la sede de una conocida entidad bancaria, donde pasan la mayor parte del día como forma de protesta contra el inminente embargo de sus viviendas por el impago de las cuotas de sus hipotecas. Entre ellas se encuentran Melchorita y José, ambos con hijos con discapacidad.

Al igual que la mayoría de los que van allí a denunciar su caso, adquirieron sus pisos cuando disponían de un empleo que les permitió suscribir una hipoteca y hacer frente a sus cuotas mensuales, pero ahora están en el paro, han agotado la prestación por desempleo y con los subsidios que perciben no pueden pagar sus créditos hipotecarios, por lo que están a punto de quedarse sin techo.

Tanto Melchorita como José son peruanos y ambos tienen la nacionalidad española. Ella, de 47 años, lleva viviendo en España más de dos décadas y tiene un hijo de 14 años con autismo. Él es padre de tres hijas; la menor de ellas, de 11 años, tiene una discapacidad psicomotriz porque "nació prematura y con bajo peso", explica.

"La inmobiliaria que ha comprado mi piso en subasta al banco me ha llamado ya para decirme que estoy de 'okupa' y tengo que marcharme", lamenta Melchorita, que llevaba pagando su vivienda 14 años. Lleva tres años en paro, tan solo percibe 208 euros de un subsidio social y su exmarido no le pasa la parte del pago que le corresponde, por lo que ya no puede hacer frente a los 130.000 euros de deuda que le quedan. Pero además, el banco con el que contrató su préstamo le reclama más de 20.000 euros de intereses de demora y otros 37.000 por las costas judiciales.

Ahora, solo falta que le "llegue la notificación para conocer la fecha en la que se producirá el desahucio", que espera "poder parar" con la ayuda de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Lo que más le preocupa es que su hijo, "en la medida de lo posible, no sufra", porque aunque dicen que con su discapacidad él no se entera, "sí que se da cuenta", asegura, y como prueba de ello muestra una carta que ha escrito el pequeño a los Reyes Magos para que no les quiten la casa.

"Soy madre de un hijo autista de 14 años y estoy a la espera de un desahucio. Si a mí me desahucian imagínate lo que le pasaría a mi pobre niño, que tiene un trastorno de las emociones, que se llama labilidad emocional, y también es epiléptico, tiene una epilepsia parcial. ¿Cómo le explico yo a él que nos vamos a ir a la calle? De hecho, él ya se está dando cuenta de la situación y no hay ningún organismo, ninguna asociación, ni nadie que nos haya querido ayudar, todos nos han cerrado las puertas. Te dicen que busques un 'plan b'. O que entregue yo a mi niño a su padre, en mi caso yo que soy divorciada, o que me vaya vivir con una amiga porque Servicios Sociales dice que el niño en la calle no se puede quedar, porque me lo pueden quitar, y esa es mi situación", cuenta Melchorita, que está dispuesta a luchar hasta el final para que su hijo no se quede sin techo.

ALQUILER SOCIAL

José, padre de tres hijas, lleva en España desde hace 21 años y, tras divorciarse de su pareja, había adquirido, en 2005, un piso en la localidad madrileña de Valdemoro, donde vive con su hija mayor, fruto de un matrimonio anterior, y en el que acoge también a las dos pequeñas los fines de semana.

En 2010 perdió su empleo en una empresa que fabrica asientos para coche, debido a una reducción de plantilla que afectó a una veintena de trabajadores, y este mes de noviembre ha agotado la prestación por desempleo, que en su caso ascendía a 800 euros, y ahora pasará a recibir en torno 400 euros de subsidio.

Con esos ingresos, José ya no podía hacer frente a su hipoteca, que, al ser progresiva, algo de lo que su banco no le informó "debidamente", según denuncia, ha ido aumentando su importe mensual, pasando de los 730 euros que pagaba inicialmente a 1.360 euros. "No iba a dejar de dar de comer a mis hijas para pagar el piso", subraya. Además, su hija pequeña "necesita un colegio especial y un logopeda, por sus dificultades de habla", añade.

En su caso, el apoyo de la Plataforma 15 M de Valdemoro ha sido fundamental. "Si no hubiera sido por su ayuda, habría sido uno más", comenta en relación con las varias personas que se han quitado la vida, o han intentado hacerlo, ante la inminente pérdida de sus casas por el impago de sus préstamos hipotecarios. Gracias al apoyo de esa plataforma, que "le ha asesorado sobre su situación", ha conseguido que su banco le ofrezca permanecer en su casa pagando un alquiler social de 280 euros, un precio que aún tiene que negociar, ya que sigue siendo muy elevado para los ingresos que ahora percibe.

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