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«Vivir en Occidente es como vivir en una ciudad contaminada»

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ImageJulio Falagán ha pasado diez años como misionero en Nicaragua Vicent Marí

Julio Falagán ofrece hoy una charla en Santa Cruz sobre la relación entre la globalización y la pobreza.

El misionero está convencido de que la próxima guerra entre países pobres y ricos será por el agua

EIVISSA | MARTA TORRES Los habitantes de los llamados países del norte no son conscientes, por muy solidarios que sean, de la realidad de un mundo en el que estos países abusan y se aprovechan de otros para su propio beneficio.

De ello está convencido Julio Falagán, misionero que ha pasado diez años en Nicaragua y que esta tarde ofrece la conferencia ´Neoliberalismo y globalización, interpelados por la pobreza´.

La charla, organizada por Manos Unidas, se celebra en el salón parroquial de Santa Cruz, aunque se incluye dentro de los actos del Club Diario de Ibiza. En la conferencia intervendrá como presentadora Paca Marí Tur, que desde hace unas semanas es la nueva delegada de Manos Unidas en Eivissa.

«Occidente debe darse cuenta de que es necesario un cambio en el estilo de vida para acabar con las diferencias entre los países pobres y los países ricos», señala Falagán.

 

«Vivir en Occidente es como vivir en una ciudad contaminada, tú no te das cuenta pero el aire está sucio y puedes enfermar», añade el misionero, que asegura que el principal obstáculo para que los habitantes de estos países cambien de mentalidad es la sensación que tienen de no poder vivir con algo menos de lo que tienen. «Hay que llegar a ver que eso no es cierto», apunta.

Falagán recuerda que nadie se pregunta el origen ni la manera en que se han fabricado la ropa, el calzado y otros objetos que se utilizan diariamente.

Todo por el coltán Julio Falagán destaca que a pesar del paso de los años, los países más pobres, según el mapa del hambre de la FAO, siguen siendo los del África subsahariana, parte de Asia, América del Sur y Central. «El más pobre de todos sigue siendo Haití», lamenta.

«Y aunque la realidad es que el índice de personas hambrientas ha descendido, el problema es que la población total ha crecido y el número de gente desnutrida en el mundo es mucho mayor», apunta. El misionero señala que en estos momentos hay 923 millones de personas que pasan hambre y se muestra escéptico sobre las afirmaciones que aseguran que podrían vivir con un euro al día.

El conferenciante hace cuentas tomando como ejemplo una familia nicaragüense de cinco personas y asegura que lo que pueden ganar trabajando en el campo o como empleados de limpieza no alcanza el euro diario. Julio Falagán no es muy optimista sobre la posibilidad de que en un futuro las diferencias entre países pobres y países ricos disminuyan.

Para ello pone como ejemplo el caso de Congo, donde en estos momentos hay 43 millones de personas que pasan hambre y donde la guerra ha matado a otros cinco millones. «Es el país más rico del mundo, con enormes cantidades de tierra fértil y con el 80 por ciento de las reservas mundiales del coltán. Y ahí está el problema», comenta.

El misionero explica que este material se ha vuelto indispensable para Occidente, ya que es el que hace funcionar los teléfonos móviles y los ordenadores portátiles. «Un solo kilo de coltán vale 500 dólares.

 ¿Cómo es posible que el país que tiene este material sea pobre? Es una injusticia», apunta Falagán, que se muestra un tanto indignado por el comportamiento de los gobiernos occidentales en este asunto, que compara con la respuesta que estos mismos países han dado al conflicto palestino-israelí.

«En Congo han muerto cinco millones de personas y no han hecho nada, pero Europa se ha levantado por los 1.300 muertos palestinos», destaca. Falagán insiste en el interés que tienen los países desarrollados en seguir explotando las reservas de coltán de Congo: «Nokia vende cuatro teléfonos móviles por segundo». Julio Falagán tiene muy claro que la guerra del coltán no será la última que enfrente a Occidente con los países menos desarrollados: «La próxima será la del agua».

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